Newsletter
Newsletter
 • HISTORICO

Pueblo vs ciudad: haciendo cola




Hola Cari!
En tu último post me hiciste acordar mucho a la adolescencia y todas las cosas que nos suceden en esa etapa. Me acuerdo que yo también en un año la pase mal en la escuela, pero cuando repetí y pase a ser más grande que el resto, eso me ayudo y me dio confianza para no volver a pasar por eso ni permitirlo jamás nuevamente. La confianza y la aceptación sobre uno mismo se va construyendo día a día. Se trata de no solo cómo encaramos las cosas, sino también cómo son esas cosas que nos rodean y nos pueden perjudicar. Es importante y muy lindo conocerse y poder aceptarse. Y por sobre todo, poder reírse de uno mismo.
Me hiciste acordar con lo que contabas, a esta genialidad de Enrique Pinti:
Te cuento que acá está bastante frío estos días. No se ha puesto muy cómodo el andar por ningún lado, sobre todo en estos últimos tiempos donde el clima cambia y lugares como Córdoba tienen una humedad insoportable. Empezás a ver muchos gorritos, sobre todo en las mujeres para evitar el look "rey león" ja, ja. Pero al igual que vos, prefiero mil veces el frío que el calor insoportable y avasallante del verano (este verano como no tengo aire acondicionado, llenaba la bañera de agua fría y hielo y me quedaba un buen rato ahí adentro ja).
Este último fin de semana lo pasé en Salsipuedes, y siempre me causa gracia cuando vuelvo a este pueblo, que todo sea tan lento. Desde siempre me pareció lento, pero cuando te acostumbras al ritmo de una ciudad, y encima te gusta ese paso veloz, venís a un pueblo y todo es taaaan lento que no sabés si estás en Estonia o donde (es un chiste recurrente en los países bálticos de que la gente de Estonia es lenta). Sin ir más lejos, hacer cola para comprar pan en la panadería (¡hacer cola para el pan!) y ver que todo el mundo anda con una lentitud casi insoportable al principio te da ganas de explotar como kamikaze de lo irritante de la situación. Después que te toco tu turno y abonaste, te terminas riendo un poco de como también los cambios de ritmo modifican el humor de uno por una tremenda pavada. La cola habrá tardado 5 minutos máximo, pero el estar desacostumbrado a eso por vivir en la ciudad donde si hay cola en una panadería, haces media cuadra y hay otra sin cola, te puede poner un poco nervioso la verdad ja, ja. Una de las contras de vivir en las ciudades es esa: vivir al palo todo el día donde demorar cinco minutos hacen la diferencia entre tu sonrisa y tu cara de ocote más grande.
La verdad, está bueno cada tanto meter el freno de mano y volver un rato o unos días a los lugares lentos. Te ponen en perspectiva muchas cosas la verdad. Igual después terminas volviendo a tu morada citadina y volvés automáticamente al ritmo enfermizo de antes je.
La canción de hoy es un hit "Made in the 90’s" que seguro lo escuchabas!
Eso también me hizo acordar de guardar plata para fin de año. Tengo planeado volver a mi pueblo del sur 10 años después de que me fui. Resulta que en la secundaria donde fui, es una tradición que los egresados vuelven 10 años después de su graduación a dedicar palabras a los que se egresan en ese momento y a realizar alguna colaboración con la escuela. Va a estar bueno la verdad volver, aunque sea por unos días nomas, a donde pase mi adolescencia y volver a cruzar palabras y momentos con los amigos de antes. Pero eso, es para otro día.
Ahora, me voy a tapar hasta la cabeza que esta frio!!
Te dejo un beso grande!!
Muack

¡Compartilo!

En esta nota:

SEGUIR LEYENDO

#Hashtag

#Hashtag


por Juan Ghilglione
La despedida: nostalgia de un nuevo comienzo

La despedida: nostalgia de un nuevo comienzo


por Carina Durn

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2022 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.