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Según especialistas, tener la práctica de escribir sobre nuestras emociones nos hace más felices

Se vienen las fiestas y para muchas personas se genera un estrés extremo. Un cuaderno para escribir a mano acerca de las emociones puede ayudarnos a llegar mejor y a cuidar nuestra salud mental.


Escribir para volcar las emociones nos puede ayudar a descansar mejor.

Escribir para volcar las emociones nos puede ayudar a descansar mejor. - Créditos: Getty



Estamos ya en diciembre y a la incertidumbre política y los vaivenes económicos se le empiezan a sumar las demandas de los festejos y las reuniones familiares de fin de año.

Los chats de WhatsApp están repletos de dudas, como todos los años. Con quién nos vamos a reunir, qué tipo de regalos vamos a aceptar este año y qué comida llevaremos. ¿Quién pasa a buscar a la abuela por Mataderos? ¿Quién le paga el taxi? 

Cómo organizar la tironeada agenda del Día de la Virgen, Nochebuena, Navidad, la noche del 31, el almuerzo del 1 de enero y Reyes, sin ofender a nadie ni terminar cenando solo frente a la pantalla, con la última serie de Netflix.

Hay tanta tensión y cansancio acumulado en este momento del año que un texto de dos renglones escrito frente a un semáforo puede derivar, en un segundo, en una ruptura familiar o en el fin de una amistad de toda la vida.

 

¿Por qué sucede esto?

Es una realidad que estamos tironeados, cansados y empobrecidos. Cada día se hace más agotador comprar un regalo digno sin tener que perder toda la mañana. Ni qué hablar cuando es uno el que recibe un regalo que no está a la altura de la circunstancia.

Muchas de las peleas y cortocircuitos que se producen no tienen que ver con la tan gastada grieta política o las malas intenciones del emisor, sino con el mecanismo de comunicación elegido.

Aunque uno crea que está hablando con otro - a menudo decimos “hablé con mi madre”-  el WhatsApp se vale de un código escrito. O sea, uno tipea palabras con dos dedos sobre una pantalla minúscula y, a no ser que se trate de un gran escritor, es muy probable que cometa los errores de todos los mortales: faltas de ortografía, expresiones que derivan en malos entendidos, dobles sentidos, adjetivos que parecen ofensivos, falta de signos de puntuación, etc.

Desde el lado del receptor, hay que ponderar también en este mix explosivo la escasa atención que uno presta a los intercambios de WhatsApp. Lee por la mitad, se saltea palabras. 

Como sucede con todo lo que abunda, lo subestima.

Y, como si eso fuera poco, hay que agregarle un dato que complica exponencialmente la situación: cuanta más gente haya en el grupo que está intercambiando pareceres sobre la comida o los precios de los regalos, más posibilidades habrá de meter la pata o ser simplemente malinterpretado y que un vínculo familiar estalle por los aires.

Cuando percibas que esto está por suceder - o ya está sucediendo-,  lo que hay que hacer es : 

  • Avisar que uno va a salir del intercambio para pensar mejor.

  • Dejar el teléfono

  • Respirar bien profundo

  • Salir a caminar e intentar olvidarse del hecho

  • Tomar un cuaderno de 21.6 x 27.9 cm, como sugiere Julia Cameron y, valiéndose de las sabias y económicas técnicas de journaling, poner todo lo que se te enoje de la situación que acabás de vivir. Y si tenés que empezar desde aquel cumpleaños de 15  en la quinta de Benavidez del abuelo: ¡qué así sea! Todo, sin detenerte siquiera para ponerle el puntito a la i o la rayita a la t.

    Algunos autores lo llaman a esto “escribir una corriente de conciencia", pero para que te resulte más claro podemos imaginarlo sencillamente como una descarga cerebral. Es decir, una forma de deshacerte de pensamientos no deseados que están en tu cerebro.

    Así, el cuaderno puede funcionar como un basurero cerebral, en el que echas todo lo que no te está permitiendo seguir, lo que te arruinará definitivamente el día, más allá de estos festejos familiares.

    Quizá el intercambio que tuviste en el grupo no llegó a explotar como un problema, pero a vos te quedó dando vueltas en la cabeza, como una especie de ruido mental que nubla tus pensamientos y que te impiden centrarte en tus prioridades. 

    Tu cuaderno empezará a ser tu lugar confortable y seguro para desahogar tus emociones, y la escritura, una actividad que, sin depender de nadie, te ayudará a sentirte mejor. 

    Tu mente empezará a confiar en la escritura para descargar la furia, expresar tus temores o tus tristezas, y la convertirá en una más de tus actividades saludables como bailar o verte con amigas.

¿Por qué en un cuaderno y a mano alzada?

Escribimos en un cuaderno porque la escritura digitalizada te acelera. En cambio, hacerlo a mano te obliga a ir más despacio y a conectar con tus emociones y pensamientos mientras los vas volcando en el papel.

Escribir en papel te obliga a procesar, sintetizar, reflexionar, analizar y categorizar lo que va pensando tu cabeza. Te hace tomar decisiones a cada microsegundo y mantiene tu atención en el presente, como cuando estás meditando.

Lo digital, en cambio, promueve tu actitud “multitarea”. Te permite escribir  y estar oyendo música, mirando un chat o las redes sociales. 

 

Lo que promueve tu escritura en el cuaderno es que estés en el presente, sólo centrada en lo que estás necesitando expulsar. O sea, a mano  necesitamos toda nuestra concentración en el acto de escribir. De hecho, es casi un requisito porque tu cerebro tiene que ocuparse de muchas funciones: pensar lo que vas a escribir, sujetar el lápiz, visualizar cómo va el texto y coordinar las palabras en la oración

 

Escribir - está neurológicamente comprobado- es como meditar, y lo más impresionante es que - así como el caminar- no requiere de nadie, más que de tu propia voluntad. 

Así que para estas fiestas, pedí que te regalen un buen cuaderno.


Por Silvina Scheiner, escritora y fundadora de Expressate, espacio de bienestar y creatividad. Web: www.expressate.ar. Gentileza para OHLALÁ!

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