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Basura: ¿por qué generamos tanta por día?

En esta nueva columna de Nicki Becker, nos cuenta que ocupamos el puesto número 1 en generar basura. En Argentina cada habitante produce en promedio 1 kilo y 15 gramos de basura por día. ¿Cómo podemos mejorar?


Campaña mundial para no usar plásticos

Campaña mundial para no usar plásticos - Créditos: Getty



Hoy vamos a hablar de algo en lo que somos muy buenos: generar basura. En eso sí que nos ganamos el puesto número 1. En Argentina cada habitante produce en promedio 1 kilo y 15 gramos de basura por día. Es decir, que en total generamos una tonelada de residuos cada dos segundos. ¿Dónde queda todo eso? ¿Desaparece?

Casi todo lo que consumimos hoy en día viene con envases de plástico, desde un paquete de fideos hasta una caja de fósforos. Muchos de estos envases y plásticos los usamos por horas, minutos e incluso por segundos, pero tardan miles de años en biodegradarse, aunque muchos no lo hacen completamente nunca sino que dejan microplásticos que terminan en nuestros cuerpos. Por ejemplo, una bolsa de supermercado tarda 150 años y, una botella de agua, 1.500 años en biodegradarse. Sí, leíste bien. Ni nuestras ideas persisten tanto tiempo como la basura que generamos. Para que se den una idea, alrededor del 20% de los residuos sólidos urbanos que generamos son envases posconsumo, es decir, el envase del yogurt una vez que ya lo consumiste. Además, el sector de residuos representa un 4% de los gases de efecto invernadero que emite nuestro país.

Pero… ¿a dónde se va todo eso que tiramos? En Argentina se producen todos los días 50 mil toneladas de residuos. Lo que no se recupera de los residuos generados va a parar a rellenos sanitarios o basurales a cielo abierto.

El método más común en donde terminan nuestros residuos son los rellenos sanitarios. Es un sistema que consiste en depositar en el suelo los desechos sólidos, los cuales se esparcen y compactan reduciéndose al menor volumen posible para que así ocupen un área pequeña. Después se cubren con una capa de tierra y se compactan nuevamente al terminar el día. Podríamos decir que es una técnica similar a esconder algo bajo la cama para que desaparezca, aunque…no sucede exactamente esto.

En la actualidad, existen 5000 basurales a cielo abierto, lo que significa, en promedio, más de dos basurales por municipio. En estos basurales a cielo abierto se disponen residuos sólidos de forma indiscriminada, sin control de operación y con escasas medidas de protección ambiental. Estos basurales traen muchos problemas de salud, contaminan el suelo y las fuentes de agua cercanas y además representan un riesgo para la salud de las personas de los centros urbanos próximos, que suelen ser barrios vulnerables. Estos basurales suelen ser fuentes de trabajo de una gran cantidad de recuperadores informales, quienes realizan tareas sin ningún tipo de seguridad. En el 2020 el gobierno anunció un plan para cerrarlos, pero todavía no hay avances.

Por suerte hay todo un sector de la población que trabaja para que no se intensifiquen aún más todos los problemas generados por los residuos, aunque su trabajo muchas veces no es reconocido. Esas personas son las recuperadoras y los recuperadores urbanos, que realizan su trabajo sin el reconocimiento y el acompañamiento del Estado en muchas circunstancias.

Y esto nos lleva a preguntarnos: ¿sirve separar en origen los residuos en nuestras casas?

Hay un mito muy grande que se crea en torno a si sirve o no separar la basura en la casa. Se cree que parece ser algo sin importancia e incluso superficial. No solo es importante desde una arista ambiental, es también una acción que ayuda al sector cartonero en hacer digno su trabajo diario. No es difícil de imaginar lo feo que es sacar la basura de una bolsa con restos de carne vieja, con gusanos o pañales usados. Además, no hay sistema de gestión que dé abasto al ritmo de generación que venimos teniendo.

Al separar en origen, logramos que esos materiales puedan reciclarse en vez de terminar en un relleno sanitario o en un basural acumulándose con el tiempo. De esta forma, logramos reinsertar residuos que todavía pueden considerarse como recursos en la cadena productiva de la economía. Y, además, es súper fácil.

Los productores y comercializadores de productos que vienen empaquetados tienen que empezar a hacerse cargo del costo que tiene gestionar estos residuos y, nosotros, desde nuestro lugar, también. Así como somos muy buenos para generar basura, tenemos que estar a la altura de hacernos cargo también de ella.

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