El futuro es lo que hacés hoy, el nuevo libro de Gaby Hostnik, especialista en neurociencia aplicada e inteligencia emocional tiene una premisa simple y, a la vez, revolucionaria: el futuro no es un lugar al que llegamos por sorpresa ni por suerte, sino algo que se construye con las decisiones más chiquitas y cotidianas.
No hace falta un golpe de timón: alcanza con elegir, día a día, qué pensás, qué sentís y cómo actuás. Y, para eso, propone la “gimnasia emocional”, un método que combina educación emocional, neurociencias y una mirada existencial. Vivimos hiperexigidas, corriendo detrás de la próxima meta, convencidas de que el bienestar es algo que se consigue y ya. Pero el bienestar no se decreta de un día para el otro. Se entrena, como un músculo. Y como en toda gimnasia, lo que repetimos se fortalece.
Entrenar el cerebro
La propuesta parte de una premisa: el bienestar se entrena. No se trata de perseguir una felicidad permanente ni de sumar obligaciones a una agenda ya cargada, sino de desarrollar pequeñas prácticas que nos permitan salir del piloto automático y estar más presentes en nuestra propia vida.
7 pilares de gimnasia emocional
1 - El buen vivir
Vivir desde el ser y no solo desde el hacer. Elegir acciones con sentido, vínculos que nutran y disfrutar el camino, no solo la meta.
Para empezar: elegí una actividad de tu rutina y hacela con presencia plena, sin apuro ni multitasking.
2 - Lo emocional
Los pensamientos y las emociones de hoy moldean la vida de mañana. Las narrativas internas que repetimos —y las pausas que nos permitimos— definen cómo habitamos nuestros días.
Para empezar: prestá atención a tu diálogo interno de esta semana. ¿Es un aliado o un crítico?
3 - Tu propósito
El futuro no se espera: se construye con persistencia en aquello que nos da sentido. Tener un propósito funciona como un factor de protección para el cerebro.
Para empezar: preguntate qué le aportás al otro, no solo qué te gusta hacer.
4 - Círculos de empatía
Un mundo cada vez más rápido empuja al aislamiento emocional. Recuperar los vínculos genuinos (esos espacios seguros donde podemos ser sin miedo) es hoy casi un acto revolucionario.
Para empezar: preguntate quién es tu refugio, esa presencia con la que tu corazón entra en calma.
5 - El cuerpo
Pensamos, sentimos y procesamos la realidad con el cuerpo entero, no solo con la cabeza. El descanso y el autocuidado también se entrenan.
Para empezar: cuando algo te desborde emocionalmente, movete 15 minutos antes de “pensarlo mejor”.
6 - El entorno
Los espacios que habitamos (el barrio, la ciudad, la casa) también moldean el bienestar. Un entorno que estimula y protege devuelve calma; en cambio, un ambiente hostil la resta y genera más estrés.
Para empezar: identificá un lugar cotidiano que te haga bien y sumale más tiempo a tu semana.
7 - Neuroplasticidad
Cuidar el futuro es volver a lo esencial: presencia, cuerpo, vínculos, sentido y comunidad. Lo que elegís practicar hoy es tu realidad de mañana.
Para empezar: elegí un solo hábito nuevo, chiquito, y sostenelo 21 días antes de sumar otro.
Experta consultada: Gaby Hostnik: especialista y entrenadora en neurocienciaaplicada e inteligencia emocional. IG: @gabyhostnik
Nathalie Jarast Es periodista, licenciada en Letras y magíster en Gestión de Contenidos. Desde hace más de diez años escribe en diversos medios como La Nación, Brando, Maleva. Actualmente, es editora en Revista Ohlalá y asesora en comunicación de sellos literarios.

