El invierno llegó con todo en Argentina. Por eso, hoy vamos a compartirles algunos consejos para saber qué tanto abrigar a sus hijos, cómo saber si tienen frío o calor, y qué prendas se recomiendan. ¿Y lo mejor? Al final del artículo te damos un consejo para no pasar horas intentando convencer a tu hijo de abrigarse.
La regla del “una capa más”
Durante los primeros meses de vida se puede aplicar esta sencilla regla: los bebés necesitan una capa más que los adultos. Si vos estás cómodo con una remera y un buzo, quizás tu hijo necesite eso mismo más una campera liviana. Esto tiene una razón fisiológica: los niños, sobre todo los más pequeños, aún no regulan bien su temperatura corporal y pierden calor más rápido que los adultos.
Cuando los niños ya son más grandecitos, tengamos en cuenta que suelen ser más calurosos y regulan su temperatura de manera diferente a los adultos. Suelen tener un metabolismo más activo y, por eso, tienden a sentir más calor o a transpirar con mayor facilidad.
Si está para guantes, está para medias
Es una frase instalada que intenta zanjar la discusión de ‘pies descalzos sí o pies descalzos no’. Lo cierto es que los niños que aún no caminan y van en el porteo o en un cochecito, o juegan en su casa, pueden estar con los pies descalzos. Cuando salen, si no nos parece necesario ponerles guantes, entonces tampoco es necesario ponerles medias. Recuerden: los pies descalzos no enferman.
El uso del gorro
Durante las primeras 24 horas, el gorrito es clave —incluso dentro de casa— para ayudar al recién nacido a conservar su calor. Pasado ese tiempo, si el ambiente está templado y el bebé está bien abrigado, podés dejarlo sin gorro.
¿Cómo saber si tienen frío o calor?
Frío, frío, frío… caliente ¿no les hace acordar a la búsqueda del tesoro? Si tocás las manos o pies probablemente estén más fríos que el resto de su cuerpo. La circulación de los bebés es aún inmadura y sus extremidades suelen sentirse más frías, por eso no te guíes en sus manos o pies.
La manera más sencilla para saber si tienen frío o calor es tocar el pecho o la espalda: si están templados y secos, la temperatura corporal es adecuada.
Priorizar el movimiento y el aire libre
Abrigarlos no debe impedir que se muevan, jueguen y disfruten del aire libre. Si un chico está tan emponchado que no puede correr, trepar o levantar una piedra, probablemente esté demasiado abrigado. El juego y el movimiento también son salud.
Incluso en invierno, es fundamental que los chicos salgan al exterior. El aire libre disminuye el riesgo de contagios, mejora el estado de ánimo y fortalece el sistema inmunológico. Para esto, es clave un abrigo adecuado, similar al de los adultos.
Tené en cuenta también que el exceso de abrigo y el movimiento puede hacerlos transpirar, por lo cual es importante evitarlo para que no sufran de enfriamientos.
Consejos para un invierno seguro
A continuación te comparto algunos consejos de seguridad a tener en cuenta cuando empieza el invierno:
Escuchar a los chicos
Muchos chicos interpretan cuándo tienen frío o calor, y es importante confiar en lo que dicen así como enseñarles a registrar esas sensaciones. Ayudarlos a elegir qué ponerse según cómo se sienten es parte de la crianza con autonomía. Muchas veces les insistimos para que se abriguen antes de salir y podemos pasar horas hasta lograrlo.
Es difícil hacerles entender que apenas salgan tendrán frío, por eso una opción es permitirles salir y abrigarlos en ese momento nos será mucho más fácil ¡van a ver!
Pilar Fortes Pilar Fortes es médica pediatra especialista en terapia intensiva del Hospital Garrahan.














