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Reir y enloquecer: empezó a diseñar prendas únicas con telas vintage y hoy su emprendimiento es un éxito

Telas y diseños que no se repiten, y la experiencia de lucir una prenda única y artesanal es lo que ofrece Ivi con su propuesta autogestiva.


Una propuesta de telas y diseños únicos e irrepetibles

Una propuesta de telas y diseños únicos e irrepetibles  - Créditos: Reír Enloquecer



Cuando hablamos de diseño independiente, la tendencia de la slow fashion adquiere cada vez más relevancia y protagonismo. Al contrario de la moda rápida, esta busca un enfoque más consciente, que tome en cuenta los métodos y los recursos involucrados en la confección de cada prenda. Calidad y durabilidad por sobre todas las cosas, pero también se valora el trato de las personas, los animales y el medioambiente a lo largo del proceso.

“Creo que las personas que me consumen no entran en un shopping, se mueven por otros ámbitos”, asegura Ivi, creadora de Reír Enloquecer, una marca autogestiva que mezcla lo vintage con lo lúdico y ofrece una experiencia completa más allá de cada uno de sus productos súper especiales.

Ivi todavía estudiaba Diseño de Indumentaria en la Universidad de Buenos Aires cuando decidió probar suerte y armar su propio emprendimiento: “Muy de a poquito, porque soy muy ansiosa, muy inquieta, nunca paro”. Conoció una cara de la industria local trabajando para una marca de Floresta, y el ambiente hostil que generaba el trato con los talleres la convenció de adoptar un camino muy diferente. En 2012, mientras vivía en la costa, nació Reír Enloquecer.

“De chiquita siempre quise hacer este estilo de cosas. La marca fue mutando año con año, pero siempre tuve bien en claro que quería hacer ropa que la gente vea y diga: ‘¿Esto de dónde salió?’, ‘¿Dónde lo compraste?’; que llame la atención”. Los comienzos en la costa no fueron tan auspiciosos. No había redes sociales y, en gran parte, a los locales de la zona no les quedaba claro el concepto ‘vintage’, tan presente en las telas y sus diseños.

La primera compra siempre es insegura. Una vez que lo recibieron y les encantó, sé que tengo una clienta para siempre porque les gustó como les quedó, porque se animaron a ponerse algo distinto que pensaban que no iban a encontrar, y porque las hace sentir lindas

Ivi, Reír Enloquecer

El estilo vintage, una marca registrada de este emprendimiento

El estilo vintage, una marca registrada de este emprendimiento  - Créditos: Reír Enloquecer

Llegar a las personas indicadas

La emprendedora admite que nunca tuvo una posición privilegiada. Arrancó de cero, ahorrando la plata de diferentes trabajos, y así compró dos máquinas de coser y su primer lote de telas. Después llegó el momento de ponerle un nombre a su marca y lo primero en qué pensó fue en las sensaciones que genera: “Reír, enloquecer, algo medio lúdico, de locura”.

En el comienzo, cuando se acercó a los locales no vendió nada, pero el boca a boca de amigos y familiares y el acento en lo ‘distinto’ comenzaron a hacer su magia. “Al principio era llorar, decir ‘esto no va a funcionar, me tengo que poner a hacer remeras’”, y ante el rechazo se antepuso la idea de ‘animarse a más’ y seguir sus propios instintos. En definitiva: olvidarse de lo que es moda y apostar por lo artesanal y único de su propuesta.

En la ciudad -Ivi es de Lomas de Zamora- el panorama empezó a cambiar y la marca se hizo más visible. Para muchos, seguía siendo de ‘nicho’, ‘demasiado llamativa’, pero entendió que la clave reside en “estar convencida de que lo que hacés está bueno y solamente tenés que llegar a las personas indicadas”. Hoy, asegura, le pasa lo contrario: sus clientas más fieles le piden cosas más locas, o sea, “cuanto más llamativo, mejor”.

Durante muchos años no me fue como ahora… y por suerte intenté, intenté, intenté y nunca bajé los brazos. Para mí, el mensaje que llevo como bandera es que se puede: no necesitás tener inversiones, solo tenés que tener las metas muy claras y nunca rendirte

Ivi, Reír Enloquecer

Encontrar cada una de estas telas es una aventura en sí misma

Encontrar cada una de estas telas es una aventura en sí misma - Créditos: Reír Enloquecer

Lo bueno, si breve…

Con el paso del tiempo aparecieron las redes sociales -una herramienta fundamental para los nuevos emprendedores- y la tienda online. La explosión de la pandemia la encontró con una buena estructura ya establecida y una marca en pleno crecimiento. Ivi ya no podía abarcar sola todos los pedidos y tuvo que empezar a delegar. Igual, sigue cortando, enfocada en el diseño, y en la comunicación directa con sus clientas: “Escucho mucho lo que me dicen del otro lado, yo también aprendo un montón de ellas”.

La esencia artesanal de Reír Enloquecer es su encanto principal, pero también tiene sus limitaciones. “Yo veo la tela y ahí me imagino la prenda, me gusta la tela que tiene una historia”. La inspiración puede venir de muchos lados (“por la calle, con un libro o una canción”), también es clara la influencia del director Wes Anderson, pero el género es el verdadero punto de partida para cada uno de sus diseños: “Tengo que ver la tela para imaginarme qué voy a hacer con eso, no me funciona al revés. Tengo una base de lo que quiero, pero lo termino de definir cuando veo la tela y si esa tela nunca aparece, capaz, nunca se hace la prenda”.

Ivi se maneja con lotes de telas vintage (“¡Hoy estuve cortando una de 1988!”), de ahí que sus tandas sean acotadas e irrepetibles, algo que también le permite renovar el stock cada semana. Tampoco son géneros exclusivos para el diseño de indumentaria, ya que se deja llevar y resignifica muchas telas destinadas a otros usos como, por ejemplo, la tapicería. En la búsqueda de esos lienzos está la diversión, pero siempre hay una prioridad: “Uso solo algodón, para mí es muy importante la calidad. Más allá de las crisis económicas, no voy a bajar la calidad de mis productos porque para mí es lo más importante”. Muchas de sus telas son importadas, exclusivas, y el verano pasado anduvo por Perú, de donde se trajo una gran bolsa de cintas y puntillas esenciales para dar los toques finales.

Trato de que mis prendas sean atemporales. No puedo ofrecerte una gran tabla de talles, pero mis tipologías hacen que puedan abarcar diferentes tipos de cuerpo

Ivi, Reír Enloquecer

Prendas únicas para diferentes tipos de cuerpo

Prendas únicas para diferentes tipos de cuerpo - Créditos: Reír Enloquecer

Si te expandís, ¿perdés la esencia?

La marca tiene dos líneas bien definidas: una más romántica (de telas vintage) y una más lúdica (donde usa diseños de superhéroes u otros personajes de la cultura pop). Muchos de los modelos vuelven a repetirse a pedido del público y trata de priorizar su tabla de talles, siempre que la cantidad de género se lo permita (hoy trabaja entre cuatro y cinco medidas muy cumplidas). La posibilidad de vestir a Karina Hernández -Raquel Russo en El Primero de Nosotros- y que la gente reconozca sus prendas en la tele fue una experiencia genial y “el halago más grande”, pero una gran expansión o un local a la calle no forman parte de su futuro inmediato.

“Todo pasa por mis manos. Sí, tuve que aprender a delegar y, muy a mi pesar, podría seguir delegando, pero no imagino cómo sería mi estructura si tendría que abrir un local. Hoy, todo lo que subo lo termino vendiendo”. Entiende que la Capital es un gran punto de ventas, pero siente que es un “pensamiento poco federal” que no cambiaría la relación que tiene con la mayoría de sus clientas (del interior), acostumbradas a comprar online.

“No sé si yo apunto a tener un local a la calle, no sé si quiero eso. Por suerte, me va muy bien con lo que estoy haciendo, pero creo que si me extendería mucho perdería un poco el sentido. Me di cuenta que el que valora el diseño y las marcas autogestivas, si le gusta, lo va a comprar igual”, reflexiona, pero igual tiene ‘algo’ en mente, una dinámica diferente y una nueva experiencia para el público, sacando el espacio de trabajo fuera de su casa.

El impulso está en arriesgarse: “Creo que no hay malas ideas, sino que están mal ejecutadas. Hay mucha gente que se baja antes. Para mí no hay que bajarse, aunque cueste. Una lloradita y a seguir, hay que seguir porque va a funcionar. Pero es todo a base de mucho esfuerzo”. Pasaron casi 10 años desde que Ivi comenzó su emprendimiento y consiguió encontrar su camino. Celebra cada pequeño logro como un gran logro y reinvierte lo que gana para continuar creciendo: “Si estás convencido hay que intentarlo todo.”

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