Cada vez que juega la Selección, las redes sociales se llenan de confesiones: quienes usan la misma camiseta "porque dio suerte", los que no cambian de lugar durante el partido o los que repiten exactamente el mismo ritual de la fecha anterior. Aunque muchas personas aseguran no ser supersticiosas, en un Mundial o en un torneo importante suelen aparecer las famosas cábalas.
¿Por qué ocurre? ¿Qué explica la psicología detrás de estas conductas?
Para la psicoanalista Valeria Ambrogetti, estos rituales tienen mucho menos que ver con la suerte que con la forma en que nuestro cerebro intenta afrontar aquello que no puede control
Una forma de lidiar con la incertidumbre
Aunque racionalmente sabemos que una camiseta, un recorrido o un asiento no cambiarán el resultado de un partido, muchas personas sienten la necesidad de repetirlos.
Según explica Ambrogetti, esto responde a una característica muy humana: la dificultad para convivir con la incertidumbre.
"Los seres humanos tenemos una enorme dificultad para convivir con la incertidumbre. Necesitamos anticipar, comprender, encontrar explicaciones y sentir que, de alguna manera, participamos de aquello que está ocurriendo", explica.
La especialista señala que, cuando nos enfrentamos a situaciones que escapan completamente a nuestro control —como el resultado de un partido—, solemos crear pequeños rituales que hacen más llevadera la espera y disminuyen la ansiedad.
Las cábalas ayudan a regular las emociones
Desde la psicología y el psicoanálisis, estas conductas pueden entenderse como recursos simbólicos que permiten organizar emocionalmente una experiencia.
Ambrogetti explica que no se trata de magia ni de una creencia ingenua, sino de una manera que tiene la mente de construir cierta estabilidad frente a lo desconocido.
"El ritual, la cábala o ese pequeño acto repetido ofrecen un marco conocido frente a lo desconocido. Allí donde no podemos controlar el desenlace, sí podemos decidir cómo transitar la espera", afirma.
La repetición, agrega, genera familiaridad y transmite calma porque conecta con experiencias previas que el cerebro interpreta como positivas.
Además, nuestro cerebro tiene una tendencia natural a asociar acontecimientos que ocurrieron al mismo tiempo, incluso cuando no existe una relación real entre ellos.
Mucho más que una superstición
Las cábalas no solo cumplen una función individual. También fortalecen el sentido de pertenencia.
Ver los partidos con las mismas personas, repetir tradiciones familiares o reunirse siempre en el mismo lugar construye historias compartidas que muchas veces terminan siendo tan importantes como el propio resultado deportivo.
Para Ambrogetti, estos rituales "construyen identidad" y ayudan a que las personas se sientan parte de algo más grande que ellas mismas.
En un contexto marcado por el ritmo acelerado, la hiperconectividad y, muchas veces, la sensación de aislamiento, compartir la expectativa de un partido, celebrar o frustrarse junto a otros recupera el valor del encuentro.
¿Cuándo una cábala deja de ser saludable?
La especialista aclara que estos rituales suelen ser completamente normales siempre que mantengan un carácter flexible.
"Mientras las cábalas permanezcan como un juego simbólico, flexible y compartido, forman parte de las múltiples maneras que tenemos los seres humanos de darle sentido a la incertidumbre", sostiene.
El problema aparece cuando esas conductas se vuelven rígidas y generan un malestar importante si no pueden llevarse a cabo, ya que en esos casos dejan de ser un recurso emocional para convertirse en una fuente de sufrimiento.
Un ritual que habla más de nosotros que del fútbol
Para la psicoanalista, el verdadero poder de las cábalas no está en cambiar el resultado de un partido.
"Tal vez la verdadera función de una cábala nunca haya sido cambiar el destino de un equipo. Tal vez su mayor efecto sea otro: recordarnos que, aun cuando no podemos controlar el resultado, siempre podemos encontrar formas de transitar la incertidumbre con más calma, con más sentido y, sobre todo, acompañados", concluye.
En definitiva, más que una cuestión de suerte, las cábalas reflejan una necesidad profundamente humana: encontrar cierta estabilidad emocional cuando el desenlace depende de factores que escapan por completo a nuestro control.
Experta consultada: psicoanalista Valeria Ambrogetti (MN 60918/MP 74026). Ig: @espacio.verbena
Verónica Dema Editora de Actualidad en OHLALÁ! Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Especialista en Prácticas Redaccionales. Tiene un Máster en Periodismo por LN/Universidad Torcuato Di Tella. Dedicada a temas de géneros, cultura y sociedad.













