• SEXO

Flor Salort nos cuenta cómo es llevar la educación sexual al teatro

Flor Salort es médica ginecóloga y sexóloga y la conocemos en las redes como @flordegineco. Es nuestra columnista ohlalera, también. Y hoy debuta en el teatro. Charlamos con ella acerca de qué nos preocupa a las mujeres hoy sobre nuestra sexualidad.




La falta de deseo sexual, el dolor al tener relaciones, el hacernos cargo de nuestro propio placer y habitarlo. Hay muchos temas que nos preocupan a las mujeres a diario sobre nuestra sexualidad. Y si bien hoy hablamos más libremente de algunos temas, todavía quedan tabúes y mitos que derribar. Además del consultorio, los profesionales encontraron en las redes sociales un espacio para dar esta batalla y luchar contra la desinformación. Charlamos con Florencia Salort (@flordegineco), ginecóloga, sexóloga ¡y flamante columnista de nuestra web!, sobre qué nos preocupa a las mujeres hoy en torno al sexo. 

Además, Flor hoy debuta en el teatro y nos cuenta cómo es llevar la educación sexual a las tablas. “Siempre hablo de que la medicina es un espacio de encuentro y es un espacio donde una puede ser cercana, estar al lado de la gente y que la información no solo quede en ateneos y congresos médicos”, comenta, a horas del estreno de su obra “En modo sexo: ¡Animate a sentir!”, en Multiteatro, con la dirección de Fabián Vena.

“Es necesario que en todos los ámbitos se hable de salud, de placer, de sexualidad, de permitirnos el amar, el sentir, la diversidad en el sexo y bajar todos los mandatos que nos llenan la cabeza y no nos dejan ser”, suma la ginecóloga e influencer, que siempre recomienda "vencer el miedo y animarnos a cumplir sueños con respeto, dignidad y pasión". Esta vez, ella vence esos miedos y se anima a las luces del teatro. 

“El teatro siempre fue un lugar donde pude comunicar desde mi docencia. Siempre me subí al escenario para dar conferencias, pero acá tiene que ver con una expresión teatral de juego, de cuerpos, de sentidos, el transmitir de una manera diferente, incorporar el humor, todo lo que me permite la actuación”, dice. “El teatro, entre luces, visión, emoción permite que lo que percibamos se lleve en el alma. La ESI, la educación sexual pueden aprenderse desde ahí”.

¿Cuáles son las principales consultas que te hacen las pacientes y tus seguidoras de redes? 
Preguntan por dolor, ardor o sequedad al tener relaciones sexuales. Lo segundo que más consultan es la falta de ganas. Llama poderosamente la atención esto. El otro día hice una encuesta en Instagram, luego de un vivo sobre bajo deseo sexual, y el 73% respondió que está para abajo con el deseo. ¡Es un montón! Es una barbaridad de personas y eso va en contra de todo lo que se anda diciendo por ahí. 

Estudiaste la relación entre la baja del deseo y la cuarentena. ¿Hoy cambió algo sobre este tema? 
Fue un trabajo que hicimos con compañeros del Hospital Italiano, en el que nos preguntamos cómo estaba el deseo sexual en pandemia. Lo que salió fue muy interesante. Las personas que tenían menos deseo eran las que tenían pareja conviviente con hijos, de más de diez años. En parejas de muy larga data, algunas mantienen el deseo sexual o se reinventan, pero la mayoría de las veces decrece. La gente soltera era la que más deseo tenía, porque no podía estar con nadie en la pandemia. Podían hacer sexting o arriesgarse. Las emociones estaban muy en juego, porque había que tomar decisiones frente a las relaciones sexoafectivas, que no solo te involucraban a vos, sino también a tu entorno. 
En cambio, ahora volvimos a la normalidad y veo que mucha gente sola baja su deseo sexual, porque cada vez hay más oferta. No solo de personas. A medida que la sexualidad va siendo más libre –“permitidos”, poliamor, tríos, la posibilidad de ser swinger–, se conversa mucho de los deseos, más que nada entre las mujeres, y, obviamente, hay más gente circulando sexoafectivamente. Pero la oferta de lo que compite con en el sexo es tanta (sí, ahí meté las plataformas de streaming, por ejemplo) que el deseo pasó a estar más abajo en las prioridades. Además, hay otro tema con la apertura mental: uno se masturba, tiene más satisfacción autopersonal, tiene menos culpa hacia el placer y tocarse, más allá de que las estadísticas dicen que el 23% nunca se tocó. 

¿Y qué tabúes sentís que siguen vigentes aún hoy?
Que se hable más no significa que no haya tabúes. La masturbación femenina es un gran tabú, nos cuesta. Casi 3 de cada 10 mujeres nunca se tocaron en su vida y el 25% nunca tuvo un orgasmo en su vida. El tema del placer femenino considero que va desde darse el permiso. No solamente sexual y orgásmico, sino el placer de ser feliz, del disfrute en el sentido más amplio de la palabra. Aunque de a poco esté cambiando, la culpa de no cumplir el rol de la “dadora” permanente es difícil. También los estereotipos que siguen dándose en la cama; hay mucho tabú a disfrutar y pedir lo que queremos para nuestro propio goce: “No me gusta que me toques ahí”, “no me divierte que me chupes la oreja”, “no me gusta que me toques así las tetas”, “no me interesa la penetración”. Entonces, sigue siendo tabú pedir el placer para que yo lo tenga. Antes era “acabé” y “acabé” lo decía el hombre, más que nada. Hay muy pocas mujeres que le dicen al hombre que ellas no terminaron. Ni hablar de que nuestro estereotipo femenino de belleza es otro tabú, da vergüenza mostrarse. El 40% de las pacientes, más o menos, tienen prótesis mamarias. Es raro hoy ver la teta colgante o natural. Las redes sociales nos jodieron un poco más el tema de la estética con el tema de los filtros. Nos la pasamos viendo eso y es muy difícil verse en un espejo. El cuerpo se deja de ver como un vehículo amoroso de salud para pasar a ser un modo de presentación, porque a partir de ahí el placer puede suceder. Entonces, todas esas cosas que nos dijeron toda la vida –la teta caída, la celulitis– nos hacen creer que la belleza es la que permite el placer. 
 

Flor Salort debuta en el teatro

Flor Salort debuta en el teatro - Créditos: Flor Salort

¿Cómo ves el impacto de los movimientos contra la belleza hegemónica, a favor de la diversidad? 
Siento que no tenemos que estar en dos bandos. Estos movimientos están buenísimos y los aplaudo, pero para mucha gente que está tratando de llegar a esa belleza hegemónica es como que siente que se tiene que ir para el otro lado. Una cosa es el cuidado, la autoestima, el cuidado del cuerpo, la alegría de vivirlo, el arreglarse, y otra cosa es que si una no cumple todo eso, no puede o no llega. Siempre digo que la belleza es de adentro hacia fuera. Es luz, mirada, conexión, entusiasmo por lo que te pasa. Una persona entusiasmada es bella, sin importar sus rasgos, y esto a veces no se banca. La belleza no hegemónica aplaude el entusiasmo, tengas pelos, estés con sobrepeso, uses anteojos culo de botella... Pero, a veces, también queda encasillado del otro lado. Hay una cosa agresiva hacia el “si te cuidás y te pintás, te quedás afuera de esa lucha”. Eso no está bueno, porque discrimina. Por ejemplo, “si sos madre puérpera, tenés que estar hecha pelota”. Yo pasé un puerperio bellísimo y fui puérpera. ¿Otro ejemplo? La menopausia está vista como una cagada, que te sentís re mal y te empezás a mear y se te cae todo, no tenés ganas, se te re seca todo. Y no es así, porque es una etapa maravillosa, de vitalidad suprema. No hay manera de que una viva sus 40 años de una manera trágica sintiendo que “ya se está por acabar todo”. Eso son patrones hegemónicos del tabú.

¿Qué buscabas comunicar cuando abriste tu cuenta? 
Comencé a divulgar salud desde chica, hice una especialización docente y coordiné muchos años la materia Ginecología en la facultad y hoy sigo en extensión universitaria. Instagram, para mí, fue una extensión para llegar a más gente de lo que lo hacía en un aula. Me diplomé en Periodismo científico, porque me parece que hay que tener mucho cuidado con lo que una comunica. Las redes informan, pero también inquietan en un buen sentido: “¿no es normal que me duela cuando me duele?”, “¿no es normal que me pregunte por qué no tengo orgasmo solo con la penetración?”, “¿el clítoris no es solo ese puntito?”, “¿los hombres pueden decir que no tienen ganas?” o “yo pensé que era la única a cuyo novio no se le paraba el pene y pensé que no era sexy”. Para esto sirve mi cuenta: para alertar, informar y, sobre todo, abrazar, porque vos también sos normal. Es como un gran taller, donde la medicina siempre tiene que ser un espacio de encuentro. Eso es sanidad, a partir de que informás y tranquilizás: “no es lo importante solamente el orgasmo, es el camino”, “podés ser mamá en diferentes caminos”, “está bueno que no seas mamá si no querés”. Todo esto son las redes sociales. 

“La masturbación femenina es un gran tabú, nos cuesta. Casi 3 de cada 10 mujeres nunca se tocaron en su vida y el 25% nunca tuvo un orgasmo”.

Flor Salort

¿Qué es la sexualidad para vos?
La sexualidad tiene que ver con sentimientos, con emociones, con placer, con disfrute, con cuidados. Es la forma de relacionarnos con el otro. No es solamente el sexo, es el abrazo, la caricia, el mimo, el automimo, la pulsión, la motivación. Todo eso es sexualidad. De hecho, la ESI no solamente enseña cómo cuidarse y cómo no contagiarse, enseña emociones, el respeto por el cuerpo, por los otros, el trabajar los estereotipos. La sexualidad está siempre en la vida de una mujer. Trabajar en el disfrute y en el cuidado es mi pilar. La sexualidad nos atraviesa la vida, en los vínculos, en nuestra mirada como ser, nuestra autoestima, en nuestros miedos y mandatos. Me parece que el cuerpo y la mente está en todo y la sexualidad también lo está, desde que nacemos hasta que morimos. Lo que percibimos, el cómo mimamos, los primeros años de vida, qué vimos, cómo fue nuestro apego. Todo esto es sexualidad. Nuestra manera de autopercibirnos y cuidarnos. Nos atraviesa en todo momento.
 

Leé a Flor en su columna ohlalera

Si ya la seguías en las redes, también ahora vas a poder leer a Flor todos los meses en nuestra web www.somosohlala.com. A través de su columna, la doc nos va a dar ideas para llevar a la vida cotidiana, info para desterrar mitos, hablar de las posibilidades y aperturas sexuales, de los límites y creencias y la reinvención en todos los aspectos de la mujer, en sus diferentes edades. ¡No te la pierdas! Podés ver todas sus columnas acá. 

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