Cómo organizar la comida de los chicos en tiempos de Mundial

Durante el Mundial cambian los horarios, aumentan las pantallas y también se modifican las rutinas familiares. Una nutricionista explica cómo organizar las comidas de los chicos sin prohibiciones.

Por Verónica Dema

6 de julio de 2026, 11:07

un nene cocina pizza

Según la experta, es importante que los chicos se involucren en la cocina. - Getty

Cuando hay Mundial, la rutina familiar suele cambiar. Los horarios de los partidos modifican las comidas, las meriendas se trasladan al living frente al televisor y el fútbol pasa a ocupar buena parte de las conversaciones. Para los chicos, además, es una experiencia que se vive con entusiasmo: aparecen las figuritas, las camisetas, los pronósticos y las ganas de compartir cada partido.

En ese contexto, muchas familias se preguntan cómo organizar la alimentación sin que cada encuentro deportivo se convierta en una sucesión de golosinas, snacks o pedidos de comida rápida.

La nutricionista Luciana Pozzer explica que no hace falta buscar la perfección, sino encontrar un equilibrio que permita disfrutar del Mundial sin abandonar hábitos saludables.

"El Mundial también puede ser una excelente oportunidad para enseñar hábitos saludables desde la acción y no desde el discurso. Los chicos aprenden mucho menos de lo que les decimos y mucho más de lo que nos ven hacer", señala la especialista.

Cómo organizar las comidas durante el Mundial

Según Pozzer, aunque durante estas semanas es habitual que aumente el tiempo frente a las pantallas por los partidos, los resúmenes y los programas deportivos, eso no significa que sea necesario dejar de lado las rutinas familiares. "La clave está en encontrar el equilibrio, y no la perfección", resume.

Si el partido coincide con la merienda

En lugar de recurrir automáticamente a golosinas o productos ultraprocesados, la nutricionista propone aprovechar ese momento para preparar algo en familia.

Algunas opciones son:

  • Budín casero de banana.
  • Pochoclos hechos en casa.
  • Trufas de avena y cacao.
  • Muffins caseros.
  • Panquequitos de avena.

Más allá del menú, destaca el valor de involucrar a los chicos en la cocina.

"Cuando participan, mezclan ingredientes, amasan o decoran una preparación, el vínculo con los alimentos cambia. La cocina deja de ser solamente un lugar donde aparece la comida y se transforma en un espacio de aprendizaje, creatividad y disfrute", explica.

Otra idea es convertir la previa del partido en parte del juego: preparar juntos la mesa, elegir qué van a comer o armar una picada sencilla puede hacer que el encuentro no gire únicamente alrededor de la pantalla.

¿Qué hacer si el partido es a la hora de la cena?

Las cenas suelen ser el momento en el que aparece con más facilidad la tentación de pedir comida rápida. Sin embargo, Pozzer aclara que también existen alternativas prácticas para resolver en casa sin dedicar demasiado tiempo.

Entre las opciones que recomienda se encuentran:

  • Milanesas al horno con puré.
  • Hamburguesas caseras con ensalada.
  • Tacos para armar entre todos.
  • Sándwiches completos con vegetales.

"La diferencia no la marcan solamente los nutrientes elegidos, sino también el mensaje que transmitimos. Cuando los chicos ven que una comida compartida puede ser rica, práctica y al mismo tiempo incluir alimentos variados, están aprendiendo algo que probablemente los acompañe durante muchos años", afirma.

El ejemplo también importa en las bebidas

La especialista también invita a prestar atención a las bebidas que se ofrecen durante los partidos.

Muchas veces los adultos les piden a los chicos que tomen agua mientras ellos consumen gaseosas o bebidas alcohólicas durante todo el encuentro.

"Los niños observan todo el tiempo. Por eso, más que insistir con discursos, suele ser más efectivo mostrar con el ejemplo", explica.

Una buena estrategia es dejar siempre agua disponible y sumar aguas saborizadas caseras preparadas con frutas para hacerlas más atractivas.

¿Conviene prohibir algunos alimentos?

Para la nutricionista, una de las dudas más frecuentes entre las familias es si conviene prohibir determinados alimentos durante el Mundial.

Su respuesta es clara: las prohibiciones estrictas suelen generar el efecto contrario.

"La evidencia muestra que las prohibiciones rígidas rara vez generan buenos resultados a largo plazo. Por el contrario, suelen aumentar el interés y la atracción hacia aquello que intentamos restringir", señala.

En lugar de eliminar alimentos, propone ampliar las opciones disponibles.

Por ejemplo:

  • Si hay pizza, también puede haber una ensalada.
  • Si hay papas fritas, sumar frutas o huevos duros.
  • Si hay una bebida azucarada, ofrecer también agua.

"Podemos intentar construir contextos más diversos en vez de eliminar ciertos alimentos. Este enfoque funciona mejor, es más sostenible en el tiempo y provoca menos conflictos en las familias. En ese equilibrio se encuentra el verdadero aprendizaje", concluye la especialista.

Experta consultada:  Lic. Luciana Pozzer (MP 2119), nutricionista. IG: @lic.pozzer

Verónica Dema

Verónica Dema Editora de Actualidad en OHLALÁ! Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Especialista en Prácticas Redaccionales. Tiene un Máster en Periodismo por LN/Universidad Torcuato Di Tella. Dedicada a temas de géneros, cultura y sociedad.