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“Extraño la cuarentena”: el FoNo, una tendencia social que crece

Un tiempo después y de cara a la vorágine findeañera analizamos qué cosas extrañamos de aquel tiempo de pausa y el temor de recobrar la vieja normalidad tal y como era.


La nostalgia por la cuarentena

La nostalgia por la cuarentena - Créditos: getty



Según una encuesta de IPSOS de la que participaron más de 20.000 adultos de 27 países, el 72% de los encuestados prefería que su vida cambiara significativamente a que volviera a ser como antes de la pandemia de COVID-19. Se creó el término FoNo (fear of normal, miedo a la normalidad) para hablar de este sentimiento.

Cuando lo leí por primera vez pensé en la cantidad de conversaciones con amigas o colegas en las que nos quejamos de la alta velocidad que estamos manejando en nuestras rutinas. Quedó lejos, muy lejos, eso que habíamos aprendido de la pausa, del balance, del hacer lo humanamente posible y no TODO lo que la vida nos pide. ¿Extrañamos la cuarentena? Claro que no queremos volver a hablar de protocolos, enfermedades, muertes y soledad. Definitivamente, no. Pero con culpa a veces nos revolotea la nostalgia de esos meses en los que todo iba más despacio y en los que inevitablemente encontrábamos el tiempo para disfrutar de nuestra vidita.

¿Qué es el FoNo?

El concepto FoNo encarna la sensación de no querer retroceder a nuestra vida previa a la pandemia, de hacer fuerza para no olvidarnos de lo que descubrimos durante la cuarentena. La vida tal y como la conocíamos puede ser muy alienante. Irnos tantas horas de nuestras casas no es natural. Las lógicas laborales, el burn out, la desigualdad de género en la división de tareas, la falta de conciencia ecológica, tantas viejas normalidades que no queremos que vuelvan y de a poco se reacomodan en sus mismos lugares con la inercia del que encuentra su “huequito” en el sillón.

La buena noticia: cierta parte de la población tiene tanto miedo de aquella vieja “normalidad” que está creando nuevas normalidades con nuevos sistemas. La misma encuesta de IPSOS de la que hablamos al principio sostiene que el 86% de los adultos quieren que “el mundo cambie significativamente y sea más sostenible y equitativo en lugar de volver a ser como era antes del COVID-19”.

¿Qué piden los empleados hoy?

Sobre todo los millennial y la generación Z está repensando prioridades y con mucho temor de volver a ser lo que eran. Prueba de esto es la “great resignation” o la renuncia masiva que se llevó a cabo en Estados Unidos el primer trimestre de este año cuando la mayoría de las empresas recuperaron la presencialidad y millones de empleados decidieron no perder su libertad.

¿Qué piden los empleados hoy? Compensaciones más altas, más flexibilidad, mayor balance entre vida personal y laboral, más capacitaciones y posibilidades de desarrollo, más acompañamiento de salud mental y bienestar

Según la encuesta Millennial y GenZ 2022 de Deloitte, el 75% de la Genz y el 76% de los Millennials prefieren un trabajo híbrido o remoto en comparación a la presencialidad prepandémica. ¿Las razones? Acá algunas de las más destacadas:

  • Tener más tiempo para hacer otras cosas que les interesan.
  • Ahorrar plata en movilidad, en ropa, en tintorería, etc.
  • Poder ver a su familia más seguido.
  • Hacer más rápido y fácil el mismo trabajo.
  • Tener más y mejor salud mental.

La cuarentena mirada de lejos

El FoNo es el temor a perder registro de nosotras mismas, de lo que queremos. Por eso, lo más importante, lo que no queremos perder (y acá red flags si nos está pasando) es prestar más atención a lo que nos hace bien y lo que ya no nos resuena. Para no vivir en el miedo, sino actuar para que nos guste nuestra nueva normalidad no perdamos eso que sí nos gustaba de la cuarentena:

  • No es una oración en sí misma. Digamosle no a esos programas que no nos gustan, que no nos llenan, que no nos dan ganas. No necesitamos la excusa del miedo al contagio, a la multa, a lo que sea. Podemos no ir y punto.

  • Estar más atentas a nuestra salud. Cuidarnos más, frenar si tenemos fiebre, darle el tiempo necesario al reposo no solo porque contagiamos a los demás sino porque necesitamos descansar y sanar.

  • Estar más con la gente que queremos. Poder acompañar a nuestros hijos, a nuestros padres y a nuestros amigos. Compartir con nuestras parejas momentos que nos reconforten. Priorizarlos, darles tiempo de calidad.

  • Ser más conscientes de que todos somos uno. Lo que le pasa al mundo nos pasa a todos. Cuidemos nuestro lugar, pensemos nuestras acciones a conciencia. Nunca sabemos cuando todo vuelve a ponerse patas para arriba.

Aunque esta columna pudo haber sido escrita hace un año (más allá de las encuestas que sí son actuales) siento que hoy tiene más sentido que nunca. ¿Por qué? Porque es ahora, entrando en la locura de fin de año cuando necesitamos el recordatorio de que nada es tan urgente y siempre se puede parar un rato.

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