
Un crucero para ahogarse de puro placer
En su paso por el Caribe, el barco amarró en St. Thomas, St. Maarten y Antigua y desde allí enfiló para Nueva York; crónica de un desembarco
28 de mayo de 2006

A BORDO DEL GOLDEN PRINCESS.- Es imponente. Majestuoso al mejor estilo norteamericano, pero sin glamour. Es algo así como una especie de barrio cerrado flotante que recorre enormes distancias con más de 4000 personas a bordo. Hablamos del Golden Princess, uno de los barcos más grandes que cruza los mares del mundo, que a principios de mayo último hizo su entrada magistral en el puerto norteamericano de Brooklyn, luego de haber salido de Puerto Rico una semana antes. Allí estaba LA NACION.
Ahora, y ésa es la gran novedad en el mundo de los cruceros, la empresa anunció que el Golden Princess va a llegar a Buenos Aires en enero de 2007 y de allí partirá a la Antártida para recorrerla (ver recuadro).
Se augura un viaje soñado por ese territorio extraño con vistas incomparables y escalas en varios puertos. Buen crucero, pero no menos que el que realizó en mayo por el Caribe, con stop en Nueva York para luego seguir hasta Venecia.
Eso sí: para subir a uno de esos barcos hay que tener cultura de crucero, esto es, sentirse libre de fobias varias y saber que durante varios días el pasajero va a estar encerrado en un hotel de lujo, donde todo está organizado para ser sencillamente feliz.
No apto para alcohólicos ni jugadores compulsivos (hay casino a bordo y copas por doquier, aunque bastante caras), pero sí para los que gustan de descansar recostados en una reposera, leyendo un libro, mirando un buen espectáculo, dentro de un jacuzzi, haciendo shopping o participando de una subasta de arte.
Desde el comienzo, todo es una aventura. El embarque en estos gigantes empieza muchas horas antes de que zarpe y hay mínimas posibilidades de que las maletas se pierdan o de que el pasajero se equivoque de camarote: una enorme tripulación está siempre a mano para que el navegante se desentienda.
Y hay un secreto, además: para perderse, el turista tiene varios días y lo hará. No por nada los 15 pisos del barco (que no tiene N° 13) son exactamente iguales en babor que en estribor, de modo que hay que hacer un gran esfuerzo para encontrarse con la habitación y con uno mismo.
Pero volvamos al embarque. En Puerto Rico, puede alojarse en el camarote y salir a visitar San Juan Viejo, un remedo de ciudad amurallada que es linda, pero no llega ni a las medias de Cartagena de Indias, por citar a la más bella.
Está demasiada reconstruida y lo viejo parece más bien añejado, aunque vale la pena perderse en sus calles, visitar las iglesias, las murallas, frecuentar alguna de las ferias artesanales y beber ron en las terrazas frente al mar, con salsa como música de fondo.
Un dato curioso: no salga del circuito turístico y trate de no internarse en los barrios de la ciudad profunda. No es que haya violencia, sólo que le ofrecerán sexo y drogas sin ningún tapujo. Es evidente que en este no país (está asociado a Estados Unidos y no tiene presidente sino gobernador) se puede adquirir todo.
Y como dicen los propios pueltoliqueños (reemplazan la r por la l ): "Para pertenecer al Norte pagamos con vidas", y se refieren a la cantidad de compatriotas que sirven en el ejército norteamericano que hoy ocupa Irak y a los que han muerto en acción.
Un consejo: trate de no comprar en este destino porque es increíblemente caro y sin justificación: un taxi hasta el aeropuerto puede llegarle a costar US$ 80, cuando en Nueva York sale la mitad llegar a Kennedy.
Ya en el mar, comienza la vida de a bordo. Y un cuaderno de bitácora podría comenzar diciendo: "Hoy fui a conocer el barco y me quedé con la boca abierta".
Y la nave va...
En efecto, es posible que eso le suceda. Y para conocer tiene 109.000 toneladas de barco -casi tres cuadras de largo- y a 2600 personas con las que va a cruzarse a diario aunque, curiosamente y contra todo lo imaginable, jamás se chocan entre sí. No hay que hacer colas ni esperar para el room service, y nunca parece que hubiera semejante muchedumbre. ¿Cómo lo logran? Es un misterio.
Para alojarse el crucero cuenta con un puente completo de cabinas minisuites con balcón y más de 700 cabinas externas. Tiene cinco restaurantes formales y seis informales, uno de ellos buffet, que está abierto todo el día.
Para pasar el tiempo el crucero tiene desde subastas de arte hasta un minigolf de nueve hoyos en una de las cubiertas exteriores, pasando por las piscinas, el spa, el gimnasio, una pileta para nadar contra la corriente, cancha de basquet, pista de footing o un lobby para comprar en las boutiques, donde encontrará las marcas más importantes del mercado. De noche, el casino, los teatros y la música hacen las mieles de los turistas. Pero, cuidado, hay una sorpresa: uno de los temas elegidos por los bailarines y cantantes que amenizan el crucero es ¡ Titanic !
Navegando el Caribe
Los cruceros no son los transportes ideales para conocer destinos. Piense, nada más, que estos barcos tocan puerto por la mañana y zarpan al atardecer, de modo que es imposible decir "conocí Saint Thomas, Sint Maarten o Antigua", como fue el caso de marras. No. Los turistas bajan a tierra, recorren los centros de esas islas, compran carísimas chucherías, visitan la gran catedral inefablemente colonial, y ya. Claro que esas pocas horas en tierra valen la pena, pero la verdad de los cruceros está a bordo. Con una excepción, claro: Nueva York
Porque este viaje finalizó allí, más exactamente en el puerto de Brooklyn. Y fue mágico: hacia las cinco, en un silencio que lastimaba, el Golden Princess pasó cerca de la Estatua de la Libertad, frente a una metrópoli que dormía todavía el letargo de la noche que no había terminado. Apareció entonces el Ground Zero con sus luces, los edificios célebres replicados hasta el hartazgo por Hollywood y varios barcos que acompañaban a la mole.
Nadie faltó a la cita del puente. Ninguno de los pasajeros se quiso perder el momento exacto en que Nueva York dejaba de ser una tiniebla en el horizonte para convertirse en la maravilla que es. Y hay más: el amanecer, los primeros rayos colándose por el Empire State, la estatua que se veía chiquita y toda la ciudad a los pies.
Luego vino un recorrido por Nueva York, con los tulipanes florecidos en todas las veredas, con el Central Park más lindo que nunca, con el mejor jazz escuchado en cualquier esquina... Pero ésa es otra nota.
De las garotas a los fríos pingüinos
Los que quieran conocer la Antártida ya tienen transporte. Según informó la empresa Princess Cruises, este crucero cumplirá el sueño de muchos europeos y argentinos que quieren navegar por los bravos mares del Sur.
El barco hará cuatro itinerarios durante 2007. Uno de ellos es por la Argentina: la fecha de salida será el 22 de enero desde Río de Janeiro y abarcará 21 noches a bordo.
La nave irá de Brasil a Puerto Madryn -sin escalas-, a las islas Malvinas, y de allí a la Antártida por cinco días (tocará Elephant Island, Antarctic Sound, Deception Island, Sigma Island).
Luego atravesará el Cabo de Hornos, llegará a Ushuaia, de ahí a Punta Arenas, Chile, luego hará puerto en Montevideo, Uruguay, y terminará en el puerto de Buenos Aires.
Otro itinerario será el que cubra Buenos Aires con Santiago, Chile, navegando durante 12 noches y con fechas de salida el 12 de febrero, 24 de febrero y 8 de marzo.
Este crucero tocará los puertos de Buenos Aires, Montevideo, islas Malvinas, Ushuaia, Punta Arenas, Puerto Montt y Valparaíso.
Para más información sobre el viaje a la Antártida, www.princess.com .
Datos útiles
Tarifas
El crucero desde Brasil hasta la Antártida costará US$ 2599 más US$ 422 de impuestos y tasas, en base doble por persona y en cabina interna. El que cubre Buenos Aires, Montevideo, islas Malvinas, Ushuaia, Punta Arenas y Valparaíso costará 1510 más 375 de tasas más impuestos, por persona, en base doble, en cabina interna.
Ficha técnica
El Golden Princess tiene 109.000 toneladas y mide 289 metros. Tiene más de 700 cabinas con balcón y un centenar de minisuites.
Entre los restaurantes hay un bar de vino y de caviar, patisserie, pizzería, Hamburger Grill y heladería, colección de arte, galería y remates, programa educativo, cibercafé, biblioteca y sala de lectura, capilla para bodas, boutiques libres de impuesto, y zonas y programas de recreación para niños y adolescentes.
Detalles
En el Golden Princess el idioma oficial es el inglés, aunque hay gente de la tripulación que domina el español.
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