Vacaciones sin exigencias: claves para organizar un viaje realista

Las vacaciones son el momento más esperado del año y a veces les cargamos demasiadas expectativas. ¿Cómo reaccionar si todo no sale como lo soñamos? Acá, algunas claves para que no te gane la frustración.


Cuando no todo sale bien en las vacaciones.

Cuando no todo sale bien en las vacaciones. - Créditos: Getty



Cada año, cuando comenzamos una nueva agenda, solemos hacer dos cosas: la primera es chequear qué día cae nuestro cumpleaños y la segunda es marcar las semanas en que nos tomaremos las vacaciones. Ese viaje soñado desde hace meses o años, los 15 días en la costa con amigas, amigos y/o las vacaciones en familia son las diversas formas en que materializamos nuestras ganas de cortar con la rutina, descansar y abrirnos a las nuevas experiencias.

Sin embargo, este momento tan esperado del año muchas veces puede transformarse en una gran pesadilla: el avión te deja varada durante horas, tu hijo se enferma apenas llegás a destino o te fuiste con amigas y se pelean a muerte en la mitad del viaje. Cuando todo se complica y se vuelve un problema, cuando sentimos que “todo sale mal”, podemos decir que estamos frente a unas verdaderas “cacaciones”. 

Vacacionar es vaciarse

Empecemos por el principio: ¿qué representan las vacaciones? La palabra viene del latín vacatio, que significa dispensar de un trabajo u obligación; o descanso temporal de una actividad habitual; pero también está relacionado con el verbo vacare, que remite a estar desocupado o vacío. Esta última referencia llama la atención, ya que si hay algo que tal vez buscamos, a veces de manera idealizada, es estar “vacías”: vacías de preocupaciones, de horarios, de obligaciones, de malestar, de tiempos pautados y rígidas rutinas. Sin embargo, desde una visión subjetiva, podemos pensar que cada uno vive y disfruta las vacaciones de manera distinta.

Para muchas, es sinónimo de viajes; para otras, son reencuentros con placeres pausados como la lectura o las actividades artísticas; para algunas, es sinónimo de silencio y calma en la montaña; mientras que para otras, es el ruido y la multitud de Mar del Plata; para algunas, es tiempo pleno y esperado de soledad, y para muchas, es también los chicos 24x7 nuevamente en casa, el ruido y el desorden constante. Pero lo que sí es seguro es que, para la gran mayoría, las vacaciones son un buen momento para hacer espacio, tomarse unos días para descansar y, en el mejor de los casos, disfrutar. ¡Qué ansiedad! ¿Qué hacemos con ese tiempo? ¡Planes!, eso es lo que hacemos la mayoría de los mortales, planificamos qué, cuándo y cómo pasar esos días excepcionales.

Claves para que tus vacaciones no se conviertan en cacaciones.

Claves para que tus vacaciones no se conviertan en cacaciones. - Créditos: Mana Le Calvet

Cuando todo sale mal

Muchas veces idealizamos el momento de las vacaciones y nos sobreexigimos para tener LAS VACACIONES, así con mayúsculas, es decir, perfectas e ideales. Y tanto inflamos el globo de expectativas que cuando algo no sale como lo esperamos, se pincha y explota, y también nosotras. La realidad es que no existe lo perfecto, sino lo posible, y que siempre nos vamos a topar con pros y contras, con momentos hermosos e inolvidables y con otros completamente aburridos e incluso incómodos. 

¿A quién no le ha tocado lluvia tres días seguidos en la playa? Ahora bien, que la lluvia sea el detonador de la frustración o del enojo y que defina todas tus vacaciones es una cosa, o que sea simplemente un estado pasajero que no tiene por qué arruinar todo el viaje, es otra. Entonces, como dijo el filósofo Epicteto: “No es lo que te ocurre, sino cómo reaccionás lo que importa”. Es fundamental aprender a dominar esa ganas de romper todo que nos invade cuando nos sentimos frustradas o enojadas con una situación. Es decir, entender que no todo va a salir como queremos o deseamos. En ese sentido, existe dentro de nosotras una especie de lucha entre el principio de placer, que exige la gratificación inmediata todo el tiempo (es decir, que no tolera la frustración), y el principio de realidad, que puede adecuarse al contexto, que puede entender que no siempre se logra la gratificación y que muchas veces es necesario la espera, la pausa y el arbitrar los medios adecuados para la satisfacción de los deseos.

Estos dos principios deben llegar a un acuerdo. Entonces: tener tolerancia a la frustración implica poder reducir el malestar que me genera no conseguir aquello que deseo, ser capaz de afrontar las limitaciones y obstáculos que nos encontramos en la vida, incluso en vacaciones. ¡Porque, sincerémonos, el mundo no se detiene porque nosotras nos hayamos tomado 15 o 20 días de vacaciones! 

Por supuesto que es inevitable que existan expectativas, siempre las ponemos en lo que queremos o deseamos conseguir. El problema no está en tener expectativas, sino en el exceso de estas, y en la ilusión de control, es decir, en creer que puedo manejar las variables para que todo salga tal como lo imagino. Así podemos exigirnos más de la cuenta y, por ende, frustrarnos; es decir, que debemos hacer un aprendizaje fundamental en ser más flexibles y comprensivas con nosotras mismas, porque si hay algo que es propio de la vida, es lo impredecible. Además, y esto tal vez sea lo más importante, cuando nos centramos tanto en ese futuro ideal o en ese rígido plan, nos perdemos lo más valioso, que es conectarnos con la espontaneidad del presente. Si realmente existen unas vacaciones “ideales” tal vez sean precisamente poder estar más presentes y centradas todo el tiempo que podamos, quizás allí encontremos realmente el mejor plan, el verdadero disfrute y descanso. 

¿Cómo planificar un viaje realista?

Sabemos que no es lo mismo planificar unas vacaciones cuando apenas salimos del colegio secundario y queremos comernos el mundo que cuando tenemos 40 años y estamos en pareja. Todo será distinto según el momento de la vida en que nos encontremos. A los 18 nos metíamos 10 en un monoambiente y todo era joda e improvisación. Nada importaba más que saber dónde quedaba el boliche de moda y la playa más cercana. En cambio, con los años, nuestros deseos y necesidades se expanden (o se afinan, en realidad) y la onda colectivo 60 a las 5 de la tarde ya no da. Entonces, con la premisa de que, a pesar de querer tener todo bajo control, al final son muy pocas las cosas que podemos controlar, está bueno planificar nuestro viaje teniendo la alarma de la realidad bien presente sonando en nuestras cabezas. Acá van algunas claves para planificar las vacaciones, según con quién vas a compartirlas. 

  • Viajás sola: si vas a salir de mochilera, parar en hostels o darte la gran vida de soltera, podés prever algunas cuestiones antes, como unirte a grupos y foros de viajeros solitarios para obtener info de tus destinos y/o conocer gente; hacer reservas de hostels u hoteles en algunos de los destinos que pensás visitar y, si tu presupuesto es alto e implica larga distancia, está bueno tener todos los vuelos comprados o reservados de antemano para evitar los riesgos de la improvisación y la última hora. 

  • En familia: si el plan es con tus viejos y tu pareja, por ejemplo, la planificación debe incluir (¡por supuesto!) habitaciones separadas en el hotel o casa que alquilen. Pensar en un destino que tenga opciones para todos y que permita a las parejas hacer planes por separado (¡aire, please!).

  • Con amigas: en principio, lo ideal es viajar con amigas con las que sabemos que nos llevamos bien en la convivencia. Otro detalle que puede disminuir la probabilidad de que surjan malestares o peleas es elegir bien el hospedaje. Como decíamos antes, la onda sardinas enlatadas ya no nos copa, contar con espacio y áreas para tener nuestros momentos de intimidad es un gol asegurado. 

  • Con chicos: las vacaciones con niños son de las que más hay que planear. Un hotel con juegos para ellos o niñeras y contratar la pensión completa es una muy buena opción para asegurar el entretenimiento y la alimentación. 

ATENTI A ESTAS RED FLAGS

  • Situación: “Quiero tiempo para mí”

    Anticipación: si las vacaciones son en pareja y con hijos chicos, no te vayas con una familia amiga ni lleves con vos a un amiguito de tu hijo.

    Solución posible: ir a un hotel o cabañas con kids club incluido. Ellos estarán entretenidos y cuidados y vos ganarás ese tiempo extra para hacer lo que quieras. 

  • Situación: “Quiero relajarme”  

    Anticipación: no vayas a una ciudad que no descansa nunca. Además, chequeá antes de reservar el alojamiento cómo es el ambiente: ¿hacen fiestas todas las noches?, ¿suelen ir jóvenes/adolescentes?, ¿la gente se apretuja?

    Solución posible: hacé un exhaustivo scouting de los probables destinos, sus tendencias y actividades, para ir con la certeza de que disfrutarás de la mayor paz posible. 

  • Situación: “No me llevo demasiado bien con mi familia política”

    Anticipación: ¡claramente, no arregles ningún plan con ellos!

    Solución posible: si querés vacaciones acompañada, una mejor opción puede ser una pareja amiga. Si tenés hijos y ellos también (en lo posible de la misma edad), suma un montón.

  • Situación: “Quiero conocer gente nueva”

    Anticipación: averiguá si tu destino no es el elegido por las parejas de todo el planeta. Verte rodeada de enamorados en su luna de miel es el camino directo a unas cacaciones. Hay muchos lugares y recorridos ideales para hacer sola.

    Solución posible: unirte a un grupo de personas que viajan solas puede ser una opción para conocer gente nueva y asegurarte unas vacaciones diferentes.

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