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Guillermo Pachelo: un artista urbano romántico y positivo

Deja mensajes de amor en las calles junto a sus ilustraciones siempre usando frases positivas que buscan sorprender.




Cada mañana de 2011, al salir de su casa en Palermo para ir a trabajar a una clínica como empleado administrativo, Guillermo Pachelo veía una pared blanca pintada con aerosol negro con la inscripción “puto el que lee”. Le molestaba abrir la puerta y encontrarse con una agresión gratuita y le daba bronca pensar que había varias personas en la misma que él. Tenía 25 años, y ya una década como artista, pero todavía no había llegado esa obra bisagra, la que marca un antes y un después. Fue entonces cuando se le ocurrió producir una pegatina que dijera “linda la que lee” y tapar esa frase tan molesta. Y si bien lo hizo desde un pensamiento “micro”, desde la simpleza de cambiar sus mañanas, la obra fue la génesis de su propia revolución: era la primera vez que intervenía la vía pública con un mensaje de amor. El resultado le produjo tanta satisfacción que no pudo parar y empezó a tapar todas las puteadas de la calle. ¿Tantas había? “Sí, cuando uno camina por la calle sin mirar el celular, se cuentan decenas”, asegura.
Fue así como descubrió que su sueño no era pintar cosas increíbles, sino generar un impacto en las personas, y decidió que sus ilustraciones irían acompañadas por frases positivas y que su soporte principal sería la calle: “El museo y la galería están buenísimos, pero yo busco llegar a la gente que jamás va a asistir a esos espacios, como mis padres o mis amigos, que no pisan salones de arte”. Para Guille, una obra callejera es una forma de acercar el arte a todo el mundo, y por eso elige desde Colegiales hasta Villa La Rana para dejar su huella, y lo hace en grandes tamaños, ya sea sobre obras en construcción o en paredes de casas, “siempre con permiso de los dueños”.
Sus murales están protagonizados por personajes dibujados en líneas simples y pintados con colores vibrantes que –si bien dice no darse cuenta– se le parecen bastante en su fisonomía. Boceta previamente desde sus caras hasta el estampado que llevarán en las camisas, y los acompaña con frases que, asegura, surgen de su propia experiencia. “En el amor nadie pierde” llegó a una pared después de que sufriera un desamor: “Aprendí que una ruptura no es un lamento, sino una evolución. Las cosas lindas perduran en el tiempo, y que algo mute en tu vida no implica que todo deba cambiar”.

LAS PAREDES QUE HABLAN LINDO

Pero los mensajes no aluden al amor de pareja solamente, sino que esconden la cosmovisión de Guille en varios sentidos. Hay un mural en el que escribió “ser copado es el camino”, y es su respuesta al esnobismo del mundo artístico donde “hay gente que te conoce y no te saluda”, así como también a “esa costumbre argentina de no mirar a los ojos cuando cedés una silla en el bar, o de reprender con un bocinazo al que está por cruzar en la esquina”. Algunas de sus frases surgen de historias que le cuentan amigos o desconocidos: “Me gusta el diálogo que se genera entre dos extraños porque salen a la superficie los sentimientos más sinceros, como cuando hablás con el psicólogo”. Mientras escucha el relato, se le ocurren tres o cuatro palabras que, unidas, generan el concepto para sus pintadas; sin embargo, no toma nota porque cree que si una idea es buena, perdura y aparece en la mente al día siguiente cuando te levantás.
“Soy pro amor. Mi idea es generar un cambio en las personas, que nos dejemos de joder con esto de que ‘si no te conozco, te tengo ahí lejos’. Y cuando el interés es tan genuino, no importa si el impacto es enorme –como el de una mujer que le mandó un mail en el que le decía que un día iba llorando por la calle, cansada de sus tratamientos de fertilidad sin éxito, y, cuando se topó con su obra, se sintió contenida– o tan mínimo como el del turista que se saca una selfie y dice: “Mirá qué lindo”.
Mientras hacemos la entrevista, a Guille le llega un inbox. Es un chico que se llama Facundo, a quien no conoce: “A la gente que me saca una sonrisa y me hace darme cuenta de que no todo está perdido, le agradezco”. Y ahí nomás Guille se emociona y confiesa que él “ya está hecho”: “Si quisiera, me podría retirar porque la obra ya cumplió su objetivo”.

Dónde encontrarlo

En Patio del Liceo podés ver sus obras en tamaños más chicos, con cita previa al mail guillepachelo@gmail.com . Está buenísimo conocer personalmente su taller porque ahí podés acceder a otros formatos. FB Guille Pachelo, Instagram @guillepachelo
¿Qué te pareció la idea de este artista? ¿Te encontraste con algunos de sus murales alguna vez? Conocé también a una escritora argentina en Entrevista con Gilda Manso y lectura de Walt Whitmany"No te conformes con menos"

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