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 • HISTORICO

El fitting




¿Cuánto dura una pasada por la pasarela? Nunca tomé el tiempo, pero si todo sale bien (no hay caídas, por ejemplo), y en mi caso que doy pasos rápidos y marcados, diría que como mucho poquito más de un minuto. Pero es un minuto y pico crucial, en el que hay tantas cosas en juego, pero tantas, que si uno no participa de todo el proceso que implica ese desfile, no se lo imagina. Aclaración: me refiero a los desfiles que marcan la tendencia, a los que abren las temporadas y en los que se ve en primera fila a los popes de la moda, a personas de las casas reales de todo el mundo, estilistas consagradas y consagrados, editoras y editores de las revistas y medios más top... En fin, personas cuyas opiniones pesan, y mucho.

Desfiles que, especialmente, son de un diseñador en donde él presenta su nueva colección basada en las ideas y temas que más lo inspiraron para lograr enamorar y estar presente a lo largo de toda la nueva temporada que se abre. Una colección de piezas para la que trabajó meses diseñando, creando, dibujando y, por sobre todo, probando, probando y probando. Él solo, junto a su equipo y con modelos de carne y hueso que se prueban una y otra vez durante meses, cada parte de cada pieza, como por ejemplo, una manga de camisa. Y así hasta llegar a crear el traje entero.
En este punto, cuando el vestido está "listo" (ya les cuento por qué pongo comillas) y ya es la víspera del desfile (uno o dos días antes), las modelos que desfilaremos, tenemos el famoso fitting, palabra que viene del inglés y significa ajustar, hacer encajar, para ser más precisa. Y no porque las prendas no nos entren, sino porque tienen que quedarnos perfectas, ni un milímetro más ni uno menos.
Las comillas son entonces porque el traje está casi listo. Si bien se lo vino probando una chica de fisonomía parecida a la mía, ese traje tiene que ser exclusivamente para mi forma, por eso las piezas de los desfiles son únicas y no son las que se venden en los locales. Así que aquí, en el fitting, el diseñador empieza una nueva etapa de creación, hasta diría que tan importante como la que le llevó meses, aunque ahora tiene horas, porque define todo: las medidas finales y si el look completo que imaginó va con la modelo o no. Y hay veces que no va y hay que cambiar, pero no a la chica, sino al vestido! Las modistas y modistos que trabajan al lado del diseñador siempre llegan al límite y es tal el estrés de estas pruebas pre desfile que cuando una va a hacer el fitting no puede evitar sentirlo y hasta sufrir con ellos. Muchas veces he visto a diseñadores recrear toda una prenda en segundos, pese a verse muy bien y a que todo un equipo de gente haya estado meses trabajando en ella. Porque al final de cuentas, los diseñadores de este rango son grandes artistas y la obsesión de fijarse hasta en el último detalle no se les escapa jamás. La ropa debe calzar perfectamente, aunque la pasada sea de un minuto.
Para la semana de la moda en París de este año, fui dos veces a la maison de un diseñador, en plena madrugada, para el fitting. Claro que también hay veces que a una le lleva no más de veinte minutos todo el proceso, pero esto depende del maestro. Y los fittings más complicados son los de alta costura, porque es tal el trabajo y el detalle de los vestidos que con una sola prueba nunca basta. He llegado a probarme más de ocho veces un vestido en horas para que finalmente quede como debe ser.
Pienso en Gaultier y en una de sus manías más típicas: que los sacos se ajusten a la perfección debajo del brazo, o sea, que la manga calce exactamente al cuerpo como si estuviera pegada a la piel. He trabajado tanto con él que esto de recortar y recortar las mangas en la parte de la axila es siempre de esperar. Al punto que me pegó la manía ¡y siempre que compro un saco lo mando a ajustar de la misma manera! Por eso no queda espacio para llevarlos con nada abajo, ni siquiera una remera de algodón.
Hablando de él y de este tema, les cuento una anécdota. Minutos antes de uno de sus desfiles, ya lista para salir a la pasarela (fitting superado), se me acerca y me dice: "Milagros, te tengo que presentar tu mascota para el show". Me quedé helada y mientras iba caminado a su lado pensaba "¿mascota? Ajá". En síntesis, llegamos a una habitación muy bien acondicionada a donde me estaba esperando un gato de raza Sphynx, tan exótico como totalmente afín a mi outfit. En el video Bad romance, de Lady Gaga, hay un primer plano de uno de estos gatos, además de varios homenajes a Alexander McQueen.

Con esto del gato en el desfile pensé una vez más "Bonus track para el capo Gaulier". Pero también caí que tenía que caminar alzando al Sphynx, con los tacos altísimos, a mi paso rápido y fuerte, más la música, la gente, los flashes...

Al final le tomé cariño y fue divertido, tierno. Sólo unas pocas llevábamos animales y el mío es el que mejor se portó. Un búho intentó volarse del brazo de una modelo y un perro gigante se fue al público! Claro, un fitting nunca incluye animales y tampoco habría forma de controlarlos sanamente. El backstage, que parecía un zoológico, todos estaban más pendientes de ellos que de cualquier cosa. Fue inolvidable.
Les dejo un video con parte del show.

Mili

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