Pensar en ir a Los Himalayas se sentía como algo que solo pasaba en las películas, y justamente eso era lo que me atraía. Por eso, cuando pisé Katmandú, entendí por qué la gente cruza el mundo para venir hasta acá.
Porque lo que te atraviesa en Nepal, es su cultura y su gente. Es el país donde nació Buda, conviven el hinduismo y el budismo, y es la casa de ocho de las catorce montañas más altas del planeta, incluido el Everest. Famoso además por sus retiros de yoga, meditación y trekking, Nepal es un país que te regala una experiencia 100% distinta y espiritual.
RECORRER KATMANDÚ

Algunas personas arman su recorrido visitando solo Katmandú, la capital nepalí. Y es que esta ciudad te da un pantallazo enorme del país y además hay mucho para hacer. Por lo general, llegás primero a la zona de Thamel, donde es más turístico, y podés movilizarte desde ahí. Estos son algunos highlights imperdibles:
Visitar Monkey Temple (Swayambhunath): al ser uno de los puntos más altos del valle, tiene una vista panorámica desde donde recomiendo ver el atardecer. Ideal para ir a ver los monos alrededor del templo, la estupa y el ambiente que se genera en los lugares sagrados.
Caminar por Durbar Square: declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Caminar por las callecitas es el primer plan que hacés cuando llegas a Katmandú. Acá también se puede llegar a ver la Kumari, “la diosa viviente”.
Recorrer Bouthanath Stupa: una de las estupas esféricas más grandes del mundo. Los ojos de Buda representan sabiduría y omnipresencia. Lo particular de este lugar es que es visitado por monjes tibetanos y una puede presenciar más de cerca la cultura viva.
Ir al templo Pashupatinath: el templo hinduista más grande de Nepal, declarado Patrimonio de la Humanidad, en donde se hacen cremaciones públicas al borde del río Ganges (como en la India). Para ellos, un acto de purificación del alma. Es una experiencia muy propia de la cultura y muy ajena a nosotros. No es para todas, pero a mí me gustó mucho poder presenciar cómo ellos consideran el traspaso de una vida a otro plano espiritual.
3 EXPERIENCIAS QUE NO TE PODÉS PERDER

1. Tomar una clase de yoga
La región de los Himalayas es considerada un refugio espiritual donde yoguis perfeccionaron la práctica de meditación y respiración. Si estás en Katmandu, recomiendo ir a Yoga at Thamel, es para ir caminando y tomarte una clase a la manaña. Si ya querés un lugar un poco más alejado del caos de la ciudad: Kanchan Yoga y Mandala Yoga. Y si querés salir de Katmandú, recomendadísimo ir a Pokhara, todos los lugares tienen vista al cordón montañoso. ¡Muy único! Yogaban Retreat Pokhara Nepal o Pokhara Yoga School también son imperdibles.
2. Darte un masaje ayurvédico
Si vas caminando por las callecitas de Thamel, vas a ver que es muy común encontrarte con algún spa. Si te animás, es una experiencia increíble, especialmente si venís de un vuelo largo o después de varios días de trekking (desde 15 US$ los 60 min).
3. Tomarte un vuelo e ir a ver el Everest
Puede ser que vayas solo a Katmandú porque tengas poco tiempo, pero que aun así quieras ver lo imponente de los Himalayas. Si este es el caso, podés ir y volver en el día sobrevolando el cordón montañoso y cumplir el sueño de ver la montaña más alta del mundo (cuestan desde US$1600 los tours en helicóptero y US$250 en avión comercial con Budda Air). Pero obviamente, la mejor forma de conocer estos gigantes es poder quedarte algunos días y experimentar la aventura del trekking de alta montaña.
Hacer trekking en Los Himalayas
Hacer trekking es una de las mejores formas de conocer la cultura local..., te alejás de la ciudad y entrás a otro mundo. Nepal tiene una red de senderos enorme y todos son diferentes según la región que toque, pero lo que tienen en común es que pasás por pueblitos que parecen de peli: la gente vive en las montañas en altura, trabaja en la ruralidad y turismo, se retira a orar o perfeccionar su practica de yoga.
Además, en todos los senderos, dormís en casitas de té: así les llaman a las casas de los locales, donde ellos te cocinan y vivís realmente la experiencia desde adentro. Más alla de la actividad física, se siente como un retiro espiritual, porque claramente la desconexión es el lujo de hoy en día. Estás como en una dimensión paralela donde vivís según los tiempos de la naturaleza y todo lo que podés percibir con tus sentidos sin estímulo tecnológico. Sin duda, son experiencias que te acercan más a vos misma.
Circuitos para explorar: algunos circuitos para tener en el radar:

Pokhara: un pueblo que recomiendo como punto de partida. Podés llegar en avión desde Katmandú y desde ahí no solo parten muchos circuitos por el día, sino que tenés hoteles y muchos centros de retiros con vista a los Himalayas. Ver el amanecer en Sarangkot es una experiencia en sí misma.
Austalian Camp o Mardi Himal (2-3 días): ambos de dificultad baja. Al primero se le suma ver el museo en Granduk y el segundo tiene como objetivo llegar a ver el Machhapuchhre (la casa de Shiva, una montaña sagrada para ellos, en la cual está prohibido legalmente hacer cumbre).
Annapurna Base Camp (6 días): de dificultad intermedia. No es el más exigente, pero hay que estar entrenada para hacerlo. ¡Es uno de mis favoritos! Si querés algo un poquito más aventurero y meterte de lleno en estos senderos, este circuito es ideal. Muy preparado para el turismo con todos los servicios. Es súper colorido, pasando de la selva a un ambiente más propio de montaña.
Circuito Manaslu (8-10 días): de dificultad alta. Un ambiente más de expedición, pero algo que podés hacer tranquilamente si te entrenás para eso. Es muy especial porque llegás cerca de la frontera del Tíbet, ves otra región de Nepal y el Manaslu, la octava montaña más alta del mundo.
Three Passes Everest (16 días): de dificultad alta, pero como lo anterior, con entrenamiento es un circuito muy realizable. Para quienes quieren ver el Everest pero no les gustan las multitudes, un buen plan es hacer esta senda, explorando valles remotos pero lejos de la ruta clásica.
No te vayas sin probar...

Dal bhat: es su comida típica por excelencia. Pueden comerlo en todas las comidas del día cambiando las verduras y los condimentos, pero siempre con arroz como base. En los trekkings es el plato del día y los locales bromean diciendo “dal bhat power”.
Momos: son empanaditas hervidas al estilo dumplings, de pollo, verdura o carne. ¡Riquísimas!
Chicken masala: una especie de estofado con una salsa especial de masala y pan de pita. Mi favorito.
¿Dónde? En Thamel: Tibetan and Nepali Kitchen para comer platos locales.
Para comer con vista, Samaya Rooftop Garden es un buen rooftop. Y si extrañás algo más occidental, los cafés 4Stories (con onda balinesa) e Himalayan Coffee fueron mis concurridos durante mi estadia en Nepal.
Datos útiles

- Mejor época para ir: los mejores meses son octubre y noviembre (que es otoño) y la primavera de marzo a mayo, con clima templado y cielos despejados.
- Requisitos de ingreso: necesitás visa, un trámite simple que lo podés hacer al llegar, sale 30 USD los 15 días + certificado de la fiebre amarilla.
- ¿Cómo llegar? Con las aerolíneas Qatar Airways, Emirates o Turkish airlines, podés salir desde Ezeiza con escala en Doha, Dubai o Turquia (desde 2000 a 3000 USD ida y vuelta). Datazo: saliendo desde San Pablo es más barato (desde 1700 round trip).
- ¿Dónde dormir? Road House es ideal si querés hospedarte en Thamel: está bien ubicado y tiene un restaurante muy lindo (hab dobles desde 80 USD). Si querés algo más lujoso y no tan céntrico, Hotel Barahi (de 5 estrellas, desde 137 USD la noche en base doble).

¿Querés viajar en grupo?
“Una vida al aire libre” es una comunidad de mujeres outdoor que viajan alrededor del mundo en búsqueda de conectarse con la naturaleza, el deporte y la aventura. Si te tienta este destino, del 5 al 18 de octubre se van a Nepal: 14 días entre Katmandú y los Himalayas. Con mucho trekking, yoga, cultura y tribu.
Más info: @unavidaalairelibre y @marucoppari.










