Cuidado del cuero cabelludo en el cambio de estación: por qué aumenta la caída y qué hacer al respecto

El cambio de temporada puede aumentar la cantidad de cabello que encontramos en la ducha, el cepillo o la almohada. Cuándo debemos consultar, según una experta.

Por Belén Sanagua

16 de septiembre de 2026, 16:55 (Actualización 16 de septiembre de 2026, 16:55)

Caída del pelo: qué es normal, cuándo preocuparse y los hábitos que influyen en la pérdida
Caída del pelo: qué es normal, cuándo preocuparse y los hábitos que influyen en la pérdida - Getty

Hay una escena que se repite cada vez que cambia la estación: más pelos en la ducha, en el cepillo, sobre la almohada y hasta en la ropa. Y aunque muchas veces lo asociamos rápidamente con la llegada de la primavera, la caída del cabello es un fenómeno bastante más complejo que una cuestión de calendario.

El pelo tiene su propio ciclo y no crece de manera continua durante toda la vida. Cada folículo atraviesa diferentes etapas: una fase de crecimiento, llamada anágena; una etapa de transición, conocida como catágena; y una fase de reposo, telógena, después de la cual ese cabello finalmente se desprende.

Según explica Georgina Buscaglia, especialista en color y cuidado del cabello, existen estudios que muestran cierta variación estacional en este ciclo y momentos del año en los que una mayor cantidad de cabellos puede entrar en fase de caída. Sin embargo, esto no significa que cualquier caída que aparezca durante un cambio de estación deba considerarse automáticamente normal.

Además, hay un dato clave para entender por qué la caída puede aparecer en un momento determinado: muchas veces, el cabello que vemos desprenderse hoy responde a procesos que ocurrieron meses atrás. El folículo tiene sus propios tiempos y, por eso, no siempre existe una relación directa entre lo que está pasando ahora y lo que vemos en el pelo.

“Lo primero que tenemos que entender es que el pelo no crece de manera continua para siempre”, explica la especialista.

¿Cuándo la caída puede ser esperable y cuándo conviene consultar?

Georgina-Buscaglia en exhala peluquería
Una mayor transparencia o la aparición de zonas concretas con menor densidad pueden ser motivos para consultar con un especialista. - Gentileza Prensa

Más que intentar contar cuántos cabellos perdemos por día —algo bastante difícil de medir en la vida cotidiana—, Buscaglia recomienda prestar atención a los cambios respecto de lo que es habitual para cada persona.

Si de repente aparece mucho más pelo en la ducha, la almohada, el cepillo o la ropa, si al pasar la mano se desprende una cantidad que antes no ocurría o si la cola de pelo empieza a sentirse con menos volumen, son señales para observar con mayor atención.

También es importante mirar el cuero cabelludo. Una mayor transparencia o la aparición de zonas concretas con menor densidad pueden ser motivos para consultar con un especialista.

La duración también importa: si la caída se mantiene durante varias semanas o se acompaña de síntomas como dolor, ardor, picazón intensa, inflamación o descamación persistente, no conviene atribuirla simplemente al cambio de estación.

En estos casos, la peluquería puede ser un primer espacio de detección. Quienes trabajan habitualmente con nuestro cabello pueden notar cambios en la cantidad, textura o densidad. Pero existe un límite importante: detectar no es diagnosticar. Cuando aparecen señales que exceden lo cosmético, corresponde consultar con un dermatólogo o especialista en salud capilar.

 “Lo primero que tenemos que entender es que el pelo no crece de manera continua para siempre”

Georgina Buscaglia

El cuero cabelludo también necesita cuidados

Una mujer en la peluquería lavándose el pelo
Es importante elegir productos de acuerdo con las necesidades de la raíz - Getty

Así como incorporamos rutinas para cuidar la piel de la cara, el cuero cabelludo también merece atención. Después de todo, es piel y constituye el ambiente en el que se encuentra el folículo que produce el cabello.

Durante los cambios de estación pueden modificarse factores como la temperatura, la humedad, la exposición al sol, la calefacción, la transpiración e incluso nuestros hábitos cotidianos. Todo esto puede hacer que el cuero cabelludo se sienta diferente: puede aparecer más oleosidad, sequedad, picazón o descamación.

Pero, nuevamente, no todo síntoma tiene una explicación estacional. Si las molestias son intensas o persisten, cambiar de shampoo sin conocer el origen puede no ser suficiente.

La percepción de la caída cambia según cada rutina

¿Te pasó de entrar con el pelo atado, enredado, o después de todo un día de roce, y sentir que perdés muchísimo más? “Muchas veces no es caída en sí, sino quiebre por fricción o fibras que se arrancan mecánicamente”, explica Buscaglia. Por eso, recomienda un gesto simple pero fundamental: cepillarte antes de meterte en la ducha. “Al desenredar en seco evitás tironeos al aplicar el shampoo y reducís esas pérdidas que no son biológicas, sino mecánicas. Este hábito, además, te ayuda a identificar mejor la caída real.”

  • Si te lavás todos los días, lo que ves suele estar dentro del promedio habitual.
  • Si lo hacés cada dos días, vas a encontrar más cantidad, pero no porque se caiga más, sino porque se acumula.
  • Si pasan tres días, el bollo impacta… pero sigue siendo normal.

 “La ducha no mide la caída, mide la acumulación", asegura. Es importante elegir productos de acuerdo con las necesidades de la raíz y no aplicar automáticamente sobre ella tratamientos pensados para la fibra. Una máscara nutritiva, por ejemplo, está formulada para medios y puntas y no necesariamente funciona como tratamiento para el cuero cabelludo.

En determinados casos puede resultar útil una limpieza más profunda o una exfoliación específica para esta zona, siempre utilizando productos formulados para el cuero cabelludo y respetando una frecuencia adecuada. La idea no es limpiar de manera agresiva, sino ayudar a mantener una correcta higiene y evitar acumulaciones.

Caída y quiebre no son lo mismo

Otro punto importante es diferenciar la caída del quiebre, dos fenómenos que muchas veces se mezclan.

La caída sucede cuando el cabello se desprende desde el folículo. El quiebre, en cambio, ocurre sobre la fibra, es decir, en el pelo que ya salió del cuero cabelludo.

Por eso, una planchita o un secador utilizados a temperaturas excesivas pueden deteriorar la fibra y favorecer el quiebre, pero eso no significa necesariamente que estén provocando una caída desde la raíz.

Lo recomendable es evitar las agresiones innecesarias: temperaturas demasiado altas, manipular el pelo mojado de manera brusca y llevar peinados extremadamente tirantes de forma repetida. La tracción sostenida sí puede afectar al folículo.

¿Y qué pasa con los productos anticaída?

Cuando aparecen más pelos de lo habitual en el cepillo, la tentación es buscar rápidamente un producto que prometa frenar la caída. Sin embargo, la especialista recomienda no automedicarse ni comenzar tratamientos anticaída simplemente porque llegó el cambio de estación.

La razón es sencilla: antes de tratar una caída hay que conocer qué la está provocando. Puede tratarse de un proceso transitorio, pero también puede haber otros factores detrás que requieran evaluación médica.

Por eso, observar el cabello y el cuero cabelludo puede ser el primer paso. Prestar atención a los cambios, mantener una higiene adecuada y evitar agresiones innecesarias permite acompañar la salud capilar, pero ante una caída marcada o persistente, la consulta profesional es fundamental.

El cambio de estación puede explicar parte de lo que vemos, pero no debería convertirse en una respuesta automática para cualquier caída. Como resume Buscaglia, el cuero cabelludo también es piel y empezar a observarlo como tal puede cambiar la manera en la que cuidamos nuestro pelo.

Pequeños hábitos que hacen la diferencia

caida_del_pelo_1.jpg
caida_del_pelo_1.jpg - Getty

La especialista aconseja incorporar estos gestos cotidianos para proteger la fibra capilar y evitar confusiones:

  • No mantener el pelo atado todo el día. La tracción constante genera debilitamiento y arranque.
  • Cepillarlo varias veces al día con suavidad para evitar nudos y tironeos.
  • Entrar a la ducha con el cabello ya desenredado.
  • Usar cepillos y peines que no enganchen ni rompan la fibra.

“Son acciones simples que cambian radicalmente la forma en la que percibís tu caída”, señala.

¿Cuándo sí hay que prestar atención?

Hay señales que justifican consulta profesional:

  • Caída sostenida durante varias semanas y en aumento.
  • Zonas con menor densidad que antes.
  • Caída acompañada de ardor, picazón o inflamación del cuero cabelludo.

Si nada de esto está presente y lo único que te alarma es lo que ves en la ducha, lo más probable es que estés frente a una caída normal, amplificada por el momento en el que se hace visible.