Después del puerperio: ¿dónde quedó la mujer que yo era?

Después del puerperio, muchas mujeres se preguntan quiénes son más allá de la maternidad. Deseos, cuerpo, trabajo, vínculos y proyectos: cómo volver a elegirse sin dejar de ser mamá.

Por Julieta Puleo

31 de agosto de 2026, 14:17

mujer con bebé en brazos
Después del puerperio: ¿dónde quedó la mujer que yo era? - Getty

Durante los primeros años de maternidad podemos quedar absorbidas por una identidad enorme: ser mamá. Pero llega un momento en que algo vuelve a preguntarnos por nosotras. El deseo, el cuerpo, el trabajo, los proyectos, los vínculos, el placer. Volver a elegirnos no significa volver a ser “la de antes”. Quizás significa descubrir quiénes somos ahora.

Durante mucho tiempo pensé que el puerperio era un período. Algo que empezaba cuando nacía el bebé y, en algún momento, terminaba. Con mi maternidad entendí que algunas transformaciones tienen fechas mucho menos precisas. Porque sí, un día volvés a dormir. Dejás de amamantar. Guardás el cochecito. Tu hijo empieza el jardín. Volvés a trabajar. Recuperás ciertas rutinas. Desde afuera pareciera que todo volvió a acomodarse. Pero hay una pregunta que puede tardar bastante más en aparecer: ¿y yo? No la mamá. Yo.

¿Qué me gusta ahora? ¿Qué quiero hacer? ¿Cómo quiero vestirme? ¿Qué deseo? ¿Qué quiero construir? ¿Quién soy cuando nadie me está necesitando?

La maternidad tiene una capacidad extraordinaria para ocupar espacio. Físico, mental, emocional. Durante un tiempo incluso es necesario que así sea. Hay un bebé completamente dependiente de nosotros y la vida se reorganiza alrededor de esa necesidad.

El problema es que, a veces, cuando esa intensidad empieza a bajar, nosotras seguimos funcionando como si todavía estuviéramos ahí. Resolviendo, anticipando, sosteniendo. Postergando.

Y entonces volver a mirarnos puede sentirse casi incómodo. Porque además existe una culpa muy particular alrededor del deseo materno.

Decir “necesito tiempo sola”. “Quiero trabajar más”. “Quiero viajar”. “Quiero volver a salir”. “Quiero sentirme linda”. “Quiero tener sexo”. “Quiero hacer algo que no tenga absolutamente nada que ver con mi hijo”.

Todavía puede sonar, en algunos espacios, como una pequeña traición. Como si convertirnos en madres debiera haber satisfecho para siempre todas las dimensiones de nuestra identidad.

Pero ser mamá no elimina a la mujer que éramos. La transforma. Y quizás uno de los grandes movimientos después del puerperio sea animarnos a conocerla otra vez.

Porque tampoco se trata de “recuperarnos”. Esa palabra siempre me hizo un poco de ruido. Recuperar el cuerpo. Recuperar la pareja. Recuperar la vida. Recuperar quién eras.

¿Y si no quiero volver?

Después de atravesar una maternidad no somos exactamente las mismas. Hay cosas que ya no nos interesan. Otras que empezaron a importarnos muchísimo. Relaciones que cambiaron, prioridades que se movieron, ambiciones que desaparecieron y otras que nacieron.

Tal vez no haya ninguna mujer anterior esperando que vayamos a buscarla. Tal vez haya una nueva. Y conocerla requiere tiempo. Y también requiere permiso.

Permiso para querer cosas que no incluyan a nuestros hijos. Para invertir energía en un proyecto. Para cuidar nuestro cuerpo porque nos hace bien a nosotras. Para salir con amigas. Para enamorarnos otra vez de nuestra pareja o para preguntarnos qué queremos de ese vínculo. Para aburrirnos. Para tener ambición. Para cambiar de rumbo. Para disfrutar sin justificar cada minuto.

Y hay algo más que me parece importante decir. Elegirnos no significa dejar de elegirlos.

Esta idea de que la maternidad y la realización personal están enfrentadas nos hizo muchísimo daño. Como si hubiera una cantidad limitada de amor y cualquier porción destinada a nosotras fuera amor que les quitamos a nuestros hijos.

Quizás sea exactamente al revés.

Quizás nuestros hijos también necesiten descubrir que su mamá es una persona. Que tiene amigos, deseos, trabajo, intereses, límites, placer. Una vida interior que no empieza ni termina en ellos.

Porque algún día ellos también tendrán que construir la propia. Y tal vez una de las maneras de enseñarles sea permitiéndonos construir la nuestra delante de sus ojos.

No quiero volver a ser la mujer que era antes de ser mamá. Esa mujer todavía no conocía demasiadas cosas que hoy sé.

Pero tampoco quiero desaparecer detrás de la maternidad. Quiero algo bastante más difícil: integrarlo todo.

La mujer que fui. La madre en la que me convertí. Y esta mujer nueva que todavía estoy conociendo.

Quizás salir del puerperio no sea volver. Quizás sea, por primera vez después de mucho tiempo, volver a preguntarnos hacia dónde queremos ir.

Julieta Puleo

Julieta Puleo Julieta Puleo lidera @AyMamucha, la comunidad en Instagram de más de 175.000 mujeres donde se aborda, con honestidad, la experiencia de maternar.