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Charla de lectoras con la autora de "Comerás flores", Lucía Solla Sobral

Conversamos con Lucía Solla Sobral acerca del éxito de su primera novela, "Comerás flores". Nos contó cómo fue el proceso de escritura y por qué tomó algunas decisiones, además, hablamos sobre la violencia psicológica de género, trastornos de alimentación, sororidad y su próximo libro.


La primera novela de Lucía Solla Sobral lleva vendidos 130 mil ejemplares y tienen derechos para ser traducida a cinco lenguas.

La primera novela de Lucía Solla Sobral lleva vendidos 130 mil ejemplares y tienen derechos para ser traducida a cinco lenguas. - Créditos: Gentileza Libros del Asteroide



Lucía Solla Sobral luce agotada y feliz. Así la tiene este momento de su vida que estrenó en septiembre de 2025 cuando salió su primer libro, Comerás flores (Libros del Asteroide) y se convirtió inmediatamente en un fenómeno internacional. No sólo pasó a ser reconocida como -y reconocerse- escritora, un sueño cumplido, sino que no para de ser entrevistada y conversar con mujeres de todo el mundo sobre este éxito y, principalmente, acerca de la temática que decidió abordar en su debut literario: la violencia psicológica contra las mujeres.

Vemos a Lucía a través de la pantalla. Está en Oviedo (Asturias), donde vive siempre y actualmente pasa poco tiempo ya que viaja de un lugar a otro: muy pronto hará una escala en la Feria del Libro de Buenos Aires. Pero antes irá a Madrid, y ahora disfruta de este paréntesis en su hogar. A sus pies duerme Frida, enfoca la cámara de la computadora para presentárnosla, aunque ya la conocemos porque la perra es uno de los personajes de su libro. 

Nos disponemos a mantener con ella una charla de lectoras para extender y profundizar la experiencia Comerás flores. Te recomendamos sumarte a este intercambio sí, y sólo sí, ya leíste el libro.

Además de tener una perra llamada Frida, ¿en qué se parece Mariana a vos?

— En los gustos, en casi todos, porque era más fácil para mí construirla así. Los gustos musicales, el veganismo... Nunca había encontrado una protagonista vegana y quería que la mía lo fuese. Y la muerte del padre; el duelo que pasa Marina es el que pasé yo. No lo utilicé como terapia, sino como un regalo a Marina, porque me encantan los recuerdos que tengo de mi padre y se los quería dar a ella. 

¿Es tu papá el que aparece en esos recuerdos relatados? 

— Sí, tal cual. El que corre con pantalones de pana y ve sirenas, ese era mi padre. Pero en la trama principal, por suerte, no conocí a un Jaime; conocí a muchos así. Pero no a ese en concreto. 

¿Por qué lo concebiste 20 años mayor que ella?  

— Me ayudaba en varias cosas. Por un lado, como partimos de la muerte de mi padre, hay algo ahí freudiano de que ella necesita cuidados y atención paternal. Por otro lado, un chico de 24 años no estaba a la altura de las expectativas de Marina, ella aspira a algo más. Con un hombre mayor era más fácil. Además, aquí romantizamos mucho la diferencia de edad. 

No solo por la edad hay diferencias, sino también por el nivel económico y la carrera. Es una manera de marcar que no son pares y subrayar la asimetría... 

— Exacto. No es solo la edad, es sobre todo la clase. Si Jaime fuese un fontanero que apenas llega a fin de mes, ni ella querría estar con él, ni su familia lo aceptaría tan fácil. Pero es un hombre con mucho capital económico y simbólico.

La presentación del libro en Buenos Aires será el 24 de abril a las 20.30 con Eugenia Zicavo en la Sala Storni del Pabellón Blanco, en la Feria del Libro.. Y ese día desde las 18.30 firmará ejemplares en el stand de Riverside Agency.

La presentación del libro en Buenos Aires será el 24 de abril a las 20.30 con Eugenia Zicavo en la Sala Storni del Pabellón Blanco, en la Feria del Libro.. Y ese día desde las 18.30 firmará ejemplares en el stand de Riverside Agency. - Créditos: Gentileza Libros del Asteroide

Algo muy jugado además que es haber construido un victimario tan apetecible. Cualquier lectora se puede enamorar y dejarse seducir por esos gestos amorosos y encuentros sexuales espectaculares... 

— Sí, claro. Es que yo empecé escribiendo eso. Lo primero que escribí, para un taller, fue la escena en la que Marina sube por primera vez al piso de Jaime. Como no sabía cómo abarcar una novela, escribí un relato de lo que ella imagina que va a pasar arriba y lo que pasó antes para estar ahí. Marta Jiménez Serrano fue quien me dijo: "aquí tienes una novela si quieres, hay que ir tirando de hilos". Empecé por los hilos finales porque para documentarme hablé con muchas mujeres y tenía una sobrecarga de rabia y culpa; emociones del final de una relación. Cuando tuve el final, dije: "ahora tengo que enseñar cómo se enamora". 

¿Y cómo fue ese paso? 

— Ahí empecé a trabajar con un psicólogo porque me costaba muchísimo. Me identificaba con Marina y la prejuzgaba. Tratamos mucho mejor a nuestras amigas que a nosotras mismas. Gracias a la ayuda del psicólogo, entendí que la estaba responsabilizando a ella en vez de a él. Cuando liberé esa carga, pude enamorar a Marina de Jaime sin vergüenza. Aunque tú como lectora sepas lo que va a pasar, es fácil empatizar y entender por qué ella da esos pasos. Mujeres que sufrieron maltrato físico me dijeron que se enamoraron de Jaime y no veían las "red flags", porque ellas solo identificaban el golpe, no lo que viene antes. Es preocupante, pero depende del momento en que estés.

Yo esperaba en algún momento que llegara algo físico, aunque lo del auto es cercano. Me parece inteligente no llegar para no dejar a otras fuera. Todos conocemos a alguien así. Hacer a Jaime apetecible era decir: "podemos ser todas". 

— Yo tenía claro que era psicológico, porque parece que si no hay golpe no es suficiente. Un compañero del taller me preguntó: "¿Solo va a pasar esto?", y eso me motivó a demostrar que no es un "solo"; lo psicológico ya es muy grave. Además, es difícil marcar la línea entre lo psicológico y lo físico.  

Claro: el auto a toda velocidad, como catarsis y castigo, es violencia física. Y donde aparece fuertemente el cuerpo agredido es al obligarla a comer carne. El cuerpo tragando lo que no quiere y vomitando es muy violento. 

— De eso no me di cuenta hasta que empecé a presentar el libro y hablar con lectoras. Al hablarlo en alto noté que eso también era físico. Yo misma caía en la idea de "no es tan grave, es solo psicológico".  

Ahí aparece otro tema femenino: los cuerpos y la bulimia. Los halagos de él hacia su belleza y flacura son estratégicos y dañinos. ¿Lo pensaste así? 

— Sí, porque al no ser palabras "feas" son más difíciles de detectar. Se convierten en expectativas: si tu cuerpo cambia, ya no le vas a gustar. Esos halagos son amenazas. Además, la compara con el cuerpo de su hija, que es casi una niña. Regalarle ropa de una talla más grande o más pequeña también comunica algo sin decir nada. Que te ven “más gorda”, que no “entrás en esa imagen que tienen de ti”... 

Sin justificar nada, hay que reconocer que es difícil el equilibrio: no podés regalar ropa chica ni ropa grande, ni hacer elogios que puedan cortar con doble filo... De hecho, es muy probable que Jaime realmente crea que él es el hombre ideal. 

— Es que es un tema complejo.  A ver, el TCA (Trastorno de la Conducta Alimentaria) no es solo culpa de Jaime; es un peso social. Todas sufrimos la presión estética y estamos a un paso de desarrollar un trastorno por el bombardeo mediático. Si ya vives en eso y tu pareja, en quien confías, te pone "la guinda", es facilísimo caer. Las estadísticas dicen que en situaciones de maltrato hay más posibilidades de desarrollar un trastorno. Por eso quise dibujarlo así, usando el veganismo para hacerlo más impactante. Incluso la madre le dice: "qué linda estás, estás flaca". Como la sociedad aplaude la delgadez, no lo ven como una alarma de que algo va mal.

Es interesante la red de apoyo entre mujeres: las amigas, la madre, hasta la perra advierte el temor. Marina decide apartarse, no lo enfrenta. Pero al final llama a la nueva novia de Jaime para advertirle. Es una red de apoyo sutil: con él no se puede hacer nada, pero entre nosotras sí. Incluso dedicaste el libro a las que están "en un coche a 200 kilómetros por hora" todavía. 

— Me fui dando cuenta de esa red mientras escribía. No sentí su peso hasta las relecturas. A Frida quise incluirla. Los perros se dan cuenta de cuando a alguien no le gusta otra persona. Con Martín, el compañero de trabajo pasó igual: al no tener contacto con Jaime, podía ver las cosas claras. Marina tenía que intentar salir sola, pero en realidad no lo está; Diana y su familia están a un ladito esperando a que ella sea capaz de hablar. El psicólogo me dijo que cuando a una amiga le pasa esto, lo que hay que hacer es esperar. Que haya alguien ahí es vital, porque esto puede durar años. Creo que el primer boom de ventas fue de las "Dianas" que se lo regalaban a las "Marinas" como indirecta. 

Es que todos caen en la red de Jaime... 

— Claro, no podemos culpar a quienes lo conocieron de forma maravillosa; él no es maltratador las 24 horas. Lo que debemos conseguir es que ellos no tengan esos cómplices. Fíjate que nosotras entre nosotras somos sororas, somos cómplices y nos advertimos; eso que hace Marina yo también lo viví con amigas y alguna vez fui yo la que advirtió. Eso mismo es lo que deberían hacer la red de ellos. Todas conocemos a alguien que sufrió malos tratos o los sufrimos nosotras, pero nadie conoce a ningún maltratador; las cuentas no saldan. Ellos están arropados: el amigo de toda la vida, el hermano o la madre algo saben de cómo te comportas, pero es más cómodo callarse para no perder al amigo. Y a lo mejor hay que perderlo.

Hablaste de las relecturas. ¿Creció el libro para vos con la mirada de los demás? 

— No lo volví a leer entero desde septiembre, salvo para la traducción al gallego. Ahora lo releo a través de los demás y es bonito. Me di cuenta de que no solo nos salva que nos cuiden, sino también cuidar nosotras. Marina se salva también cuidando a Frida o a la hija de Jaime. Cuidar nos hace espabilar. 

Me encantó releer los "tengo". Empezabas con "el padre muerto" y terminabas con "la foto en la nevera". ¿Quién es esa voz que habla en paralelo? 

— Marina nos cuenta la historia desde el futuro, pero como si estuviera pasando. En esos párrafos rompo la cuarta pared. Es como decir: "A estas alturas ya somos amigas y te puedo dar este consejo". Es la gran advertencia: "te traigo un recuerdo que quizá algún día te haga falta". Quizá no te esté pasando ahora, pero por si sucede, acuérdate de esto. 

— Hay una intervención clave en el relato, la página con la oración: "Tengo una pregunta atravesada: ¿Y qué hacía una chica como tú con un hombre como él?"

— Esa pregunta es lo último que escribí del libro. La incorporé después de mandar el borrador porque alguien que lo leyó me la hizo y me dolió; sentí que no había entendido la historia. Ahí le di más "gris" a Jaime para que se entendiese la manipulación y la ambivalencia emocional. 

La ilustración de tapa (de Eliana Esquivel) es una chica atravesada justamente... por una flor. Impacta.

— Sí, llama mucho la atención la portada. Influyó mucho el color y la ilustración. 

Hablemos del título, Comerás flores. ¿Cómo llegaste a esta frase? 

— Surgió de una forma muy práctica porque, como no sabía escribir una novela, me abrumaba la idea de tener un único documento con toda la historia; entonces iba escribiendo por escenas y a cada una le ponía un título diferente. A la escena donde Marina le presenta su madre a Jaime, en lugar de ponerle "Presentación", le puse "Comerás flores". Cuando terminé y tuve que buscar un título para todo el libro, leí todos mis archivos y ese fue el que más resaltó. Pasé el siguiente año de escritura con ese título en la cabeza intentando darle más significados. Para mí, juega con el símbolo de la flor: es algo bonito, pero débil, y aunque sea débil te puede hacer daño, puede ser un castigo o una recompensa. Además, el "comerás" tiene un doble sentido: empieza como un imperativo de "vas a comer lo que yo te digo", pero al final, si ya leíste la historia, representa un futuro y la posibilidad de volver a comer lo que tú quieras.

luciasollasobral_lauracvelac_147.jpg - Créditos: Gentileza Libros del Asteroide/LauraCVela

—  ¿Qué te pasa con esto de ser ahora una "especialista" en violencia psicológica y TCA?. 

— Siempre que se entienda que no soy experta, sí me informé mucho. Al final soy mujer y, por desgracia, nos toca y nos va volviendo expertas. Elegir este tema es política; podría haber escrito de otra cosa, pero esto me importa. Que en las entrevistas se hable de maltrato psicológico y bulimia me parece maravilloso y necesario. 

— Así como el libro cosechó muchos elogios, también recibió críticas, algunas de las cuales apuntan a una trama que resulta previsible, a una descripción de la protagonista que podría ser superficial porque está casi estrictamente enfocada en su vínculo con Jaime... ¿Qué pensás de esos comentarios? 

— Lo que más me gusta de la literatura, como lectora, es el cómo está escrita, mucho más que el qué. Nunca pretendí escribir una historia con una trama con giros desconcertantes. Todo lo contrario, lo que hice fue dar pistas desde el inicio de cómo es Jaime. Precisamente para mostrar que desde fuera es muy fácil darse cuenta y, desde dentro, no tanto. Y claro que Marina está descrita desde el vínculo con Jaime, la historia habla de su relación de violencia machista y cómo Jaime la manipula y la aísla. Marina, como la mayoría de víctimas de violencia de género, no tiene mucha vida más allá de su maltratador. Los únicos momentos en los que se puede conocer a Marina realmente es en los flashbacks con su amiga, con su padre y un poco cuando conoce a Eduardo. De todas formas, es lo más normal del mundo que un libro no guste a todo el mundo. Y mucho más cuando se hace popular.

Estás escribiendo tu segunda novela, con todo lo que implica volver a publicar después de un éxito tan grande. ¿Sobre qué tema es? 

— Bueno, todavía tengo que enfrentarme a la segunda novela, porque desde que salió el libro no he podido seguir escribiéndola. Esta es mi primera experiencia ya como escritora oficial y creo que va a ser precioso, aunque tendré que manejar las expectativas. Cambia la temática: ya no es amor romántico ni maltrato, sino las tareas de cuidado y cómo recaen siempre en las mujeres. Es algo universal que me interesa mucho. 

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Carola Birgin

Carola Birgin Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UBA, ejerce el periodismo desde 1997 y trabaja en LN desde 2009. Fue Secretaria de Redacción de la revista OHLALÁ!, Editora del Suplemento Moda Belleza y hoy es editora digital del grupo de revistas.



Belén de Ancizar

Belén de Ancizar Nació en Buenos Aires en 1974. Es periodista (UCA), correctora literaria (USAL) y escritora. Publicó su primer libro de cuentos en 2002. Además es astróloga y tarotista. Trabaja en la revista Jardín desde 2004 y en la actualidad se desempeña como Secretaria de Redacción y Editora Web.


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