Me llamo María Oliver, tengo 47 años, soy traductora de inglés, vivo en Buenos Aires. Nunca fui muy Susanita. Jamás me pensé como mamá ni soñé con casarme de blanco. Sí me interesaba, y fue todo un aprendizaje, abrir el corazón y enamorarme. Pensaba que un hijo debía ser consecuencia de eso y, en mi caso, así fue: no recuerdo haber tenido serias ganas de ser mamá hasta que me enamoré de Rodrigo. Eso sí, me encantaban los chicos. Por ejemplo, por Julieta –la hija de una amiga muy querida– sentí un fuerte amor desde que nació. Ahora tiene 14 y es mi hija del corazón. Siempre estuve muy presente en su vida porque su mamá viajaba por trabajo, entonces iba al colegio a buscarla. Pero yo no relacionaba eso con un deseo de ser mamá. Tampoco cuando vinieron mis sobrinos de sangre. Yo decía: “¡Qué bueno! Los disfruto y los devuelvo”.
Cecilia Alemano Es graduada en Ciencias de la Comunicación y escribió en las principales revistas de Atlántida, Televisa, Perfil y La Nación. Desde 2010 da clases de periodismo narrativo y escritura creativa.

