¿Te cuesta conectarte con tu costado más sexual?: descubrí algunos "anabólicos" del deseo

¿Te cuesta conectarte con tu costado más sexual? Te compartimos algunos boosts para fortalecer el deseo.

Por Ayelén Di Leva

5 de octubre de 2024, 03:00

Una mujer acostada en señal de excitación.
Conocé algunos "boosts" del deseo. - Getty Images

¿Hay menos deseo últimamente? Seguro esta pregunta apareció en varias charlas, lo escuchaste en algún pódcast, lo analizaste con tu grupo de amigas y hasta lo pensaste en soledad. ¿Qué está pasando? ¿Tenemos menos sexo hoy? ¿El celular y el estrés se llevaron nuestras ganas de disfrutar de la sexualidad?

Se dice que, pospandemia, cada vez tenemos menos relaciones sexuales, y a raíz de esta problemática que parece sobrevolarnos, nos embarcamos a conocer qué hay detrás del deseo sexual, de las “ganas”, de la conexión con el otro. Te invitamos a hacer un recorrido por un tema que nos atraviesa a todas con mucha chispa por encender, ¿vamos? La Lic. Cecilia Ce. es quien nos asesora y acompaña en esta nota.

Cuando falta el deseo

La falta de deseo sexual es uno de los principales temas hoy y no se suele abordar adecuadamente. Por lo general, cuando tenés o sentís una baja en tu deseo, te dicen que te compres un lindo conjunto, un juguete o que vayas a un hotel. Pero la realidad es que nada se soluciona tan fácilmente. Quienes experimentan esta situación seguramente tengan un montón de inhibidores activos (que no siempre tienen que ver con lo sexual) que los están condicionando, y no se trata de tener una noche 100% hot, sino de identificar esos frenos para así poder trabajar para destrabarlos.

Hay muchísimos mitos que nos hacen sentir que la falta de deseo es un tema grave y preocupante. Lo primero que hay que saber es que no es una necesidad fisiológica básica, que la frecuencia no es determinante de nada, que no es cierto que el varón tiene que desear y la mujer no y, principalmente, no es verdad que si no deseás, tenés un problema.

Los villanos: el estrés y el celular

Podés estar atravesando un periodo de tu vida en el que tenés muchas condiciones que hacen que estés desconectada de tu sexualidad. Hablamos de inhibidores. Por ejemplo, estar con otra persona y pensar que te está mirando el cuerpo y que no le gusta, creer que lo estás haciendo mal, que se está aburriendo, que tu cuerpo huele raro...

Todas esas cosas que pueden estar en tu cabeza son barreras que hacen que te metas cada vez más para adentro. La mayoría de las veces, las causas están en el estrés, en el puerperio, en la lactancia, en las hormonas, en las preocupaciones..., porque no nos olvidemos de que la sexualidad depende del contexto social y que necesitamos espacios seguros para poder entregarnos al sexo.

Sigue muy instalada en lo popular la idea de que el deseo es puramente biológico. Como si se tratara de algo 100% físico que solo encuentra solución mediante fármacos o estimulantes. Pero la realidad es que el deseo es multivariable: es psicológico, social, emocional, vincular, etc. Todas estas variables nos atraviesan e impactan de lleno en nuestra sexualidad y nuestras ganas.

Por otro lado, tenemos Instragram, TikTok, los mensajes de WhatsApp, las plataformas, YouTube..., todas distracciones que viven 24/7 con nosotras. El celular ya es una extensión de nuestro cuerpo y su irrupción generó una ola de ansiedad y desconexión, porque vivimos conectadas, pero al teléfono, no a las personas.

Y esta inmediatez y esta liquidez que hay en la sociedad también se están traduciendo a lo sexual: lo que genera tanta dopamina tan inmediata es falta de voluntad. Tenemos un cerebro adicto a esta dopamina, que, como efecto rebote, provoca desmotivación. A la hora de ir a la cama, entonces, agarramos el celular para mirar videítos rápidos y graciosos y no nos damos el espacio de conectarnos con quien tenemos al lado.

¿Qué podemos hacer?

La idea de que el deseo es espontáneo, de que es natural, no va más. Así que si pensabas que tenías algún problema porque no te pasaba, cambiá el chip, porque no es así. El deseo, como vimos, incluye un montón de factores.

Lo más probable, hoy, es que tengas un montón de obstáculos que no te permiten llegar a tener esas ganas: es querer y no poder, por más voluntad que le pongas. Seguramente estás vivenciando un montón de cosas profundas que no te permiten acelerar y esto no es porque estás rota, sino porque tenés el freno de mano puesto.

Lo que hay que trabajar en primera instancia es la carga que no te deja disfrutar, no la falta de deseo. También alivia validar que el deseo fluctúa y que después de tener hijos, por ejemplo, pueden pasar años hasta que vuelvas a sentir esas ganas. ¡Y está bien! Hay que borrar esos mandatos que tenemos tan arraigados. Ocupate de vos, de tu bienestar, liberá tu cabeza de los fantasmas que puedan aparecer, activá los anabólicos del deseo y creá tu mapa del placer.

"Anabólicos" del deseo

Hay cosas que levantan el deseo y no necesariamente tienen que ver con prácticas sexuales. Te dejamos algunas ideas para que hackees tu mente y vuelvas a encender la llama del placer. ¿Lista para prender el fueguito?

  1. Pensá en lo que te enciende
  2. Conectate con el presente
  3. Sentite segura
  4. Comunicá el deseo
  5. Tocate y fantaseá
Ayelén Di Leva

Ayelén Di Leva Licenciada en Periodismo egresada en la Universidad del Salvador y apasionada por la redacción y el universo de las palabras. Sus primeros pasos fueron en el Diario Muy (Clarín) a sus 20 años y desde entonces se dedica 100% a hacer periodismo gráfico.