Vínculos tóxicos: ¿qué es la limerencia?

Parecido al estado de enamoramiento, pero con pensamientos obsesivos, mucho sufrimiento y síntomas físicos similares a los trastornos de ansiedad. ¿Qué es y cómo se trata?


Limerencia: por qué se confunde con el enamoramiento

Limerencia: por qué se confunde con el enamoramiento - Créditos: Getty



Ser reconocida, amada y correspondida por la persona que nos desvela (literal) se convierte en una obsesión cuando se padece Limerencia.

La psicología la define como “el estado mental involuntario que resulta de una atracción romántica hacia alguien en el que se siente una necesidad obsesiva de ser correspondido”. Es la obsesión por ser amado, dicho de otro modo.

En un primer momento se podría confundir con la sensación de “enamoramiento”, por percibir a la persona amada como al alguien “perfecto”, un ideal.

Pero ese “estado de enamoramiento” cambia de rótulo y toma una nueva forma cuando aparece la necesidad obsesiva de ser correspondida por esa otra persona con pensamientos intrusivos, provocando trastornos psíquicos que pueden llevar a la depresión, ansiedad, la imposibilidad de conciliar el sueño o la falta de concentración para estudiar o trabajar.

También aparecen síntomas físicos muy similares a los que se sufren en los trastornos de ansiedad, como pueden ser las palpitaciones o taquicardia repentina, la sudoración, dolor de pecho, diarrea, mareas y hasta náuseas.

Un padecimiento de raíz psicológica

El médico psiquiatra especializado en Psiquiatría y Psicología Médica y Jefe del Departamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas Patricio Rey explica a OHLALÁ! que la limerencia se atiende en el área de la salud mental como “un epifenómeno dentro del marco del tratamiento de la psicoterapia. Muchas veces, el paciente llega a la consulta por trastornos de ansiedad, depresión, adicciones o trastornos de personalidad y aparece en el marco de otras problemáticas una vez iniciada la terapia”.

Limerencia: muy parecido al enamoramiento

“La limerencia se confunde con el enamoramiento por la intrusión, por los pensamientos constantes, pero cuando hablamos del enamoramiento se da en un estado de bienestar. En cambio, en la limerencia hay un estado de padecimiento por la falta de correspondencia, acompañado por una fuerte compulsión por la persona amada y una idealización del otro, que conlleva mucho sufrimiento, baja autoestima y desvalorización constante cuando las cosas no se dan o no obtiene una respuesta acorde a su sentir”, detalla Rey.

El amor (también) duele, y eso no es novedad. Pero, comprender que hay formas de amar que pueden ser generadoras de un sufrimiento adicional cuando se tornan obsesivas pueden ayudarnos a despertar y reconocer más rápidamente si padecemos este tipo de trastorno. O, en todo caso, si estamos del otro lado, y si somos “esas personas a las que un otro desea con obsesión”.

Lo alentador del caso es que existen formas de gestionar los pensamientos y las emociones que pueden ayudarnos, por eso los especialistas mencionan la psicoterapia como una herramienta posible.

El nacimiento del término Limerencia

Fue la psicóloga estadounidense Dorothy Tennov quien bautizó a este trastorno como limerencia, poco después de estudiarlo y publicar sus resultados en su libro "Amor y limerencia: la experiencia de estar enamorado" (Love and Limerence: The Experience of Being in Love), en 1979.

En su libro lo explica así: “La limerencia es el deseo de algo más que sexo, un deseo en el que el acto sexual puede representar el símbolo de su logro más significativo: la reciprocidad. La reciprocidad expresada a través de la unión sexual crea una sensación de éxtasis y dicha llamada ´la felicidad más grande´ y la glorificación más profunda del logro del cometido en la limerencia”.

De acuerdo a las observaciones de Tennov, el “objetivo” para las personas que padecen este trastorno no es la consumación del acto sexual, sino la correspondencia. A su vez, la autora reconoce que la limerencia se manifiesta con pensamientos intrusivos, dependencia del objeto de amor y miedo al rechazo.

Los síntomas más visibles

Rey habla de la sintomatología física que más se observa en consultorio y así resalta que “está muy ligada a la esfera de los trastornos de ansiedad, donde suelen aparecer palpitaciones, taquicardia, sudoración, dolor de pecho, diarrea o vértigo. Es muy similar a una fobia social”.

También hace referencia a los pensamientos intrusivos y constantes de la correspondencia de la persona amada y de la idealización del otro. Cuando se convierte en un “monotema” y afecta  las distintas esferas de nuestra vida diaria, sería conveniente revisar qué está pasando en nuestro deseo.

A Rey le parece importante aclarar que, en la limerencia, no hay ruptura psíquica con la realidad. “Los pacientes nunca pierden el criterio de realidad, como puede suceder en los delirios erotómanos en el área de la psiquiatría”. La erotomanía se trata de una enfermedad mental en la que la persona que la padece mantiene la creencia ilusoria de que otra persona está enamorada de ella.

¿Qué pasa con la persona que recibe toda esta “demanda de amor”?

Como es de imaginar una persona que se siente demandado de amor suele estar incómoda y perturbada en la mayoría de los casos, por eso, si se sospecha que podría tratarse de limerencia, es clave que se responda con límites claros, realistas, pero amorosos y respetuosos. “No generar falsas expectativas y mostrar actitudes claras”, aconseja Rey.

Tennov, en su trabajo, no brinda una respuesta definitiva sobre qué hacer con la limerencia propia o de un ser querido en su libro, pero sí espera acercar algo de alivio a quienes lo padecen y brindar información como herramienta para la acción.

Entre las conclusiones de su estudio, la autora también deja en claro que no se trata de una patología y lo vincula a un estado humano bien primitivo, que parecería estar conectado a las pulsiones de supervivencia.

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