Los faroles de luz amarrilla todavía están encendidos; el aire se siente frío aunque ya es primavera. Estoy junto a mis hijos en el centro de la ciudad de Salta, donde un perro nos mueve la cola y nos adopta mientras caminamos hasta la estación de trenes de la ciudad. Desde allí se inicia la excursión del Tren a las Nubes, una de nuestras primeras experiencias desde nuestra llegada a la provincia.
Son las 6.30 del segundo día en la ciudad norteña “más linda” del país, como dicen sus habitantes. Y no exageran. Si bien la felicidad de viajar está presente, el cuerpo también siente ansiedad por descubrir lo que vendrá, con mezcla de fatiga por la falta de horas de sueño. La foto de Instagram donde el Lado B no se muestra, en este viaje no tiene lugar. Viajar te puede obligar a chocar con emociones que en tu vida diaria parecen estar controladas: el miedo ante lo desconocido se mezcla con la excitación.
Mis labios se secan a medida que el camino se eleva por los cerros. El autobús que nos conduce hasta San Antonio de los Cobres, uno de los sitios más altos de la provincia, decide hacer una parada en un pueblo que no voy a olvidar: Alfarcito, ubicado a 2800 metros sobre el nivel del mar, en la Quebrada del Toro, donde viven menos de 100 habitantes. Nos reciben con propuestas caseras y artesanías en la única plaza del lugar.
Todos recuerdan al Padre Chifri, como se conoce al cura Sigfrido Maximiliano Moroder, que misionaba en parapente para acceder a sitios inhóspitos de la zona. Fue el fundador del primer colegio secundario de Montaña inaugurado en 2009 para que los jóvenes no tuvieran que abandonar sus pueblos. Hace unos años falleció, pero su espíritu, a través de su obra, sigue totalmente vigente.

Seguimos viaje, al lado una mujer de unos 30 años bosteza mientras mastica coca. Atrás, mi hija duerme, y mi hijo más chico, con la mirada perdida entre los cerros. Al llegar a San Antonio de los Cobres y bajar del bus, mi hija se mareó y se cayó antes de subir al Tren a las Nubes. Era la altura. La enfermera que nos atendió evaluó el golpe y el estado general, por suerte no fue grave, dice. Respiré. La enfermera, decidida, mientras curó la herida y sin quitar los ojos de ella nos contó que hay personas que sienten la altura y se marean de repente, y otras a las que no les pasa absolutamente nada. Primera conclusión: si viajás con menores, es recomendable consultar con un profesional antes de salir y guardar en la valija el medicamento que te indiquen para evitar mareos.
El tren finalmente arrancó. Si toca un día de suerte, desde las ventanas se llegan a ver los cóndores sobrevolando las cicatrices de una mina abandonada.
Sobre el diseño y la construcción del tren, el guía nos cuenta que estuvo a cargo principalmente del ingeniero estadounidense Richard Maury, quien desarrolló un sistema matemático admirado en todo el mundo: superó pendientes extremas sin perder tracción. El Viaducto La Polvorilla es la obra cumbre, con 224 metros de largo, 63 metros de altura y 1.600 toneladas de acero. Está a 4220 metros sobre el nivel del mar; o al nivel de las nubes.
Antes de regresar a la ciudad, hay tiempo para almorzar en San Antonio de los Cobres. Te recomiendo parar en el Comedor Los Patitos, de la coplera Cirila, y pedir un plato de pollo con papas para compartir. El guiso y la sopa del lugar también son inolvidables.
Tren a las Nubes: https://trenalasnubes.com.ar/
La ciudad más linda
A Salta se puede llegar en avión, en micro o en auto, pero si salís de Ciudad de Buenos Aires y tenés pocos días, la opción más adecuada es el avión. En solo dos horas el Valle de Lerma te da la bienvenida. Apunte mental: llegar rápido no equivale a que tu cuerpo se adapte al mismo ritmo. La primera noche te sugiero descansar temprano, comer liviano, y estar receptivo.
En el aeropuerto esperaba Nicolás, un lugareño de 65 años, juvenil, con gorro visera y ropa deportiva. En el auto camino al hotel demostró conocer muy bien su provincia. De ese encuentro agendamos una recomendación: los sandwiches de La Balcarce, un gran descubrimiento a buen precio, tamaño XXL y excelente calidad.
Nos cuenta que en su tiempo libre se dedica a correr. En Salta hay "circuitos para todos los gustos", explica. La última experiencia la hizo hace poco, en la peregrinación de tres días y tres noches, en la que bajó de los cerros junto a otros miles, hasta llegar a la plaza central el 15 de septiembre, la fecha conmemorativa más importante de la provincia en la que se celebra el Señor y la Virgen del Milagro.
La fe católica se siente en toda la provincia: hay más de 100 parroquias principales, un centenar de capillas, y algunos sitios representativos que te recomiendo conocer. Entre ellas, está la Catedral Basílica de Salta, que cuando hay fechas significativas en el calendario religioso, el cura sale a la calle para ofrecer la misa y la bendición a sus fieles. A pocas cuadras está la Basílica menor y Convento de San Francisco: el silencio ininterrumpido que penetra al ingresar también pone en pausa el ruido mental. Al lado, en el convento, se puede almorzar o cenar. Si ocupás una mesa debajo de la arboleda es imperdible la tabla regional, gastronomía típica con un poco de todo: empanadas, tamales, provoleta, cazuela de cordero y locro.
En el norte argentino, el sincretismo religioso es muy fuerte: se reza a la virgen de los Milagros y, al mismo tiempo, se hace ofrendas a la Pachamama, para pedir abundancia, salud y protección. En la cosmovisión andina de los pueblos originarios, la Madre Tierra es entendida como un ser vivo integral que une el espacio, el tiempo, el universo y el territorio. Representa la matriz dadora de vida, la fertilidad, el sustento y la protección de las comunidades andinas. Como ser vivo, para que ofrezca sus frutos también necesita ser cuidada y nutrida. Incluso, la cosmovisión local, suele interpretar que cuando la Madre Tierra no es cuidada puede provocar escasez y enfermedades.
Para observar la ciudad desde arriba, una buena opción es el Teleférico San Bernardo. El recorrido no demora más de 15 minutos y vale la pena para tener otra perspectiva. Además, arriba se puede comer en el restaurante y recorrer una breve feria artesanal. Un dato: El teleférico se inauguró en 1987, pero desde entonces fue cambiando, recibió ampliaciones y refacciones y ahora es uno de los paseos obligados.
Teleférico San Bernardo: https://www.telefericosanbernardo.com/
Dormir en una casona colonial
Pablo Scannone es arquitecto, nació en la Ciudad de Buenos Aires, pero vivió durante 20 años en Uruguay. Hace tres años volvió al país, y esta vez se instaló en el norte. Ahora está a cargo del Hotel del Virrey, una casona colonial remodelada que mantiene facciones originales, paredes sólidas, con detalles que te hacen sentir que todavía pasan los carruajes por la puerta. Recuerda que los propietarios originales fueron la tradicional familia Torino, quienes se encargaron de construir el casco histórico del actual hotel hacia fines del siglo XIX.
Ahora es un alojamiento boutique con 9 habitaciones, con servicio de desayuno y atención personalizada; y cuando digo personalizada no es metáfora. El diálogo con Pablo es cotidiano, está disponible para resolver dudas y compartir información sobre aquellos lugares que valen la pena visitar, como las peñas “lado B”, a las que van los lugareños y no hay puesta en escena para el turismo. Entre las que recomienda está “La Casona del Molino”, conocida como la peña de los salteños, donde la atención es cálida y la cercanía con los músicos, exquisita.
Hay gestos que, cuando estás de viaje con hijos en una ciudad desconocida, se valoran el triple. Por ejemplo, que el desayuno esté listo por fuera del horario establecido, como una excepción, para que lleguemos a la excursión que arrancaba a las 6.30 sin el estómago vacío. El desayuno, además, es exquisito, con opciones dulces y saladas caseras, café recién hecho y el agua de mate lista para salir del hotel preparado para lo que proponga un nuevo día.
Parado en la recepción, mientras se prepara un mate, me cuenta que los turistas son principalmente extranjeros y que llegan durante todo el año. Que siempre hay movimiento, pero que este año se sintió un poco menos a comparación a años anteriores.
Cuando inicia el calor, en el patio del fondo del hotel se habilita la pileta con horarios de uso flexible; durante los meses de frío, el lugar de encuentro preferido está al lado del hogar.
Hotel del Virrey: https://www.hoteldelvirrey.com.ar/
Cachi: caminatas, vinos e historia
Esquinas sin ochava, adoquines gastados, casas blancas de adobe rodeadas de cerros milenarios. ¿La postal la tenés? Dedicamos un día entero para visitar Cachi, un emblemático rincón salteño a más de 2000 metros de altura y a poco más de 160 kilómetros de la capital salteña.
Después de desayunar partimos en auto. Durante unas dos horas nos entregamos a un trayecto que se parece a una obra de arte en movimiento: subimos por la Quebrada de Escoipe y seguimos por la imponente Cuesta del Obispo hasta alcanzar los 3.457 metros sobre el nivel del mar y llegar a la mítica Piedra del Molino. Luego de pasar por el punto de máxima altitud, el paisaje cambia de forma drástica con el Parque Nacional Los Cardones, un territorio desértico custodiado por miles de cactus gigantes junto a la Recta del Tin Tin, un trazo perfectamente lineal heredado de los antiguos caminos inca.
Cachi está a 162 kilómetros de la capital provincial y a 2210 metros sobre el nivel del mar; su nombre evoca un origen prehispánico: para la lengua cacán de los antiguos diaguitas significa "peñón, piedra, roca" o "silencio, soledad", mientras que en kunsa se traduce de forma directa como "lugar hermoso".
Hay recorridos obligados, como es el Casco histórico y la Plaza Central donde se puede entrar a la Iglesia San José (famosa por sus trabajos en madera de cardón) y al Museo Arqueológico Pío Pablo Díaz. Cuando pases por la feria artesanal, te recomiendo llevarte de recuerdo (si es que llega) un queso de cabra y un producto de conserva artesanal. Si te gustan los tejidos, también es un excelente lugar para elegir entre texturas y colores típicos del lugar.
En las últimas semanas, Cachi fue seleccionado oficialmente para integrar la delegación argentina que competirá en la edición 2026 de la prestigiosa iniciativa Best Tourism Villages de ONU Turismo, el programa global que distingue a aquellos destinos rurales que además de destacarse por su belleza paisajística, se posicionan como ejemplos mundiales de preservación cultural, arraigo de sus habitantes y un respeto absoluto por el entorno natural e histórico.
Secretaría de Turismo de Salta: https://visitsalta.ar
Quebrada de San Lorenzo: cabalgata en las yungas
A 20 minutos de la ciudad, el escenario cambia rápidamente: aparece un camino de yungas (en quechua "valle cálido") que asciende por una calle arbolada, con adoquines y casonas centenarias, y conduce hasta la Reserva Municipal Yungas de San Lorenzo. En la entrada hay puestos de artesanía local y alternativas para recorrer a caballo el arroyo que baja por el cerro San Lorenzo. Se pueden hacer excursiones de baja o alta intensidad: en ambos casos se disfruta del paisaje y se habilitan accesos a sitios que pocas veces se logra llegar caminando (excepto que seas senderista experimentado).
Con mis hijos recorrimos a caballo el Cerro San Lorenzo durante más de una hora, en un recorrido de baja a mediana intensidad.
Subimos por caminos angostos, en silencio, concentrados en aprender el lenguaje de nuestro caballo: el diálogo inicia con las riendas, sigue con la posición corporal y las indicaciones con la voz. Como los niños, el caballo te gana de mano si no sos firme con los límites, en este caso, si lo dejás comer y parar cuando quiere. Ya nos había advertido la guía: son animales muy perceptivos e inteligentes, te siguen, pero la autoridad se gana en el inicio. En mi caso, para ser sincera, no logré que Cerezo respondiera a mis indicaciones. Y lo acepté. No se puede estar "criando" todo el tiempo: hay batallas de las que me bajo.
Villa San Lorenzo: https://www.instagram.com/visitsanlorenzo/
Laura Gambale Redactora en temas de Salud, Diversidad, Maternidad, Vínculos y Sustentabilidad para OHLALÁ! Laura Gambale es periodista en actividad desde 2006. Fue redactora en Diario Perfil, La Nación, Tiempo Argentino y la agencia Noticias Argentinas.












