
Fernanda Laguna en Malba: el arte como deseo, caos y ternura
“Mi corazón es un imán” reúne más de 30 años de obra de una de las artistas más influyentes de la escena local. Entre ternura, tristeza y comunidad, una muestra que invita a ver, sentir y también a tocar.
20 de marzo de 2026 • 15:59

La muestra "Mi corazón es un imán" se puede ver hasta el 22 de junio. - Créditos: Gentileza Malba/ Alejandro Guyot
La muestra de Fernanda Laguna en el MALBA no es convencional y produce emociones poco habituales. Entre la ternura, la incomodidad, la risa, la tristeza y la alegría, genera además una melancolía extraña, como si todo entrara en ebullición al mismo tiempo, en la intersección de épocas diversas a lo largo de un mismo camino de artista. “Mi corazón es un imán” —curada por Miguel A. López y organizada junto al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, a donde viajará el año próximo— es la revisión más completa de la obra de Laguna. Son unas 200 piezas (entre dibujos, pinturas, bordados, objetos, videos, textos, cuadernos y fotos) que construyen un recorrido desde 1992 hasta 2025. Más que ordenar y aclarar, esta composición estalla y expande. Fernanda Laguna nunca fue una artista fácil de encasillar así que la exhibición no tenía por qué serlo.
Hacer una visita guiada por la artista es una buena manera de darle coordenadas a los sentidos camuflados entre colores, palabras, texturas e ideas sin literalidad.

En una de las instalaciones de la muestra, posa el equipo que la llevó adelante: Nancy Rojas, curadora del museo, Fernanda Laguna, Miguel López, curador de la exposición, y Manuel Segade, director del Museo Reina Sofía, adonde irá el año que viene. - Créditos: Gentileza Malba/ Alejandro Guyot
El arte como deseo
Mientras nos lleva por las tres salas del MALBA en las que se expone su obra, Fernanda Laguna nos cuenta cosas y nos explica de dónde surgió en cada momento su impulso artístico. "Nunca me interesó ´ser creativa´ en términos tradicionales", dice sin vueltas y sostiene que el motor que puso en marcha todo esto fue la premisa de hacer lo que tenía ganas. Lisa y llanamente, sin negociar.
De ahí salieron sus figuritas con brillantina, sus bordados, sus frases escritas a mano, los gobelinos, la escultura de fuego de peluche y la maqueta en papel de la casa voladora; sus objetos frágiles o improvisados. También, sus decisiones más radicales: trabajar con lo que hay, incluso con materiales precarios.

Obsesión, una de las obras donde Fernanda Laguna explora sus formas y colores típicos. - Créditos: Gentileza Malba
Sonríe al avanzar por la muestra y señalar las obras que pasan de cuadros enmarcados, a hojas de cuaderno y de papel higiénico. “Se va viendo cómo me voy quedando sin plata a medida que pasa el tiempo”, señala y agrega: “Sabía que el papel higiénico se iba a pudrir con el tiempo. No importa. El tema es incorporar cómo vamos a enfrentar esa degradación, que es parte del propio cuerpo también”.
Hay piezas que se pueden tocar. Hay ventanitas para espiar. Hay algo del orden de lo íntimo, pero compartido. Porque si algo atraviesa toda su obra es la idea de vínculo. El público es convocado, está integrado en el hecho artístico. “Me interesa generar una relación”, justifica Fernanda situada cómodamente en una posición de cercanía.

Un fueguito de peluche sintetiza el espíritu de las producciones de los años 90. - Créditos: Gentileza Malba/ Diego Spivaco
Belleza y felicidad
“La muestra está dedicada a espacios y editoriales independientes que son clave en la constitución de la cultura”, introduce Laguna.
Para entender la dimensión del propósito, hay que volver a los 90. En 1999, junto a Cecilia Pavón, Laguna creó Belleza y Felicidad, un espacio que fue al mismo tiempo galería, editorial y punto de encuentro. Funcionaba en locales —muchas veces tiendas donde se vendían cosas— que operaban como “galerías ocultas” o, tal como le decían "re-galería de arte". Las producciones de ese período y los documentos que relatan el proceso se exhiben en "Mi corazón es un imán" junto a una rama de árbol de la que cuelgan los libros del sello editorial que impulsó la movida.

Fernanda Laguna en los años 90. - Créditos: Gentileza Malba
Se propusieron hackear la lógica del libro estandarizado con publicaciones baratas, rápidas, accesibles. Un libro podía empezar a escribirse a la mañana y estar publicado por la noche. Se hacían copias, se armaban y se distribuía. Era accesible, espontáneo. “Trajo una estética y una frecuencia tipo proto red social”, dice Laguna y sigue: “No teníamos un mango y sacábamos un diario que lo regalamos. Era invitar un mundo que queríamos vivir”.
La muestra recupera ese espíritu con publicaciones y material de archivo que dan cuenta de esa energía colectiva.

Además de las obras y los libros, la sala dedicada a los orígenes de Belleza y Felicidad contiene gran cantidad de material de archivo que permite reconstruir la historia y su contexto. - Créditos: Gentileza Malba/ Alejandro Guyot
Lo bello de integrar
Algunas obras no son "lindas" ni concentran su atracción en un criterio estético. Casi que todo lo contrario. Fernanda Laguna no se hace la distraída ante las caras de asombro que generan los caracoles con ojitos, las medias solitarias intervenidas, los juguetes con moñitos o flores de crochet. "No todo lo que uso en mi obra me gusta, ¿eh?—justifica más para sentar una idea que para defenderse—. Porque para mí “el gusto es una cárcel". Limitarnos a lo que nos gusta, sostiene, empobrece. Por eso en su trabajo conviven elementos que descolocan, que atraen e incluyen incluso en la tensión. Es parte de su lenguaje; también de su política.
Porque Fernanda Laguna, además de artista visual y poeta, es activista.

Podrían ser "porquerías", dice. Pero no lo son, se trata de elementos sin valor que se convierten en obra de arte. - Créditos: Gentileza Malba/ Alejandro Guyot
Su experiencia comprometida con el feminismo contemporáneo está presente en la muestra. Junto a Cecilia Palmeiro, impulsó el archivo vivo “Mareadas en la marea”, que recupera memorias y prácticas de la era más álgida del Niunamenos. "Es un archivo oral chismográfico de nuestra experiencia de agite en la marea feminista desde 2015", explicaron sobre el libro de Siglo XXI que lleva el mismo título y es base de esta sala
Desde los afiches a los altares, pasando por las pancartas, elementos urbanos y la convocatoria para lograr un orgasmo sincronizado a escala planetaria como forma de protesta. La experiencia activista aparece acá, ya no como teoría, sino como práctica con eje en la amistad, la colaboración, deseo de construir otros mundos posibles.

Bandera "Paro de locas" para el primer paro general contra el gobierno de Milei (febrero de 2024). - Créditos: Gentileza Malba/ Fernando Bruno
Emociones deconstruidas
Hay una emoción que atraviesa la muestra: la tristeza. Pero no lo hace en clave solemne. Tal vez el dibujo del corazoncito con ojos con el que representa sus sentimientos es la muestra más clara.
Laguna habla de un “dolor cis”, un dolor hegemónico, que parecería tener formas definidas. Su obra, en cambio, rompe eso: el dolor puede ser diminuto, exagerado, infantil, dulce, ¡gracioso!. Ella misma habilita a la risa al leernos en voz alta frases que aparecen en sus cuadros y diarios, que de tan dramáticas, por momentos rozan lo absurdo. Y así lo trágico se vuelve liviano, sin dejar de ser real y profundo.
La fórmula dolor + humor + ternura es una de sus marcas más potentes.

Los corazones son un leit motiv en la obra de Laguna que atraviesa distintas fases. - Créditos: Gentileza Malba/ Fernando Bruno
Del barrio humilde al museo top
En 2003, Belleza y Felicidad alcanzó una expansión clave: una sede en Villa Fiorito, que sigue activa hasta hoy.
Ahí, el trabajo de Laguna se volvió todavía más comunitario, más ligado al territorio. No solo como artista, sino también como gestora y educadora: impulsó proyectos, talleres y hasta una escuela secundaria de artes visuales junto a otros artistas.
Esa dimensión —la del arte como herramienta social— también está presente en "Mi corazón es un imán". Desde maquetas que muestran los espacios de trabajo, hasta fotos, esculturas, materiales históricos y el verdadero corazón de todo: una sala donde exponen artistas de Fiorito.
Julia Díaz, Sasha Giménez, Silvia Macías, Andrés Borget, Gisela Rivas y Mayra Giménez llevan sus creaciones desde Villa Fiorito al Malba.

Las obras con calados y marcos de mimbre representan una etapa del estilo de Laguna. En la foto, "Hacia Adentro Lagrimas Mujer Fuerte", 2019. - Créditos: Gentileza Malba/ Diego Spivacow
“Muchas veces me preguntan ´¿Vos sos, o te hacés?´. Es la frase que sigue el destino de mi vida. Y ¿saben qué?: yo me hago". Fernanda Laguna sabe que provoca y sigue jugando: "Yo soy una creación, me hago a mí misma. Porque, ¿qué es ser? La importancia de ser algo único es algo que no me interesa”.
Y en esta respuesta que es simple pero no tanto, quizás radica la esencia de su obra, su forma de estar en el mundo y de esta muestra, que no busca explicar nada del todo, pero sí dejar algo en movimiento y atraer. Como un imán.
Fernanda Laguna: Mi corazón es un imán
Cuándo: hasta el 22 de junio, de jueves a lunes de 12 a 20 y los miércoles de 11 a 20..
Dónde: MALBA, Av. Figueroa Alcorta 3415, CABA.
Cuánto: $7000 y $3.500 (estudiantes y jubilados).
Además, en abril se realiza un curso que acompaña la muestra: El arte de escribir una vida loca: introducción a la obra literaria de Fernanda Laguna. Más información

Carola Birgin Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UBA, ejerce el periodismo desde 1997 y trabaja en LN desde 2009. Fue Secretaria de Redacción de la revista OHLALÁ!, Editora del Suplemento Moda Belleza y hoy es editora digital del grupo de revistas.
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