5 formas de desconectar con el trabajo

Cortar con la rutina laboral y no seguir en piloto automático es una necesidad, pero hacerlo no siempre resulta fácil.


Tiempo Fuera

Tiempo Fuera - Créditos: Getty



Salís de la oficina, subís al colectivo, si tenés suerte te sentás, si no tenés suerte viajás parada. En el camino posiblemente contestes 3 mails y 20 mensajes de WhatsApp.

Llegás a tu casa, entre que te cambiás e intentás entrar en el mood “me relajo, ya termina el día”, seguramente el celular suene otra media docena de veces. Y así todo el día, toda la tarde, a veces hasta un rato antes de dormir. ¿Cuál es el límite? ¿Cuándo, de verdad, desconectamos con el trabajo?

Cortar con la actividad laboral no tiene solo que ver con preservarnos: tiene que ver con frenar, recuperar energías, conectar con nosotras mismas (y con quienes nos rodean) para volver al otro día más productivas, más creativas y con más ganas.

Si no desconectás jamás, posiblemente empieces a estar de mal humor y cada vez que suene el celular fuera de horario un suspiro de fatiga va a inundarte de mala onda. Una persona que descansa piensa mejor, es más resolutiva: desconectar no es un lujo sino una necesidad. Pero… no siempre nos sale. Así que acá van algunas claves para empezar a poner en práctica y conseguirlo.

Aprendé a decir que no

Este es quizás el consejo más difícil de implementar. Todo no se puede, a toda hora no se puede: es necesario aprender a decir que no. El límite es hacia los demás y hacia una misma también, y tiene que ver con aprender e internalizar que una cosa es una urgencia y otra cosa diferente es una persona muy apurada o ansiosa.

Si estás cenando, descansando, leyendo, ser consciente y priorizar tu tiempo fuera es el primer paso para que los demás también lo respeten.

Despegá del celular

Por vos y por quienes están alrededor tuyo, dejar el celular casi como un ejercicio de salud mental es realmente importante para estar en donde verdaderamente estás.

¿De qué te sirve volver temprano si seguís conectada a la oficina? Buscá en tu móvil porque en general tienen opciones para enterarte de lo urgente: por ejemplo podés desactivar todas las notificaciones menos las de llamadas. Si alguien tiene una verdadera emergencia, vas a escuchar el teléfono.

Establecé rutinas para las cosas que te gustan

Es un consejo a medias, porque lo placentero de leer, mirar una serie o salir a caminar, es hacerlo cuando verdaderamente tenés ganas. Pero un buen primer paso es obligarte a tener ese tiempo para vos. Tomá 45 minutos por día de tu tiempo fuera del trabajo y, aunque sea al principio, invertilo en esta actividad.

Empezá una actividad física

En casa o afuera, comprometete con vos y tu cuerpo y activá dos veces por semana una actividad que te cope y que no puedas cancelar. Si te enganchás con una amiga ¡mejor! para poder darse apoyo mutuo y evitar faltas y abandonos.

Planeá encuentros con tus seres queridos

¿Te copa planificar? ¿Estar a full todo el día? ¿Será eso lo que te mantiene tan en línea? Usá tus virtudes laborales en casa: organizá cenas, cociná rico para tus amigos -o tu pareja, tu familia o incluso para vos- y disfrutá del encuentro. La conversación y la conexión con los demás es necesaria para recargar pilas.

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