El acumulamiento de mal olor en zapatillas, botas y zapatos deportivos es un problema sumamente frecuente que suele generar incomodidad y malestar diario. Esta situación no se debe simplemente al uso continuo, sino principalmente a la acumulación de sudor en un ambiente cerrado, lo que crea el entorno cálido y húmedo ideal para la proliferación de bacterias y hongos. Cuando estos microorganismos descomponen el sudor, liberan los compuestos ácidos responsables de los aromas penetrantes y difíciles de erradicar.
Para combatir este problema sin necesidad de someter el calzado a lavados mecánicos constantes —un hábito que acelera el desgaste de las telas, despega las suelas y deforma la estructura original—, existen alternativas caseras sumamente accesibles y eficaces. ¿De qué se trata? De dos técnicas fundamentales que atacan la raíz del problema, combinando ingredientes económicos que neutralizan la acidez, eliminan la humedad y desinfectan las fibras sin dañar tus pares favoritos.
1. Bicarbonato de sodio y vinagre (para uso diario)

Esta combinación es un clásico del hogar debido a las propiedades neutralizadoras de olores del bicarbonato y la acción desinfectante del vinagre.
- Paso a paso: Espolvorear una capa ligera de bicarbonato de sodio en el interior del calzado. A continuación, aplicar un par de pulverizaciones breves de vinagre blanco con un atomizador.
- Frecuencia: Si el olor es persistente, repetir este procedimiento diariamente aplicando una pequeña dosis hasta que desaparezca por completo.
- Usos adicionales: Es una alternativa idónea para prendas o accesorios textiles difíciles de lavar a máquina, como bolsos, tapizados, el interior de abrigos gruesos o guantes de boxeo.
2. Agua oxigenada (para olores extremos o rebeldes)
El agua oxigenada actúa como un potente agente antibacteriano y desodorizante, ideal para casos donde el olor es intenso.
- Paso a paso: Humedecer un paño limpio con un poco de agua oxigenada de uso doméstico (10 volúmenes) y frotar cuidadosamente el interior y las plantillas del calzado.
- Precaución: Se debe aplicar con moderación y evitar empapar el material para no decolorar telas o desgastar cueros delicados.
Consejos extra para prevenir la aparición de humedad y bacterias

Para evitar que el mal olor vuelva a concentrarse en el calzado, es aconsejable adoptar las siguientes rutinas de mantenimiento:
- Rotación diaria: No utilizar el mismo par de zapatillas dos días seguidos. Permitir que el calzado se ventile durante al menos 24 horas reduce la humedad acumulada por la transpiración.
- Extracción de plantillas: Al quitarse las zapatillas, retirar las plantillas internas para facilitar la circulación de aire en la suela.
- Uso de bolsitas absorbentes: Colocar bolsas de tela con gel de sílice, tiza o saquitos de té usados y secos dentro del calzado cuando esté guardado; estos elementos absorben la humedad residual de forma continua.
- Preferir medias de fibras naturales: El uso de medias de algodón o lana ayuda a absorber el sudor del pie, a diferencia de los materiales sintéticos que favorecen el estancamiento de la humedad.
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