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Fotos y videos íntimos “filtrados”: hablemos de violencia digital

Agus Cabaleiro reflexiona sobre la violencia digital, que es una forma de violencia de género. Repasa los proyectos de ley que esperan su tratamiento.


Violencia digital: "filtrar" fotos o videos es violencia y no está legislado.

Violencia digital: "filtrar" fotos o videos es violencia y no está legislado. - Créditos: Getty



A medida que avanzan los años, empezamos a darles un nombre a los actos de violencia. El “crimen pasional” cambia a la figura de femicidio, los compañeros que molestan a otro en el colegio cometen actos de “bullying”, y con la violencia digital sucede lo mismo.

Parece que, a medida que avanza la tecnología, algunos van encontrando nuevas herramientas para seguir perpetrando la violencia patriarcal, ya sea en forma de fotos y videos íntimos “filtrados” en WhatsApp o en páginas de pornografía. Avanzamos y, así como lo que no se nombra no existe, lo que no tiene nombre no se puede combatir. Ponerle nombre es darle entidad e incluso el primer paso para buscar una ley que proteja. 

La violencia digital no es nueva, pero las herramientas de hoy en día, la falta de leyes que nos amparen y la negligencia de las apps a través de las cuales se difunde esta información crean el escenario perfecto para que sea un hecho cada vez más frecuente.

 

Si repasamos casos emblemáticos de Hollywood, podemos pensar en el video de Kim Kardashian, que fue filtrado por su misma pareja. Es curioso cómo, a pesar de que nos separa la brecha enorme de privilegios que ella tiene en comparación con nosotras, la violencia patriarcal une nuestras experiencias como mujeres que son acosadas por un varón que sintió el derecho de filmarnos sin nuestro consentimiento y difundirlo con las herramientas de turno. 

Hoy hay dos proyectos de ley que buscan cuidar a los sectores más vulnerados por este tipo de violencia: las mujeres y el colectivo LGBT. La ley Olimpia y la Ley Belén, que llevan sus nombres por víctimas de violencia digital, proponen modificaciones en el código penal y en la ley de la violencia contra la mujer para regular la violencia digital.

Aunque estas leyes se intentan promover desde hace años, la violencia digital no está legislada en la Argentina. Si una mujer denuncia que su expareja tomó y/o difundió material privado sin su consentimiento, el Estado no tiene una respuesta uniforme de cómo proceder ante el caso. Pero la violencia digital es también violencia de género. 

 

Internet nos da la libertad de poder decir lo que queramos, cuando queramos y sin necesidad de demasiados recursos, pero la accesibilidad parece darles a algunas personas impunidad para ser violentas en un ambiente en el que estos actos nos afectan igual que si sucedieran en la realidad. Internet hace que todos tengamos acceso a información al instante, pero a veces esa información pertenece al ámbito privado de alguien que jamás dio su consentimiento para que ese material se difundiera o incluso se tomara en primer lugar.

Necesitamos que estos dos proyectos de ley se sancionen, para estar un paso más cerca de terminar con la violencia digital hacia las mujeres y que el Estado pueda garantizarnos seguridad de una vez por todas.

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