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Gabriel Rolón: cómo superar el duelo y cuánto tiempo lleva

De acuerdo a la mirada del psicoanalista Gabriel Rolón, los duelos son procesos largos, no lineales y su superación depende de un trabajo muy personal. Se aprende a aceptar la ausencia, que no es lo mismo que olvidar.


No es lo mismo doler que padecer: "El padecimiento es patológico y el dolor no", dice Gabriel Rolón.

No es lo mismo doler que padecer: "El padecimiento es patológico y el dolor no", dice Gabriel Rolón. - Créditos: Getty



La muerte de un ser querido, que es uno de los tipos de duelos probablemente más difícil de asimilar, ¿realmente se supera? ¿Es posible integrar ese dolor a la vida que continua? Antes de acercarnos a una respueta posible sobre si es real que se supera la ausencia de un ser querido, nos aferramos a las palabras del psicoanalista Gabriel Rolón, quien marca una diferencia importante entre el dolor y padecimiento. “el padecimiento es patológico y el dolor no”, asegura.

 “El dolor es la última barrera que una persona puede levantar antes de la muerte o la locura, tal como decía el psicoanalista rosarino Juan David Nasio.  Es decir, que si no apareciera el dolor o te morirías o te volverías loco: el dolor es la prueba de que estamos vivos; es la lucha que está realizando nuestra psiquis por restablecer un equilibrio que se ha perdido ante una determinada situación”, relata en su propio canal de Youtube.

El padecimiento, en cambio, es cuando hay un dolor crónico e inmanejable se sostiene en el tiempo y te enferma. Sino pudiéramos realizar el duelo y superarlo enfermaríamos de una melancolía.

Los duelos no son procesos lineales y hay tantos duelos como personas.

Los duelos no son procesos lineales y hay tantos duelos como personas. - Créditos: Getty Images

 

Se trata de un proceso. Al principio pareciera que no vas a poder vivir con la ausencia de ese ser querido que ya no está. Pero, con el tiempo -retomando las ideas centrales de Rolón-, te das cuenta de que por suerte la pulsión de vida nos recorre, y también aparece lo que tenés que cuidar, el amor que quedó en este plano. Cada tanto, sin embargo, es probable que aparezca de manera repentina el dolor con una sensación muy profunda de desamparo: También se aprende que esos momentos nos aborden sin oponer resistencia.

 

El dolor siempre es producto de la pérdida de un amor”, agrega sin piedad el famoso psicoanalista, y precisa: “Cuando veo que alguien perdió algo importante y se comporta como no le doliera nada me preocupo porque me pregunto, ¿por dónde va a estallar?

Duelo de pareja

En relación al duelo de pareja (el cual también se supera), Rolón afirmaba en conversación con Andy Kusnetzoff en el marco de una columna para el programa radial “Perros de la Calle” (por Urbana Play) que “cuando un duelo está completamente terminado estar con el otro ya no te interesa”, haciendo referencia a esas ocasiones donde una ex pareja aparece de repente, con la intención de un encuentro fugaz, pero sin proyección a futuro. ¿Vale la pena acceder al encuentro?

Si se duda, el duelo al parecer no estaría resuelto y la posibilidad de salir herido/a de esa situación fugaz podría tener un costo más elevado que, cuando se accede a un encuentro casual con una persona de la cual se estuvo enamorado/a y se tiene el duelo resuelto.

La paradoja que nos deja Rolón es, como dijimos, que si el duelo por esa ex pareja está realmente finalizado ya ni siquiera debería generarnos deseo de un encuentro casual.  

Pero, qué pasa cuando el duelo no está finalizado: ¿vas a cuidarte a vos mismo/a o vas a responder al impulso? Para él, “ningún amor vale pena cuando el costo es el amor propio”.

Gabriel Rolón: “Ningún amor vale pena cuando el costo es el amor propio”.

Gabriel Rolón: “Ningún amor vale pena cuando el costo es el amor propio”. - Créditos: Getty Images

El duelo, la aceptación y las etapas

Hace unos meses atrás, en dialogo con Violeta Vázquez, tanatóloga, puericultora, escritora y creadora del método Biorizoma, conversábamos sobre la importancia de duelar y las distintas etapas. Nos parece oportuno recordarlo.

Para empezar, decía que los duelos no se sanan ni superan, se transitan ya que son procesos fisiológicos de adaptación a una realidad adversa que requieren de mucha energía disponible para elaborar y conectar primero con el dolor y más tarde, cuando se esté preparado, con la aceptación.

EN sus palabras: “sabemos que el duelo tiene diferentes estrategias para adaptarse a una nueva realidad dolorosa. Esas estrategias tienen que ver con nuestra infancia, los apegos seguros que tuvimos en esa etapa, con la capacidad que tuvimos para gestionar distintos duelos anteriores”.

 

Cuando hablamos de duelos, no necesariamente se refiere a la muerte de un ser querido: una persona puede estar en duelo por la ruptura de un vínculo amoroso o la ruptura de una amistad, por el fallecimiento de una mascota o una perdida gestacional o, incluso, por la pérdida de un espacio laboral.

Para superar el duelo, no hay un tiempo determinado. El dolor se integra a la vida y se va creando una nueva realidad donde no se olvida, se acepta.

Nos gusta la analogía que expone en sus redes al hablar del fallecimiento de un ser querido y la idea de “soltarlo”, con un globo. Dejarlo ir. Bueno, para esto Violeta nos dice que ese “globo” lo podremos soltar quizás una mañana, o una noche, sin darnos cuenta, sin intención de soltarlo, luego de habernos aferrado al recuerdo, de haber tenido muy presente a esa persona que ya no está y haberle dado un nuevo “cuerpo” en nuestro recuerdo, haberlo llevado con nosotros a todos lados.

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