
Vacaciones Spa
Días en estado de total relax, entorno natural y tratamientos a medida son la casi mágica fórmula de los cada vez más concurridos health resorts, hoteles consagrados al sano descanso
22 de abril de 2007

Por la mañana, caminata al río, elongación y charla sobre revitalización y salud. A la tarde, actividad física en el gimnasio y la pileta, hidroterapia, masajes descontracturantes y, después de comer, salida nocturna.
La agenda del día es intensa, pero, nadie lo duda, de lo más saludable.
Las vacaciones en un spa tienen un objetivo concreto: lograr el bienestar general. Y las principales herramientas para conseguirlo son tratamientos a medida, atención superpersonalizada, actividad física y comida sana. Es un viaje dedicado a uno mismo, para verse y sentirse mejor.
Son destinos en sí mismos, para vivirlos a toda hora, donde a los huéspedes ni se les cruza por la cabeza la idea de hacer excursiones o llegar sólo para dormir, y donde se anda, si uno lo desea, todo el día en bata.
Los tratamientos que ofrecen se orientan a bajar de peso, reducir el estrés, relajarse y purificarse. También hay programas de belleza corporal y facial, y rejuvenecimiento. Masajes, piedras energizantes, disciplinas milenarias, hidroterapia y hasta meditación forman parte de las terapias.
Los spa (del latín, salutem per acqua ) crecieron en los últimos años, a tal punto que prácticamente no quedan hoteles, resorts y complejos de categoría que no hayan incorporado uno y ampliado su nombre con el ya casi inseparable matrimonio de hotel & spa.
Pero no es lo mismo un hotel con spa que un hotel spa (o health resort, como se autodenominan), que ofrece propuestas más integrales.
Lo primero es la salud
"Un health resort es un complejo de salud que debe estar rodeado de buenos recursos naturales, integrado a la naturaleza, con asistencia médica, tratamientos personalizados y buenos servicios de hotelería", detalla Fernando Cotti, gerente general de la Posada del Qenti, uno de los pocos hoteles spa de la Argentina, a media hora de Villa Carlos Paz.
"En un health resort hacemos algo así como mimoterapia , una propuesta de salud para los que quieren aprovechar el tiempo destinado al descanso con un propósito saludable", comenta Priscila Busse Grawitz, gerente de Marketing de Diquecito, en Córdoba, pionero en el país en tratamientos para bajar de peso.
En general son hoteles con muy pocas habitaciones, donde los huéspedes se sienten como en su casa, con trato tan personalizado que los empleados llaman a los pasajeros por el nombre.
Aunque ahora son un boom, los spa tienen una historia larga, que se remonta al Imperio Romano. Fueron ellos quieren empezaron a utilizar las aguas termales con fines terapéuticos.
Muchos años más tarde comenzaron a popularizarse las casas de salud, con una concepción naturista, en Suiza y Alemania. Después, La Prairie comenzó con un modelo de clínica que se propagó por el mundo.
Las rutinas en los health resorts intentan instalar en los huéspedes buenos hábitos, muchas veces olvidados entre los avatares cotidianos. Y uno se entrega a esa nueva vida sin resistencias. Sobre todo, cuando llega el turno del hidromasaje a cielo abierto, con vista a las sierras, o la reflexología en medio de un bosque donde se escucha un arroyo cercano y el concierto de los pájaros que revolotean entre las copas.
Aunque cada resort tiene su especialidad, la lista de tratamientos es interminable e incluye máscaras con baba de caracol, revitalización biológica, anticelulitis, fangos, centella asiática y hasta con ingredientes como chocolate, yerba mate o vino.
Hoja de ruta
Después de instalarse en la habitación, como en cualquier hotel, y empezar a disfrutar del descanso, habrá que hacer una visita al médico, en consultorios con vistas panorámicas o a metros de la piscina para un chequeo general.
"Identificamos las necesidades del huésped para orientarlos en los programas más beneficiosos, les indicamos la dieta adecuada y los tiempos permitidos, por ejemplo, para las actividades físicas y el sauna, que sin control pueden resultar perjudiciales", dice Andrea Piñero, especialista en clínica médica y nutrición de la Posada del Qenti.
Los pasajeros cada día reciben algo así como una hoja de ruta, con actividades y horarios sugeridos.
Una buena parte de la agenda está destinada a actividades físicas. Se suele hacer caminatas, siempre con guía, por las sierras, entre los árboles o hacia un arroyo.
Luis y Silvina, un matrimonio salteño, mientras camina a paso enérgico por los alrededores de la Posada del Qenti, cuenta que comenzaron a frecuentar los spa hace 10 años y los adoptaron para sus vacaciones. "Tenemos trabajos estresantes, y buscamos un viaje para recuperarnos y mejorar nuestro estado físico. Además, desde que vamos a un spa cambió nuestra forma de alimentación", dice Luis.
La comida, aunque muy variada, es sana, libre de grasas y frituras. Los sabores que llegan a la mesa en la mayoría de los casos provienen de las huertas orgánicas de los resorts y se cocinan en el día. Los que hacen dieta reciben un menú de bajas calorías.
Lo ideal son las estadas de una semana para poder desarrollar el tratamiento requerido y tener tiempo suficiente para relajarse y modificar costumbres, pero también ofrecen programas más cortos para escapadas light . Estos hoteles no reciben menores entre sus pasajeros. La tranquilidad es inquebrantable.
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