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Heidi Klum habló sobre el cambio de su cuerpo en la menopausia: por qué su testimonio importa

A los 52 años, Heidi Klum habló sobre los cambios en su cuerpo durante la menopausia. Su testimonio vuelve a poner en agenda una etapa que arrastra tabúes y que impacta en el metabolismo, el peso y la percepción corporal de millones de mujeres.


Heidi Klum habló sobre el cambio de su cuerpo en la menopausia: por qué su testimonio importa

Heidi Klum habló sobre el cambio de su cuerpo en la menopausia: por qué su testimonio importa - Créditos: Getty



A sus 52 años, Heidi Klum volvió a quedar en el centro de la escena. Esta vez no fue por una campaña ni por una alfombra roja, sino por una frase que desarmó rumores y abrió una conversación necesaria en torno de la menopausia, que sigue siendo un tema tabú.

“No estoy embarazada. Solo estoy un poco más gorda. Es la menopausia”, dijo, según publicó la revista HOLA!, después de que en redes sociales circularan especulaciones sobre un posible embarazo tras su aparición en el Festival de Venecia en agosto de 2025.

La modelo alemana se refirió al tema en la docuserie On & Off the Catwalk, donde reflexiona sobre cómo su cuerpo cambió en los últimos años. Lejos de esquivar el tema, puso en palabras algo que millones de mujeres atraviesan en silencio: la transición hormonal impacta en el metabolismo, en la distribución de la grasa corporal y también en la percepción de la propia imagen.

Cuando el cuerpo cambia (y no es falta de voluntad)

Hablar de aumento de peso en la menopausia sigue siendo incómodo. Sin embargo, especialistas insisten en que no se trata simplemente de “comer más y moverse menos”.

El descenso de estrógenos favorece el aumento de grasa visceral —especialmente en la zona abdominal— y reduce la sensibilidad a la insulina. Estos cambios pueden comenzar incluso durante la perimenopausia. A eso se suma la pérdida progresiva de masa muscular a partir de los 40-45 años si no se estimula con entrenamiento de fuerza. Menos músculo implica menor gasto metabólico basal: el cuerpo quema menos energía en reposo.

La médica ginecóloga especialista en climaterio Sandra Magirena, autora del libro Regreso a mí, vivir una menopausia consciente (El Ateneo), explica que la acumulación en la zona abdominal —los conocidos “rollitos”— responde en gran parte a esta redistribución hormonal de la grasa. 

"Cuando llega la menopausia, la caída de los estrógenos, que es un proceso natural y fisiológico, que le ocurre a todas las mujeres una vez que se agota la reserva ovárica y que normalmente ocurre entre los 45 y los 55 años, esta caída de los estrógenos, una de las modificaciones que produce a nivel metabólico es una redistribución del tejido adiposo", comienza diciendo Magirena a OHLALÁ! "Como el tejido adiposo tiene la capacidad de comportarse como una glándula endócrina y transformar algunos otros productos derivados del colesterol que están dentro de nuestro organismo y que vienen de las glándulas suprarrenales, pueden transformarlos en estrona u otro tipo de estrógenos y hacer una transformación interna que se llama regulación autocrina. Es decir, internamente se genera una nueva glándula endocrina a partir del funcionamiento que tienen estos adipocitos con esta capacidad de transformar moléculas que tenemos en nuestro organismo en estrógenos, un poco más débiles, pero estrógenos al fin".

Y se explaya: "Entonces, puede haber una reacomodación del tejido adiposo que generalmente ocupa la zona de la cintura y la cadera. Esto no puede generar un aumento de peso de más de 4 o 5 kilos. Si hay una mayor depósito adiposo, se corre el riesgo de que haya una deposición interna en las vísceras y eso sí es parte del proceso inflamatorio que trae otras consecuencias. Pero a no asustarse si luego de la menopausia aumenta la distribución del tejido adiposo en la zona de la pancita y de la cola porque es totalmente normal", confirma la experta.

Regreso a mi, vivir una menopausia consciente, de Sandra Magirena.

Regreso a mi, vivir una menopausia consciente, de Sandra Magirena. - Créditos: Prensa

Hambre, sueño y estrés: el combo silencioso

Durante esta etapa también se alteran hormonas vinculadas al apetito y la saciedad, como la leptina y la grelina. Muchas mujeres notan más antojos, especialmente de carbohidratos rápidos. El sueño suele volverse más fragmentado y el estrés aumenta.

El cortisol elevado favorece la acumulación de grasa abdominal y la resistencia a la insulina. Y en un contexto donde muchas mujeres atraviesan esta etapa con altas demandas laborales y familiares, el impacto se potencia.

“No es que exista una falta de voluntad de hacer las cosas bien, es que el entorno y los cambios hormonales pueden tener más peso que todo aquello que queremos hacer”, señala Sainz.

Más que kilos: composición corporal

La evidencia muestra que durante la transición menopáusica se pueden ganar entre 2 y 5 kilos. Pero el foco, explican las especialistas, debería estar en la composición corporal y no en el peso aislado.

Magirena destaca la importancia de observar el perímetro de cintura, la masa muscular, los marcadores metabólicos y la energía diaria. Una mujer puede aumentar algunos kilos y, sin embargo, estar más fuerte y metabólicamente estable si conserva músculo y reduce inflamación.

Estrategias posibles (sin castigo)

Las recomendaciones apuntan a ajustar hábitos, no a imponer dietas restrictivas.

  • Priorizar proteína en cada comida para sostener la masa muscular.
     
  • Incorporar grasas saludables como aceite de oliva, frutos secos y pescado azul.
     
  • Elegir carbohidratos de calidad: verduras, legumbres, fruta entera y tubérculos.
     
  • Entrenar fuerza dos o tres veces por semana.
     
  • Cuidar el descanso y regular el estrés.

El objetivo no es “volver al cuerpo de antes”, sino acompañar la nueva etapa con información y estrategias acordes al cambio hormonal.

Cuando una figura pública rompe el silencio

Que una supermodelo internacional hable con naturalidad de estar “un poco más gorda” por la menopausia tiene un peso simbólico fuerte. Durante décadas, Heidi Klum representó un ideal estético global. Que hoy visibilice los cambios propios del climaterio contribuye a desarmar el mandato de perfección permanente.

Cuando las personas famosas hablan de estos temas, ayudan a correr el tabú, generan conciencia y acompañan a otras mujeres que pueden sentirse solas o confundidas frente a transformaciones que son fisiológicas.

Hace un tiempo, Drew Barrymore tuvo el primer sofoco premenopáusico durante su programa en vivo y lo contó a su audiencia y a sus entrevistados. "¡Tengo tanto calor! Creo que estoy teniendo mis primeros sofocos de la perimenopausia", dijo. Y se quitó su saco. “Es la primera vez que me pasa. ¡Guau!”.

La menopausia es una etapa vital, parte del ciclo de la vida. Y ponerla en agenda, sin filtros ni vergüenza, es parte de construir una conversación más honesta sobre el cuerpo y el paso del tiempo.

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