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 • HISTORICO

Verano en Montreal

Las salidas en bicicleta y en bote por el lago Beaver se suman a las mejores panorámicas desde el Mont Royal




MONTREAL, Canadá.- El viajero está absorto, frente a un mapa que indica usted está aquí. Se pregunta, desorientado: ¿Adónde voy primero?, mientras ordena la cámara de fotos, algunos rollos y folletos en una mochila. Así se podría describir la primera escena de la llegada de un turista a destino.
En Montreal es fácil decidir por dónde comenzar una visita a esta ciudad del Canadá francés. El mejor lugar es el Mont Royal, monte que se refleja hasta el infinito en los rascacielos del centro, confundiéndose con los edificios de arquitectura victoriana.
A pesar de que los montrealenses, demasiado orgullosos, se empecinen en llamarlo montaña, el Mont Royal es una colina de unos 250 metros que se produjo por una erupción volcánica y forma parte de una de las cadenas montañosas más antiguas del mundo. Tiene un gran parque, tres cementerios -católico, judío y protestante-, un oratorio -Saint Joseph-, y los barrios francés e inglés a sus pies.
Cuenta la historia que Jacques Cartier, entre 1535 y 1541, fue el primer explorador en llegar a estas tierras habitadas por los indios iroquíes. Enviado por la corona francesa, Cartier exploró la isla y bautizó Mont Royal (Monte Real) a la colina que luego daría su nombre a la ciudad.
Desde el punto panorámico Belvédere, en la calle Camilien-Houde, se tiene una vista del este de Montreal y del barrio Plateau Mont Royal, conocido por ser el más alto de América del Norte.
La Torre del Estadio Olímpico es el centro de atención. El polémico estadio, donde entrena el equipo de béisbol local, tiene la torre inclinada más alta del mundo y fue construido para los Juegos Olímpicos de 1976, costó a los contribuyentes más de 700 millones de dólares y varios dolores de cabeza, porque se terminó de construir 11 años después de lo previsto.
En la cumbre del Mont Royal, una inmensa cruz, instalada en 1924, homenajea al fundador de la ciudad, Maisonneuve, que en 1642 cumplió su promesa de llevar una cruz de madera hasta la cumbre del monte si la incipiente colonia de Montreal sobrevivía a las fuertes inundaciones.

Como el Central Park

El parque del Mont Royal, el primero de la ciudad, fue diseñado en 1870 por el paisajista Frederick Law Olmsted, que también diseñó el Central Park de Nueva York. Su decisión fue que el Parc du Mont Royal, que cubre 101 hectáreas del sector sur de la montaña, conservara su carácter natural.
En todas las estaciones del año es el lugar preferido para las actividades al aire libre y los deportes. En verano, miles de montrealenses lo recorren en bicicleta, también se puede andar en bote por el lago Beaver, antiguo hogar de castores que en invierno, al congelarse, se convierte en pista de patinaje.
Cuando la nieve cubre el monte, los esquiadores invaden la pista de esquí de fondo de casi 15 kilómetros, los trineos y las raquetas para la nieve completan la diversión. En otoño, los arces tiñen todo el paisaje de colores ocres y rojos, y las ardillas son las mejores compañeras de un paseo entre los árboles.
En el centro del parque se encuentra el Chalet du Mont Royal, construido cerca de 1932, su interior está decorado con pinturas que recrean los momentos más importantes de la historia canadiense. El techo simula el casco de un barco que recuerda que sus orígenes están ligados a la navegación. Desde este lugar se tiene una de las vistas más hermosas de la ciudad, la Universidad McGill, el centro comercial y el río San Lorenzo, en un día claro también se pueden ver las montañas de Vermont y las Apalaches.

Límites del Viejo Mundo

Ingleses y franceses trajeron a cuestas a estas tierras, casi vírgenes y sin fronteras, los límites del Viejo Mundo.
Westmount, al sudoeste de la ciudad, es el barrio de la burguesía inglesa, bastión de la cultura anglosajona y hogar de la elite.
Este barrio es una pequeña Gran Bretaña en medio de la provincia francesa de Quebec. Sus costosas casas son, en su mayoría, de estilo neo-Tudor, inspiradas en la arquitectura de la época de Enrique VIII y Elizabeth I. Del otro lado de la montaña se encuentra Le Outremont (la otra montaña), baluarte, en cambio, de la cultura francesa, barrio de familias de clase media.
Sin duda, el Mont Royal es la mejor introducción a Montreal. Ver la ciudad desde lo alto, para después internarse en calles donde los siglos XVIII y XXI conviven entre contrastes; descubrir en los barrios chino y latino su colorido cultural y, en los platos y la arquitectura, su eclecticismo irresistible.

Datos útiles

Cómo llegar

  • El pasaje aéreo desde Buenos Aires hasta Montreal, ida y vuelta, por Canadian Airlines, cuesta aproximadamente 1200 dólares, con tasas e impuestos.
Alojamiento

  • Una habitación doble en un hotel 3 estrellas cuesta alrededor de 50 dólares; en uno de cuatro, entre 60 y 190; y hasta 290 en uno de 5.
Restaurantes
Para dos personas, con vino, vale aproximadamente 40 dólares.
Visa
La de una entrada cuesta 55 pesos, en la embajada de Canadá, Tagle 2828, de lunes a jueves, de 8.30 11.30; 4805-3032.
Más información
Oficina de Turismo de Canadá, Avenida. de Mayo 776, piso 2. Atención lunes, de 10 a 13; 4345-4597.
En Internet

María Daniela Zamit

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