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 • HISTORIAS

Celiaquía: su diagnóstico la impulsó a mudarse, dar talleres de cocina y hasta correr triatlones

Gabriela Cosentino creó Wellness Mentoring, un espacio donde comparte recetas de cocina saludable y consejos para lograr el bienestar físico y emocional.


A raíz de varios diagnósticos médicos, Gabriela Cosentino tuvo que afrontar un cambio de vida radical.

A raíz de varios diagnósticos médicos, Gabriela Cosentino tuvo que afrontar un cambio de vida radical. - Créditos: Gentileza



Hace 12 años recibió un diagnóstico, o mejor dicho varios diagnósticos, que cambiaron su vida para siempre. A su detección de celiaquía, se sumó una colitis microscópica linfocitaria (una enfermedad autoinmune que produce inflamación en el colon), una hipoglucemia reactiva y su intolerancia a la lactosa.

“Fue duro. Yo me sentía mal y me deje estar. Le echaba la culpa a los nervios, a la vorágine de la rutina, decía: ‘ya va a pasar’. Llegó un punto que estuve tres días sin poder levantarme de la cama, con náuseas y mareos. Me sentía sin fuerza, tenía mal el pelo, las uñas, la piel”, recuerda Gabriela Cosentino que, por aquel entonces, llegó a pesar 44 kilos.

Fue así, de manera casi obligada, que esta traductora de inglés -que también tiene un máster en Literatura y siempre trabajó en instituciones educativas- tuvo que pisar el freno y hacer un cambio rotundo en su estilo de vida. “Una amiga me recomendó hacer un curso de Health Coach en Estados Unidos y me encantó porque descubrí que somos un todo y no solo un dolor de panza o un dolor de cabeza. Aprendí que tenemos que trabajar sobre todos los pilares del bienestar para poder estar bien”, cuenta sobre este curso que le dio muchas herramientas para enfrentar su nuevo presente.

Una dieta sin gluten, sin lácteos y sin carnes rojas la llevó a comenzar a prestar atención a la calidad de los alimentos que consumía. Y como por aquel entonces había muy poca variedad de productos en el mercado (los que existían tampoco eran muy ricos), tuvo que capacitarse y empezar a cocinar sus propia comida.

“Inclusive hoy en Argentina faltan productos con la combinación ‘sin gluten y sin lactosa’”, advierte la autora de Elegí Bien-estar; un libro donde no sólo comparte su historia sino también sus consejos saludables.

En este camino por equilibrar cuerpo, mente y alma, Cosentino también tuvo que comenzar a entrenar con mayor constancia; a tal punto que actualmente corre maratones y hasta triatlones como el Ironman. “Yo hacía actividad física pero no de manera tan constante. Iba al gimnasio, jugaba al tenis, andaba en bici pero nada fijo. Hasta que cuando me mudé a Punta del Este en 2014 empecé a correr con un grupo”, revela, hoy una apasionada del running.

Luego de tres años -y de un arduo proceso que implicó mucha constancia, dedicación y esfuerzo- Gabriela vio el cambio. “Tardé en recuperarme, pero cada vez me iba sintiendo mejor. Es todo un proceso, no es algo que se pueda lograr de la noche a la mañana. Me costó mucho salir adelante, pero yo siento que gané en muchos sentidos. Por eso quiero ayudar a la gente”, explica la creadora de Wellness Mentoring, un espacio donde comparte recetas de cocina, info sobre alimentos, consejos saludables, recomendaciones deportivas y dicta talleres de cocina y de hábitos, entre otras cosas.

Adiós a lo conocido

El cambio alimenticio y de estilo de vida vino aparejado con un cambio de país (se mudó junto a toda su familia por un tiempo a Uruguay) y con un cambio de trabajo. Gabriela abandonó su consultora vinculada a la gestión y comunicación educativa para transmitir sus nuevos conocimientos a través de una columna de bienestar en un programa de TV local, dictar talleres de cocina y potenciar Wellness Mentoring, esta comunidad que día a día va sumando más seguidores.

A través de Wellness Mentoring, Gabriela se encarga de transmitir sus experiencias y ayudar a quienes quieran cambiar sus hábitos alimenticios, entre otras cosas.

A través de Wellness Mentoring, Gabriela se encarga de transmitir sus experiencias y ayudar a quienes quieran cambiar sus hábitos alimenticios, entre otras cosas.

Sin embargo, el camino no fue fácil. “A mi familia le costó el cambio. Al principio no entendían que no podían agarrar mi cuchillo para cortar una milanesa o poner el pan al lado de la carne o las verduras que yo iba a comer si hacían un asado (por el riesgo de la contaminación cruzada). Pero es todo un aprendizaje”, dice.

En cuanto a cómo maneja las tentaciones, sobre todo en las reuniones sociales, esta exfanática del queso, advierte: “No me tiento para nada porque disfruto mucho de lo que como. Encontré un tipo de alimentación que me encanta y por eso no extraño nada. Quizá el plato de ravioles no es el mismo que comen todos, pero tiene otras cosas. Yo le pongo muchas verduras y especias para que tenga un sabor diferente, hay que encontrarle la vuelta”.

Los años y la experiencia le fueron demostrando que para que el cambio sea exitoso “es importante proponérselo y estar convencido”. Por eso, Gaby recomienda empezar de a poco para evitar que todo sea muy drástico. “No hay que dejar todo de repente porque si no va a costar más. Yo aconsejo empezar a comer saludable un 80%, mirar los ingredientes, leer las etiquetas y el otro 20% darse los gustos”, indica.

Empezar a cambiar los productos por otros más saludables también es una buena opción: “Por ejemplo, si te gusta el chocolate, cambialo por uno que sea más puro (que tenga un 80% de cacao). Si comés mucho pan, que sea integral, sin tantos adictivos. Lo mismo con los lácteos. Seguir con lo que comemos pero buscar la calidad es clave”, sostiene.

Según la coach, los cambios no deben ser drásticos para ser exitosos. Gaby recomienda empezar a reemplazar ciertos alimentos por otros de mayor calidad.

Según la coach, los cambios no deben ser drásticos para ser exitosos. Gaby recomienda empezar a reemplazar ciertos alimentos por otros de mayor calidad.

Sumando desafíos

Si bien Gaby siempre hizo actividad física, este nuevo estilo de vida la llevó a descubrir una nueva pasión: el running. “Es algo que me gusta, que disfruto mucho. Para mi salir a correr con música es como meditar, vuelvo con muchas ideas, con la cabeza fresca, con mucha energía”, revela esta atleta que corre maratones y que cuando volvió a la Argentina se animó a ir por más.

Desde 2014, Gaby corre maratones en varios ciudades del mundo.

Desde 2014, Gaby corre maratones en varios ciudades del mundo.

“Hace cuatro años empecé a hacer triatlones (una competencia que combina nado, bicicleta y running). No sabía nadar (de chica le tenía terror al agua), así que empecé de cero”, cuenta esta fan de los desafíos que ya compitió en tres medio Ironman (1.9 km de nado, 90 km de bici y 21 km corriendo) y dos completos (3.8 km de nado, 180 km de bici y 42 km corriendo).

“Cada vez que llego a la meta es una felicidad increíble. Es muy duro pero vale la pena. Lo que más disfruto son los entrenamientos”, confiesa, mientras compara este tipo de competencias con la vida misma: “En la vida hay cosas que uno se propone de una forma, pero después pasan cosas y hay que ir resolviendo sobre la marcha. En el Ironman es lo mismo. Es una carrera muy larga (tardás entre 13 y 14 horas) y te vas enfrentando a obstáculos que tenés que ir resolviendo vos sola. Es un gran aprendizaje”, señala orgullosa.

El entrenamiento para este tipo de competencias no es sólo físico, también hay que entrenar la mente para poder llegar a la meta lo mejor posible. “Dos o tres semanas antes de la carrera, empiezo a trabajar la cabeza con visualizaciones, mantras, focalizo los objetivos y las dificultades que se pueden presentar y como resolverlas”, explica.

Desde hace cuatro años, Gaby participa de triatlones como el Ironman; una competencia que combina nado, bici y running.

Desde hace cuatro años, Gaby participa de triatlones como el Ironman; una competencia que combina nado, bici y running.

Mientras se prepara para la próxima edición en 2023, Gabriela tiene varios objetivos en mente: empezar un nuevo curso sobre cómo los seres humanos comemos emocionalmente y superar un nuevo obstáculo que el covid le puso por delante. “Hace un año y medio que me quedé sin gusto y olfato; todavía no lo recuperé. Me está costando mucho comer y eso me está afectando un montón. Estoy en tratamiento pero no respondo, así que me estoy preparando para empezar de nuevo desde cero”, advierte esta luchadora.

Seguí sus consejos en @wellness_mentoring.

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