El día que quise salir a la calle por primera vez estaba muy feliz. Me sentía plena, independiente y autónoma a pesar de mis dificultades y limitaciones derivadas de mi condición que no hacían fácil la experiencia. Aún así, me animé a la aventura de enfrentar los obstáculos que me ponía la sociedad.
Años más tarde de aquella “hazaña” supe que mi papá me había seguido manteniéndose escondido con el propósito de protegerme. Y esto muy a tono con el amor paternal que siempre viene cargado de miedos, pero también con un fuerte deseo de querer lo mejor para los hijos aunque eso implique atravesar los más grandes miedos e incertidumbres.
Y, si hablamos de temores, sin duda son muchos cuando la discapacidad toca la puerta en el ámbito familiar: “¿Podrá?”, “cómo será su futuro?”, “No quiero que sufra”, pueden ser algunas de las preguntas e ideas que tienen las madres y los padres a la hora de atravesar la crianza de su hijo o hija con discapacidad.
En esa situación es común el dolor, la frustración, tal vez, por ese camino “ideal” que no fue y tomó otro rumbo inesperado e incierto. Sin embargo, es la familia la que deberá ser fuerte y tomar las riendas a través de una crianza amorosa, respetuosa y abierta a las enormes oportunidades de aprendizaje que traerá esta circunstancia.
Entonces, propongo aquí, diferentes estrategias que pueden ayudar a darle la bienvenida a ese hijo o esa hija con discapacidad que nos está esperando.
Estrategias para darle la bienvenida a un hijo con discapacidad
- Atravesar el luto por lo que no fue
- Abrazar otros tiempos y ritmos
- Centrarnos en las fortalezas
- Atender a los pequeños grandes logros
- Hoy no significa para siempre
- La unión familiar hace la fuerza
- Sostener pero no retener
- Respetar sus derechos
- Pensar en su futuro
- Ser protagonista de su vida
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