
De Córdoba a Sicilia: el viaje que inspiró mantas con alma mediterránea
La historia de María Riachi Raviolo, una arquitecta cordobesa que convirtió un viaje a Sicilia en el punto de partida de Vendicari, un proyecto de mantas inspiradas en el paisaje mediterráneo, el tiempo lento y una nueva forma de habitar.
12 de enero de 2026 • 12:26

De un viaje a Sicilia a crear mantas con alma mediterránea - Créditos: Gentileza Vendicari Sicilian Atelier
Viajar como proyecto vital, habitar el tiempo sin apuro y transformar la experiencia en objetos que perduran. Así podría resumirse el camino de María Riachi Raviolo, cordobesa, arquitecta y diseñadora, que junto a su pareja encontró en Sicilia un punto de inflexión personal y creativo. Lo que comenzó como un trámite de ciudadanía terminó redefiniendo su manera de vivir, trabajar y crear.
Durante un año en la isla italiana —y luego de varios años de viajes— María descubrió que el desplazamiento constante no era solo un medio, sino un modo de vida. El contacto con otras culturas, la naturaleza mediterránea y los vínculos inesperados marcaron su mirada y su sensibilidad. En ese proceso, la arquitectura dio paso a una búsqueda más ligada al diseño de objetos con sentido, pensados para acompañar el uso cotidiano y el paso del tiempo.
De esa experiencia nació Vendicari Sicilian Atelier, una marca inspirada en la reserva natural siciliana que le da nombre y en la idea de crear desde el movimiento. Mantas playeras, paisajes reinterpretados en colores y texturas, y una identidad que propone otra relación con el tiempo, el viaje y el hogar.

María Riachi Raviolo, cordobesa, arquitecta y diseñadora, encontró en Sicilia un punto de inflexión personal y creativo. - Créditos: Gentileza Vendicari Sicilian Atelier
—¿A qué te dedicabas antes de viajar?
—Antes de empezar a viajar me dedicaba a la arquitectura y al diseño. Proyectaba y diseñaba junto a mi padre, que también es arquitecto.
—¿Cómo surge la decisión de irse a Italia a hacer la ciudadanía y viajar? ¿Fue algo planificado o más intuitivo?
—La decisión que impulsó la primera visita a Italia fue viajar junto a mi pareja, Valentín, con quien teníamos el objetivo en común de conocer Australia. Él necesitaba un pasaporte europeo para aplicar a la visa, así que fuimos a Sicilia a realizar el trámite. Pero su encanto nos atrapó y terminamos quedándonos allí durante un año, disfrutando de su cultura y de sus paisajes naturales, mientras desarrollábamos nuestras profesiones.
—¿Por qué decidieron hacerlo en pareja? ¿Qué desafíos y aprendizajes trajo compartir ese proceso?
—Teníamos un objetivo en común, que era conocer Australia, y eso nos llevó a empezar a viajar juntos. Desafíos, todos. Aprendizajes, infinitos. Desde aprender nuevos idiomas hasta adaptarnos a otras culturas y descubrir nuevos potenciales en nosotros mismos, todo se convirtió en desafío y aprendizaje al mismo tiempo.
—¿Qué lugar ocupa hoy el viaje en tu forma de vivir y de crear?
—Gran parte de lo que soy hoy se formó viajando durante estos últimos cuatro años, por lo que el viaje pasó a ser un modo de vida más que un aspecto puntual. Mi creatividad también se sigue construyendo con cada choque cultural; para mí, crear sin viajar no es una posibilidad.

Algunas de las creaciones de María, para su marca Vendicari. - Créditos: Gentileza Vendicari Sicilian Atelier
—¿Sicilia fue un punto de inflexión? ¿Cómo llegaron y qué fue lo primero que los impactó?
—Totalmente, fue un punto de inflexión. Llegamos primero a Milán para realizar el trámite de la ciudadanía, pero allí entendimos que no era el mejor lugar para hacerlo. Un amigo que estaba en Noto, Sicilia, nos recomendó esa comuna. Así cruzamos el país en tren hasta llegar a la antigua isla de los limones, las olivas y el sabor mediterráneo.
Al bajar en la estación de Noto, completamente perdidos, una señora de 75 años llamada Concetta se nos acercó en su Daihatsu gris, nos preguntó qué hacíamos allí y, al escuchar nuestra historia, nos llevó con todo el equipaje hasta el alojamiento que teníamos reservado. Al día siguiente nos ayudó a encontrar alquileres temporales y durante esa semana nos cruzábamos en la plaza para tomar un caffè con cornetto de ricotta. Ese gesto solidario fue lo primero que nos impactó de la tierra siciliana. Hasta hoy sigo recibiendo mensajes de “buona notte” de mi querida Concetta.
—Vendicari es una reserva natural: ¿Qué encontraron ahí que terminó convirtiéndose en marca?
—Lo primero que nos impactó fue descubrirla caminando. Sin saber bien a dónde íbamos, empezamos a recorrer la costa este de la isla y nos encontramos con playa tras playa dentro de una reserva completamente natural, con una biodiversidad muy marcada.
Desde una fábrica de atún abandonada hasta cuevas, canteras griegas y una laguna de flamencos blancos y rosados. Acantilados que bordean playas vírgenes, troncos convertidos en sombras naturales, limoneros y olivos formando el paisaje árido del Mediterráneo. Entre naturaleza y vivencias, generamos un arraigo profundo con esa reserva, que hoy define nuestra identidad de marca.

Algunas de las creaciones de María, para su marca Vendicari. - Créditos: Gentileza Vendicari Sicilian Atelier
—En el Instagram de Vendicari hablás de “habitar el tiempo de otra manera”. ¿Qué cambió en tu mirada?
—Todo. El tiempo se detiene —al menos un poco— cuando observás otras formas de vivir y de sentir. Que una persona con hábitos completamente distintos te abra las puertas de su casa o de su auto solo para ayudar te conecta con lo simple y lo esencial. Caminar la reserva, meterse al mar, atravesar sus olores, colores y sabores despertó en mí una admiración total por esa esencia italiana auténtica.
—¿En qué momento aparece la idea de transformar esa experiencia en un emprendimiento?
—Viajar también nos permitió cuestionarnos en lo personal: la pasión, la dedicación, la profesión. Ahí entendimos que lo importante no era el “dónde”, sino el “qué”.
Cuando nos preguntamos qué queríamos hacer, apareció con fuerza la idea de crear nuestro propio producto, independientemente del lugar del mundo en el que estuviéramos. Poder vivir viajando, diseñando y creando nuestros propios objetos, sin necesidad de arraigarnos a un sitio fijo.
—¿Por qué el nombre Vendicari y qué querías que represente?
—Vendicari es el nombre de la reserva natural que recorre 16 km de la costa sureste de Sicilia. Sicilia, y especialmente Noto, representa para nosotros un hogar y un punto de inflexión. Allí nos descubrimos como viajeros, como pareja y como equipo. Aprendimos a ser extranjeros, a desafiarnos día a día y a encontrar hogar en la naturaleza y en quienes la habitan.
—Las mantas playeras son el primer capítulo de Vendicari. ¿Por qué empezar por ese objeto?
—Al tomarnos una pausa en Argentina para compartir el verano con nuestras familias, entendimos que el primer producto tenía que funcionar en esta época del año y responder a una necesidad concreta: acompañar el disfrute al aire libre.

Algunas de las creaciones de María, para su marca Vendicari. - Créditos: Gentileza Vendicari Sicilian Atelier
—¿De dónde surgen los diseños y los colores?
—Surgen de haber vivido Sicilia desde adentro, sin apuro. De caminar la costa, observar los cambios del mar, los tonos de la montaña, los cítricos, las sombras del atardecer. No es una traducción literal del paisaje, sino una interpretación emocional. Vendicari busca capturar esa atmósfera mediterránea y llevarla a objetos cotidianos.
—¿Dónde se producen las mantas y cómo es el proceso?
—Las mantas se producen en Mercado Estampa, en Buenos Aires. Buscábamos reflejar calidad, por eso elegimos algodón 100%. Utilizan técnica DTG (impresión digital directa) sobre tela BULL, lo que nos permite crear diseños completamente personalizados.
—¿Qué importancia tiene para vos crear objetos pensados para perdurar?
—Es central. Me interesa crear piezas que no respondan a una tendencia pasajera, sino que acompañen el tiempo, el uso y la vida cotidiana. Diseñar con conciencia implica elegir materiales, colores y formas que mantengan su valor y su sentido.
—Hoy, ¿dónde viven y cómo organizan la vida entre trabajo y viaje?
—Actualmente estamos en Argentina, visitando familia y amigos, y organizando el proyecto. En los próximos meses, Vendicari continuará su camino desde Mallorca, manteniendo esta forma flexible de vivir y crear.

Algunas de las creaciones de María, para su marca Vendicari. - Créditos: Gentileza Vendicari Sicilian Atelier
—¿Qué desafíos tiene emprender lejos del país de origen?
—Principalmente la organización: coordinar producción, envíos y tiempos a la distancia. Pero también permite ampliar la mirada y pensar el proyecto con mayor flexibilidad.
—¿Qué expectativas tenés para este primer año del proyecto?
—Consolidar Vendicari de forma sólida y ordenada, afianzar su identidad y seguir desarrollando productos con coherencia. Más que crecer rápido, crecer de manera consciente.
—Si tuvieras que resumir Vendicari en una idea o sensación, ¿cuál sería?
—Una forma de habitar el tiempo de otra manera, nacida del viaje y del vínculo con la naturaleza.
—¿Qué consejo le darías a quien sueña con viajar, cambiar de vida y emprender?
—Animarse a cuestionarse y a empezar sin tener todo resuelto. Viajar y emprender implican adaptarse, aprender y equivocarse. El proceso también forma parte del proyecto. Los límites, muchas veces, los pone uno mismo.
En esta nota:
SEGUIR LEYENDO


Belu Melamed: su historia, por qué cerró su pastelería y cómo volvió a enseñar
por Candela Blanco

Keila Barral Masri y la startup que nació de una odisea médica
por Redacción OHLALÁ!

La historia de una artista que honra a las mujeres y a sus raíces
por Redacción OHLALÁ!

De operaria en una fábrica a programar en tecnología
por Verónica Dema









