
Pregunta recurrente si las hay es qué como. No sólo aparece en el blog, y a veces hasta de forma muy grosera, si no también en mi casilla de correo o cuando conozco a alguien y al ratito se genera algo parecido a la confianza. Porque uno no le anda preguntando a la gente qué come, es un tema de la intimidad de cada uno como leer o dormir, pero en el caso de una modelo es corriente que pase la indagación. Me acuerdo de una reunión en la casa de un embajador, fue hace unos dos años. Había cosas ricas por todas partes y la mujer de este señor no paraba de ofrecerme plato tras platito y no me sacaba los ojos de encima. Y por supuesto que accedí a sus atenciones, pero no a todo porque había cosas que no hubiese elegido nunca, fuera modelo o abogada. Y noté que en un momento ella no pudo más: "¡Comés de todo! ¿O sólo en fiestas? ¡Contame por favor! Cuando supe que venías a casa hasta hablamos con mi hija de este tema, de cómo te sentirías frente a toda esta comida".
Es un tema que siempre sale y vuelve y, a medida que mi carrera avanza, se afianza, como si mantenerme en este trabajo como me mantengo generara aún más curiosidad a los curiosos sobre la comida, que en mi vida ya está más que incorporada y es un tema natural como el de cualquier otro. A veces espero más preguntas sobre moda o tendencias, qué se yo, pero no: qué como está a la cabeza de lo que todos (o muchos) quieren saber. Un morbo especial, mucho más cuando se publican noticias como esta de las modelos que comen papel o ayunan días enteros antes de un desfile. No lo voy a negar, lo he visto y mucho, pero nunca me prendí en esa. Como también tengo colegas que todos los días comen chocolates o papas fritas. Son las menos, quizás porque creo que es hasta poco profesional, un camino que te lleva al desgaste de los atributos necesarios para brillar, que es el objetivo de nuestro trabajo. Pero en fin, cada uno decide.
Así que este post viene en cierta manera a dar respuesta, que no justificaciones, porque la verdad es que estoy muy orgullosa de mi alimentación y de cómo repercute en todo mi cuerpo. Y si de paso pudiera despejar dudas e intrigas, lo cual está bueno porque saber ayuda, genial!
Desde muy chica supe que si bien tengo una genética ideal para esta carrera, debía cuidarme de no consumir comida chatarra porque te arruina la piel, el pelo, las uñas, al margen de todo lo que pasa en las arterias. Si hay un vicio que tengo, muy de vez en cuando, cuando salgo, es el pucho y alguna bebida cola o con gas. Adoro la soda, es mi perdición, pero infla innecesariamente y quienes digan que quita el hambre se equivocan. Además, creo que no hay que engañar al estómago con aire porque el hambre es una señal de carencia que repercute en todo nuestro ser y nos daña. Nuestra mente empieza a obsesionarse, a quemarse por un canapé. Empieza a crecer una necesidad insatisfecha tremenda que después nada la completa. Mi lema es: "de todo un poco, y si me encanta, a disfrutarlo!".
En todas mis comidas trato de incluir proteínas y sólo los hidratos de carbono necesarios para lograr un balance. Lo cierto es que las harinas refinadas no son buenas, menos en exceso, además de hinchar, dan celulitis, ablandan los tejidos y tapan venas. Sí como muchas verduras, frutas, legumbres y semillas a lo largo de todo el día, especialmente durante la mañana y a las que combino con claras de huevo. Lacteos descremados, muy poco, y alimentos crudos todo lo más posible, desde carnes hasta verduras. Al entrenar mucho cada día es fundamental sentirme fuerte, así que mis colaciones tienen energía. Me hago unos batidos poderosos que me llenan el corazón!
No sigo una dieta ni veo nutricionistas, sino que ya sé qué necesito y confío en lo que me va pidiendo el cuerpo. Tampoco soy obsesiva con la comida, me gusta disfrutarla y recrear recetas, invitar amigos y hacer compras, no me pierden los chocolates pero sí un buen tiramisú. Cuando llevo una seguidilla de días 100% sanos, siento que toda la naturaleza se refleja en mi piel y el pelo se vuelve más dócil.
Soy feliz por haber aprendido a comer bien y que me guste hacerlo así. Al margen de si me da el físico para ser modelo de alta costura, creo que la cultura gastronómica que fui cosechando es la mayor ventaja para mantenerme como mi trabajo en general rige. Y para disfrutar mejor de la vida, a mi manera.
Les dejo dos recetas en las que incursioné estos días, no muy elaboradas que digamos pero llenas de energía y de amor:

Espárragos verdes, palmitos, piñones, aceite de oliva y limón.

Galletas de arroz. Espárragos blancos y verdes salteados con un poco de aceite de oliva. Salmón fumee con limón, ensalada de rúcula, tomates cherry, queso parmesano y piñones. Lentejas orgánicas que cocino con un caldo de pollo y les agrego mostaza dijon (infaltable en mis ensaladas).

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