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 • HISTORICO

Dar




Hola!! ¿Cómo andan? Estoy en Nueva York, llegamos el lunes a la noche y nos vamos a quedar toda esta semana acá.
Nos había quedado un tema pendiente que no quiero dejar pasar. Les había prometido contarles cuáles son las fundaciones a las que ayudamos y por qué.
La verdad es que éste es un tema sensible. Desde ya que me parece súper valorable cualquier acto de dar desinteresadamente a quien lo necesite. Y aprendí de los norteamericanos a no juzgar a quién está dando, ni a sus intenciones, porque esa persona eligió dar cuando también tenía la posibilidad de no hacerlo.
Lo difícil de la decisión de dar es a quién y cómo. Pareciera fácil, pero en verdad no lo es. Siempre hay situaciones más urgentes o falta de comida o enfermedades terribles que requieren de un tratamiento, pero es imposible ayudar a todos.
Cuando empecé a escribir el post me pregunté: ¿qué es realmente lo que me motiva a ayudar a una causa? Y me di cuenta que en general me motivan mucho las personas que la llevan adelante, que me explican cómo se usarán los fondos y que me muestran el impacto que tendrá mi ayuda. Sobre todo, me motivan las personas que pueden contagiarme su optimismo y su fuerza y que pueden transmitirme la pasión con la que encaran su trabajo.
Quizás porque soy mujer, las causas asociadas a los chicos son las que más me emocionan. Sobre todo cuando los visito. Tener todos esos ojitos mirándome y sentir que mínimamente puedo cambiar su realidad es algo contra lo que no puedo luchar. Eso es exactamente lo que sentí cuándo visité por primera vez al Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez en Buenos Aires.
Vi una cantidad de chicos recién nacidos con complicaciones y la verdad es que no pude contener la emoción. Sentí que ayudando al hospital quizás podía darles una mano a los profesionales que trabajan ahí y que hacen absolutamente todo lo imaginable y más por ayudar a esos chicos y a sus familias. Pocas veces un grupo de personas me despertó tanta admiración! Para ayudar al Hospital: www.guti.gov.ar/coope.htm
Haití. Después del terremoto de 2009 murieron cerca de 250.000 personas y aún hoy la amenaza del cólera y otras enfermedades sigue afectando a este país.

A nosotros nos tocó muy de cerca porque una escuela que habíamos ayudado a construir un año antes en el barrio de Cité Soleil (la villa miseria más peligrosa de América), y que tenía 4 pisos, quedó reducida a escombros. Muchos de los 400 chicos quedaron atrapados y la mayoría de los que sobrevivieron perdieron a sus padres. Fue una catástrofe devastadora.
Una cosa es leer cifras enormes de muertos y otra muy distinta es ponerles nombres y caras a las víctimas. En ese momento fue muy importante empezar a reconstruir la escuela porque ahora se convertiría en un refugio para muchos de los chicos. Los desafíos fueron enormes porque primero hubo que remover todos los escombros y después empezar a construir arriba. Como toda la ciudad quedó destruida, no había ni máquinas ni gente para poder empezar la construcción y se tuvieron que traer máquinas desde República Dominicana para poder hacer los trabajos.
Los fondos para financiar la construcción se juntaron en Nueva York a través de donaciones y de una reunión en el consulado de Francia. Allí se organizó un viaje, al que no pude ir, para coordinar la reconstrucción.
El organizador, Unik Ernst, es un personaje haitiano muy conocido como organizador de eventos y relaciones públicas y usa toda su capacidad de convocatoria para juntar los fondos necesarios para la escuela. Su madre, una mujer muy bajita y llena de energía, es quien lleva adelante el trabajo en la escuela.
Como les conté, no pude estar, pero Manu fue y saco estas fotos.


Finalmente, hace un tiempo, un amigo que vive en Londres, Juan Pepa, nos contó de su fundación. Se llama Pro-Alvear y nació en 2003 a través de un grupo de amigos de la provincia de La Pampa que viven afuera de la Argentina. La fundación tiene como objetivo brindarle la mejor educación, cuidado y contención a todos los chicos de La Pampa.
Desde su comienzo, inauguraron laboratorios de ciencias, clases de guitarra y tenis, huertas orgánicas, centros de capacitación en más de 8 pueblos de la provincia. La energía que le pone Juan a su fundación, aún viviendo en Londres, es admirable y contagiosa.
Me encanta que aproveche el hecho de conocer a muchísima gente en Europa y Estados Unidos para canalizar donaciones a su provincia y así ayudar a los chicos. Además, Juan es muy inteligente. Desde el principio se dio cuenta que la gente esta más dispuesta a dar cuando los invitas a algún evento que les divierta y es por eso que todos los años organiza un partido de polo en Inglaterra con una gala que son un éxito y que ya se convirtieron en un evento obligado en el verano europeo.
Cuando estoy en esa fiesta me doy cuenta que muy pocos invitados pueden realmente darse cuenta del impacto que tendrán sus donaciones en las escuelas de La Pampa. Y la verdad es que eso no es lo importante!! Lo importante es que en medio de ese glamour y el dancing, y por que no unos tragos de más, se junta una suma de dinero impensable para Argentina y eso se usa 100% para continuar inaugurando huertas orgánicas, centros de capacitación y escuelas.
Me encanta lo que logró, porque de una manera muy inteligente está maximizando las donaciones a su fundación y es por eso que nos encanta ayudarlo. Acá abajo les dejo el video.

Ojalá les divierta ayudar a cualquiera de estos tres proyectos. Y, aun más importante, me encantaría recibir ideas sobre proyectos que necesiten ayuda en Argentina. ¡Vamos por más!
Saludos,
Mili.
P.D: El viernes vuelve la moda!

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