Cuando llega el invierno, muchas familias sienten que deben mantener la calefacción alta toda la noche para que el bebé no pase frío. Sin embargo, un cuarto demasiado caluroso también puede resultar incómodo y afectar el descanso. ¿Qué hacer entonces? Te contamos cómo lograr un ambiente estable y qué ajustes cotidianos permiten sostener una temperatura agradable sin disparar la factura de luz o gas.
Qué temperatura necesita el cuarto del bebé en invierno
Las recomendaciones pueden variar levemente según la guía pediátrica consultada, pero suelen ubicarse en un rango cercano a los 20 °C, siempre evitando los ambientes sofocantes.

Cuál es la temperatura ideal para el cuarto del bebé en invierno. - Getty.
Igualmente, más que buscar un número exacto, conviene priorizar que el cuarto no tenga cambios bruscos de temperatura y que el bebé no esté transpirado ni muy frío al tacto.
La recomendación oficial de Argentina.gob.ar también advierte sobre la importancia de que el bebé duerma en un ambiente sereno y no demasiado caluroso, con ropa cómoda y sin exceso de abrigo.
Usar un termómetro ambiente ayuda a evitar gastos innecesarios
La sensación térmica de los adultos no siempre coincide con la del bebé. Por eso, un termómetro de ambiente sencillo puede ser más útil que subir la calefacción “por las dudas”. Lo ideal es colocarlo cerca de la cuna, pero lejos de ventanas, estufas o fuentes directas de calor, ya que esas zonas pueden alterar la medición.
Con ese dato a la vista, se puede regular la calefacción antes de acostarlo y evitar que quede funcionando al máximo durante toda la noche. Si el cuarto conserva bien el calor, muchas veces alcanza con mantener una temperatura moderada durante el momento previo al sueño y bajar la intensidad después.

Cómo conviene calefaccionar el cuarto del bebé durante el invierno. - Pinterest.
Pequeñas rutinas que ayudan a calefaccionar sin gastar de más
No hace falta mantener la calefacción al máximo durante toda la noche. Una opción práctica es encenderla un rato antes de acostar al bebé para que el cuarto llegue a una temperatura agradable y luego regularla en un nivel bajo, siempre que el equipo tenga termostato. Los modelos con temporizador también permiten programar el apagado o ajustar el funcionamiento durante la madrugada.
-Si se usa aire acondicionado frío/calor, conviene elegir una temperatura moderada y evitar el modo turbo durante horas.
-En el caso de estufas eléctricas, es importante considerar que los caloventores suelen consumir más y están pensados para calefaccionar rápido, no para permanecer encendidos toda la noche.
-Un radiador eléctrico con termostato puede ofrecer una temperatura más pareja, aunque también debe utilizarse siguiendo las indicaciones del fabricante y sin dejarlo cerca de la cuna, cortinas, mantas o muebles.

Técnicas para calefaccionar el cuarto del bebé. - Getty.
La ropa de cama también permite acompañar la temperatura del ambiente sin depender únicamente de la calefacción. Así, un pijama adecuado y una bolsa de dormir para bebé, elegida según la estación, ayudan a evitar tanto el frío como el exceso de abrigo. Por su parte, las mantas sueltas, almohadas, chichoneras y otros objetos dentro de la cuna no son recomendables durante el sueño.
Dónde ubicar la cuna para evitar cambios de temperatura
La cuna debería estar alejada de estufas, aires acondicionados y ventanas, ya que el calor o el aire directo pueden incomodar al bebé. También conviene evitar que quede pegada a una pared muy fría o cerca de una puerta que se abre y cierra durante la noche.












