
Créditos: Ohlalá
COLONIA.- Supongamos que es una mañana de sol de invierno, que ya recorrió Colonia y tiene ganas de darse una vuelta por los caminos ondulados del campo uruguayo. Vale. Hay buenos paseos partiendo hacia el noroeste por la ruta 21.
El primer desvío en dirección al río se puede convertir en una parada ecológica. Es el Parque Anchorena, la residencia presidencial de descanso que fue donada al gobierno uruguayo por el millonario argentino Aaron Anchorena. Son más de mil hectáreas de parque y todavía quedan liquidámbares y robles colorados. Ciervos en libertad y un mirador construido sobre un antiguo cementerio indígena. En un día despejado se alcanza a ver Buenos Aires. Hay visitas guiadas, que duran tres horas y cuestan US$ 1. Siempre es mejor reservar el paseo, (52) 23104.
Si es de los que paran en todas, sigue Conchillas, una ciudad fundada a fines del siglo XIX por la compañía Walker & Co., una constructora del puerto de Buenos Aires que necesitaba piedra y arena, y las encontró en esta orilla del Plata. Para ver: el cementerio inglés, el puerto y la tranquilidad. Atención: en ésta y en todas las ciudades uruguayas, el conductor debe tener cuidado con los ciclomotores que son los verdaderos dueños de la calle.
Otra vez en la ruta. Algunos kilómetros de campos quebrados y sembrados con trigo y sorgo, vacas pastando en lo alto de las colinas y rollos de avena protegidos con plástico por las heladas. A los lados de la ruta, los chicos con delantal blanco y moñas azules y grandes, esperan el ómnibus para ir a la escuela.
Antes de entrar en Carmelo, un desvío hacia Irurtia ( www.irurtia.com.uy ), una de las bodegas más importantes de Uruguay. Hay visitas guiadas gratuitas por los viñedos y la bodega. El circuito incluye una degustación que, posiblemente, dará al Tannat Reserva un puntaje interesante.
Así como en la Argentina tenemos el Malbec, en Uruguay la cepa emblemática es el Tannat, que también fue traída por un inmigrante. En este caso fue Pascual Arriague, a fines de 1880, que cruzó el océano con su estaca y sus semillas. Durante mucho tiempo la cepa que él plantó se llamó como él, Arriague. Sólo hace algunos años se descubrió que era la misma variedad Tannat, originaria de Francia.
La bodega Irurtia procesa entre 3 y 5 millones de kilos de uva por año. A pesar de tantos ceros es un establecimiento familiar y no sería nada raro que ande por ahí el inquieto Dante Irurtia, padre de la criatura, de cinco hijos y del Botrytis, un vino dulce recientemente premiado.
Tanto en Irurtia como en Los Cerros de San Juan ( www.loscerrosdesanjuan.com.uy ), que está en este mismo camino, se preparan almuerzos al aire libre y con distinguidos vinos de la casa.
Con espacio para recordar
La Finca y Granja Narbona ( www.fincaygranjanarbona.com ) está unos 13 kilómetros más allá de Carmelo, pasando la cancha de golf del espectacular Four Seasons. Hay muchas cosas para contar, pero su mayor virtud es la de ser un lugar lindo. Rústico, elegante y agradable para pasar una tarde. Lleno de luz, con parque, estanque y dos (sólo dos) habitaciones para hospedarse. Son amplias, tienen muebles de época (hasta bañadera con patas) y una terraza que mira a los viñedos.
También hay un restaurante de pastas (menú, US$ 20 ), la especialidad del lugar. Y a visitar la capilla y la antigua bodega con inmensos barriles de madera. Falta algo. Los quesos artesanales, elaborados con las indicaciones de don Claro Isabelino Banchero, que llegó de Génova en 1920 con una valija y la receta del queso de sus padres. Hasta hoy, sus descendientes elaboran un queso semiduro, tipo parmesano, que madura en una cava entre 12 y 18 meses. Con temperatura y luz controladas, la cava se puede visitar. Eso sí, al salir no se queje si queda bañado en olor a queso. Los quesos se presentan en hormas de 7 a 8 kilos (también fraccionado) y en su mayoría se exportan.
En esta granja la sobremesa seguramente dura un rato largo y termina en el almacén, con alguna copita de licor artesanal.
Muy cerca de Narbona (a 6 km) está el Four Seasons Carmelo ( www.fourseasons.com/carmelo ), que por estos días promueve un lujo para enamorados. Se trata de la promoción Vení con tu pareja. Es por un mínimo de 2 noches, cuesta US$ 200, con desayuno, una cena para dos y un masaje por estada por persona. Los golfistas sepan que el green fee cuesta US$ 75, los 18 hoyos, y US$ 20 el US$ 20 carrito eléctrico. Otro dato: en 15 días se inaugura la pileta climatizada.
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