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¿Qué son las parejas Living Apart Together (LAT)?

¿Escuchaste hablar del formato LAT? Hoy en día las parejas exploran nuevas modalidades de relación estable sin vivir bajo el mismo techo. Te contamos todo lo que tenés que saber sobre el formato “living apart together”.


Vivir en casas separadas: ¿una tendencia que crece?

Vivir en casas separadas: ¿una tendencia que crece? - Créditos: Getty



Convivir o no convivir, esa es la cuestión. Hace tiempo, uno de los grandes pasos que solía dar una pareja —ya sin necesidad de casarse— era irse a vivir juntos. Mudarse al departamento de uno o de otro, alquilar algo a medias, comprar o construir. Como si “compartir techo” fuera la meta final, donde se consolida todo. Sin embargo, cada vez hay más personas que creen que puede haber otra opción: tener un compromiso serio, un proyecto de vida en común, pero vivir cada uno en su casa. 

“Lo importante es no juzgar, cada pareja es experta en elegir lo que considera que le puede traer mayor felicidad”, advierte la licenciada en Psicología Alicia Bitton y asegura que el formato LAT se volvió bastante frecuente. Hace años las parejas se ponían de novios, luego se casaban o directamente se iban a vivir juntos. “Hoy hay mayor libertad y se amplían las posibilidades de compartir de diferentes formas”, suma la terapeuta. 

Una de las principales razones para elegir la modalidad Living Apart Together (LAT) tiene que ver con la búsqueda de mayor independencia y cierto cuidado de los espacios personales de cada uno/a. “Pero el motivo más común se da en familias ensambladas”, aclara Bitton. “Les resulta más cómodo porque no sólo sería convivir con la pareja, sino también con sus hijos respectivos”.
 
Como dice el dicho popular cada pareja es un mundo y, en este sentido, el diseño de su formato LAT dependerá de ella/os. Bitton plantea que puede haber puntos intermedios: “Hay parejas que conviven los fines de semana y, también, cuando viajan, aunque de lunes a viernes viven en domicilios distintos. Y esto les funciona”. 

Pros y contras de la convivencia

Si hablamos de las ventajas de este formato encontramos en primer lugar la posibilidad de tener un espacio propio con las reglas y rutinas de cada uno/a. Autonomía e independencia. Por otro lado, tener menos convivencia puede generar que los miembros de la pareja se extrañen más y organicen planes para verse con más deseo y entusiasmo. Se podría decir que se valora la calidad de los momentos compartidos por sobre la cantidad.

Dentro de las desventajas del formato LAT, la que suele aparecer con más frecuencia es la pérdida del compañerismo. “El convivir lleva a tener más acuerdos, a compartir desayunos, comidas, rutinas que pueden ser muy satisfactorias”, señala la experta.

Otro de los puntos en contra es el desgaste que produce viajar de una casa a la otra, trasladar las mudas de ropa y las pertenencias de un lugar al otro.

4 claves para una buena convivencia

La convivencia suele ser un gran desafío para una pareja. La licenciada Bitton señala como claves para una buena convivencia: “El respeto por las diferencias, la comunicación, el diálogo fluido y la conexión emocional, lo que ayuda a las parejas a tener una buena calidad de vida”.

¿La convivencia fluye o se construye? Si bien las películas nos venden que en materia del amor “todo tiene que fluir”, aprender a vivir con otras personas conlleva trabajo, paciencia y tiempo. 

“Las parejas tienen que aprender a negociar, a ceder y a saber pedir”, plantea y agrega algo súper importante: “Tratarse de una forma amorosa y con cuidado… porque las palabras determinan la realidad”.

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