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¿Cómo es OHLALÁ! después de haber hecho 100 ejemplares?

Te invitamos a espiar el backstage de un número que nos desafía y nos celebra.


Créditos: Ohlalá



Créditos: PAPER CUT POR JOHANNA WILHELM.

Algo nos pasa desde que sabemos que en julio cumplimos 100 ediciones, que el inconsciente nos traiciona y decimos: "Cumplimos 100 años"; el número, de alguna manera, nos pesa, porque los aniversarios y efemérides rimbombantes nos obligan a sentir una madurez. "Che, ya tenemos 100 revistas encima, deberíamos..." (me traicionó una vez más el inconsciente: ¿por qué pongo "encima"?). En fin, sigamos, si te fijás, cada una completa los puntos suspensivos en su propia vida todo el tiempo. "Ya tengo 35, debería... haber formado mi familia", "ya terminé el máster, debería... haber conseguido el ascenso en mi empresa", "ya me casé, debería... ser mamá", lo que fuera: los grandes hitos te presionan. Sobre todo los números que parecen perfectos, como el 100 (¿o los 30?, ¿o los 40?), y esto nos hizo pensar en cómo habitamos nosotras ese "éxito", porque es una metáfora de cómo lo vivimos en el día a día, con nuestros números personales.

Llegamos al número 100 de Ohlala!

Para empezar, el descubrimiento de llegar al centenar de revistas no fue nuestro, sino de nuestro gran equipo de marketing, Fernanda Acosta y Victoria Spirito, que –hábilmente– vieron en la cifra redonda una oportunidad de comunicar un diferencial y que OHLALÁ!, una vez más, se vistiera de fiesta (algo que, como verán, mucho no nos cuesta). Sin embargo, para la redacción, que cranea mes a mes la revista, fue un numerazo que nos costaba procesar. Resultó interesante vernos en el espejo de las otras, "¡chicas, 100 ediciones en julio, hagamos algo!", en contraste con nuestra propia sensación de lo que significaba. ¡En principio, no nos habíamos dado cuenta!, pequeño detalle, y eso que cada revista decimos: "Estamos haciendo la 97, la 98, la 99", y... se caía de maduro, pero a veces es otro el que viene a decirte: "Sos grosa, ¿acaso no te diste cuenta?".
Entonces, varias preguntas se mezclaron en la previa: ¿cómo es OHLALÁ! después de haber hecho 100 ejemplares?, ¿somos como nos soñamos hace ya casi 9 años, cuando empezamos a delinear el proyecto?, ¿cómo lo festejamos hoy?
Era una oportunidad para tomar conciencia, un parate en nuestra cotidianeidad para mirarnos en ese 100 flúo y abrir el diálogo con nosotras mismas, con el equipo, con ustedes, lectoras de la revista: todas parte de una misma comunidad. Y esto fue lo que nos escuchamos.

El detrás de escena del 100

Durante varias semanas estuvimos nubladas, hasta que se largó el brainstorming creativo. Queríamos que fuera una revista-hito, que funcionara como un racconto de nuestra historia, la tuya y la nuestra. Como esos álbumes que hacés para las fechas especiales, porque querés dejar registro de que eso de verdad pasó, porque un día cumplimos 100 meses creando esta línea (no lineal) de ciclos femeninos.
Somos #MUYOHLALÁ!: no era 90, ni 99, era 100% nuestra marca, nuestro ADN, nuestra manera de mirar. Entonces, no solo nos daba la posibilidad de repensar nuestros valores, sino también nuestras formas, nuestra experiencia de ohlalear (con recorrido gourmet incluido como festejo abierto para todas). Y así decidimos que esta edición se tirara el pote de pintura color OHLALÁ! encima. "¿Qué van a decir si cambiamos la tapa?", por primera vez no hay una entrevistada, no hay títulos, chorreamos rosa flúo, nos volvimos monotemáticas, ¿y qué? Estamos listas para arriesgar, sin miedo a que piensen que somos otras o nos dejen de querer. Ya nos conocemos, tenemos la intimidad suficiente –como cuando estás con esas amigas cercanas– para ser naturales, nosotras mismas, incluso para probar o equivocarnos. Eso te da la madurez, jugar sin que el fantasma del ridículo te persiga, y encontrar cada día qué es ser #MÁSVOS.
Leer las señales: somos visuales, así que estábamos convencidas de que el 100 tenía algo para decirnos. Entonces, empezamos a garabatear. OK, el 1 hoy nos confirma que estamos primeras, que logramos posicionarnos como líderes en el mercado de revistas femeninas. Sin falsas modestias. Está bueno creértela un poco, reafirmarte en el logro, decirlo, escucharte. Especialmente porque desde el primer número fantaseamos con esto, y no era un sueño fácil. El 1, sin dudas, es un número para digerir, pero está bueno hacerlo, metabolizarlo y usarlo de plataforma para disfrutar y seguir creciendo. Incluso si no hubiera ningún podio ni hechos que validaran el liderazgo, en OHLALÁ! sabemos que el triunfo es una construcción, es cómo vos armes la ecuación, porque ser ganadora es una actitud, ¿o no?
Por otro lado, los dos 00 se nos aparecieron como dos ojos: 100 (¿qué nos fumamos? ¡juramos que nada!). Pensamos que OHLALÁ! es eso, la búsqueda constante ir por más, por observar y observarnos. Es un modo consciente, despierto, de vivir. "Es un estilo de vida", dijimos tantas veces, pero no es solo nuestro, claro, es patrimonio de todas aquellas personas en búsqueda de una verdad más amable y luminosa; juguetona y pasional; fuerte y buena. Así que el mensaje que leímos fue: primeras con los ojos bien abiertos.
Nunca es redondo: la imagen que ilustra esta nota es un 100 calado, no es un 100 pleno, ni en bold, porque, de alguna manera, "no hay nada sin agujeros", como nos decía Inés Dates, nuestra psico (ya podríamos decir "histórica"). Pero si hilamos más fino, en realidad, este no es el número 100 siquiera, sino que es el 101 (sí, capicúa), porque antes de la primera edición hubo un "mono", así se llama en el mundo editorial a un boceto de revista. Esa primera materialización, con nuestras notas y producciones de prueba, fue el collage intuitivo necesario para encontrar nuestra propia paleta, la versión de nosotras mismas que elegíamos ser. Esa edición "0" nunca vio la luz pública, pero le dio cuerpo, así como la gestación, al número que parimos en abril de 2008. Fue un número mudo, sí, pero late también en el ejemplar que tenés ahora mismo en tus manos.
Además, en el proceso de observarnos, descubrimos que era curioso que aún no hayamos podido armar nuestro manual de estilo, el famoso ADN OHLALÁ!, aunque siempre estamos diciendo que lo vamos a hacer (que tenemos que hacerlo), así como lo tienen los grandes medios. Pero en vista de los acontecimientos, lo entendimos como un símbolo muy propio: esta marca es un proceso en construcción, no es un producto terminado, no es un entero. Esta revista está viva y, por ende, evoluciona, incluso los rediseños rápidamente se desactualizan. Es difícil estar al día con el profundo y versátil diálogo femenino. Así que descansamos en nuestros agujeros, nos los permitimos, perdonamos, confiamos y, a la vez, nos desafían y nos inspiran a nutrirnos. En vez de frustrarnos, nos resulta muy potente no sentir un "ya está".

Nuestra sincronicidad: esta edición podría haber caído en cualquier mes, pero cayó –casualmente– en el del Día del Amigo. Todos los años, para nosotras, julio es un mes de recordarnos que no estamos haciendo solo una revista, sino construyendo y alimentando un círculo femenino. Tantas de nosotras estamos linkeadas a través de la información, las anécdotas, las ilustraciones, las ideas, las fotos, la mayoría sin conocernos. Así como somos lo que comemos, también somos lo que leemos, y eso nos unifica, nos da una pertenencia. OHLALÁ! está atravesada por la amistad, muchas veces nos encontramos diciéndole a una periodista nueva, por ejemplo: "Escribilo como si se lo dijeras a una amiga". No es un bla bla, es un diálogo profundo entre nosotras. Confiamos en la intimidad de una comunidad que celebra los lazos femeninos, la hermandad positiva que nos cuida. Eso nos da la mística que necesitamos para que no sea un trabajo más, sino una entrega hacia algo más grande, porque ni vos ni nosotras nos conformamos con poco y, sin dudas, este mundo, como decíamos hace años, nos necesita despiertas.

Un número liviano

Lo que comenzó siendo un peso, un número contundente en nuestro calendario, se convirtió en la oportunidad para observarnos. No falla: cuando nos miramos con amor y aceptación, descubrimos que el 100 era la excusa para bajar un poco la exigencia, darnos una palmadita en el hombro por las cosas que sentimos que hicimos bien, y guiñarnos el ojo por los desafíos que quedan adelante.
Al final del día, lo que es realmente tranquilizador es saber que nuestro equipo no es el único responsable de esta revista, sino que es un ida y vuelta, vos también nos estás haciendo, porque "el ADN se manifiesta según el entorno que encuentre", nos explicó nuestra psico en la última reunión. Eso reconfiguró totalmente la manera de mirarnos. Nos dio un back up, la confianza de que contamos con refuerzos, porque estamos juntas en esta.
Todas somos diálogo, caos y orden al mismo tiempo, somos más que un número, somos certeza y misterio.
¡Felices 100 ediciones! (...ponele).

No nos define un número

Por Lic. Inés Dates, nuestra psicóloga
Cuando empezamos a trabajar en este número, el 100 nos era ajeno, es cierto, pero también era nuestro. Y me acordé de lo que me enseñó David Peat en en el libro Acción suave, que habla de la necesidad de actuar cuidando de no destruir lo ya existente. Entonces, la pregunta que nos hicimos fue: ¿cómo participar del mundo del resultado y el éxito y también del mundo complejo, lleno de detalles inclasificables, de cualquier cosa viva? Y nos dimos cuenta de que eso era OHLALÁ!, que eso es lo femenino: no nos define un número, ni un logro, ni un título. Todo eso está buenísimo, pero tiene sabor a poco... Nuestra resonancia tiene que ver con conciliar lo móvil y cambiante de la complejidad permitiendo también que nos oriente la sabiduría recogida en el pensamiento hablado y calculado.
El 100% es un anhelo, pero no debe extinguirse con la sensación de logro, con el "ya llegué" tan ansiado y tan desilusionante a la vez. En estos días, me dijo una lectora: "Buscar el 100% logra el 100% de infelicidad". Me alegró oírlo. Este es un número que define una meta, que cierra procesos, pero nosotras no lo confundimos con el "todo", seguimos siendo, seguimos viviendo.•
Y vos: ¿Cómo te identificás con Ohlalá y ¿qué te pasa con los aniversarios y los números redondos? Conocé todas las tapas de la Revistay mirá también Nueva sección: Volver a empezar

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