
Ninguna contadora. No no.
Y, además, como si los engaños pudieran ser más de uno.
El engaño es una decisión. Y ya.
Eso creo. De eso estoy convencida.
Si hablamos de traición, sólo hay dos instancias: traicionar y no traicionar.
Si Nicolás estuvo con una mujer, es exactamente lo mismo que si estuvo con treinta.
Y la verdad, después de descubrir que efectivamente me mintió y sí, tuvo una historia con Emilia, no podría creer jamás en un número que el me dijera.
Porque desde el jueves a la tarde, no le creo nada más.
La pelota está de mi lado, soy yo la que tiene que decidir qué hacer, basada en lo que yo crea conveniente (que, por ahora, no tiene nada que ver con algo que pueda decir o hacer Nicolás)
Emilia era Mili, sí.
Mili es la mujer con la que mi marido me engaño repetidas veces, no sólo mientras yo estaba en NY.
Mili es una caradura que ahora se siente engañada por Nicolás y pretende hacer causa común conmigo, que sólo quiero ver cómo le pasa una formación ferroviaria por encima.
Desde el jueves, Nicolás no duerme en casa. Le dije que se fuera hasta que yo pudiera resolver el enigma interno que toda esta situación me generó.
Realmente, no tengo idea de qué hacer.
Sé que no me lo merezco.
Y sé que mis chicos tampoco.
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