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Bariloche: las 7 cosas que no podés dejar de hacer si visitás la ciudad en verano

Un recorrido de verano por la ciudad más poblada de Río Negro, inmersa en el Parque Nacional Nahuel Huapi y rodeada por lagos, bosques y la cordillera de los Andes.


Los 7 highlights de Bariloche.

Los 7 highlights de Bariloche. - Créditos: Getty



La primera vez que conocí Bariloche fue en mi viaje de egresados del colegio, o sea..., ¡hace muchos años! Pero nada tuvieron que ver mi segundo y mi tercer viaje con esa primera vez en la localidad más poblada de su provincia, Río Negro. Las noches de Boliche y los planes megaturísticos a donde iba todo el mundo ya no estaban en mi lista de prioridades (por suerte). En cambio, cuando pude volver varios años después en verano y en familia a uno de los destinos más visitados de Argentina (y el más concurrido de la Patagonia), viajé preparada para una aventura diferente y un encuentro cara a cara con la naturaleza.

El primer día de playa me animé a meterme al lago Gutiérrez. Aunque tengo que admitir que amagué varias veces (¡el agua estaba helada!), finalmente tomé coraje y, después del chapuzón, la sensación en el cuerpo era tan intensa que se sintió como una limpieza energética. O así, por lo menos, lo viví yo.  Sentarme a ver los atardeceres desde el lugar que tocara (una piedra, el costado de la ruta, el jardín de la casa o el muelle) era uno de mis planes favoritos. El cielo cambiaba a un color tan vibrante como el de las flores de la rosa mosqueta o los lupines violetas que invaden los caminos del sur. Emponcharme y quedarme afuera de la casa un ratito antes de ir a dormir para ver las estrellas era otro de mis programas más esperados cada día. Si tenía suerte, llegaba a ver alguna estrella fugaz (y pedir un deseo). Acá, los sentidos se expanden y la naturaleza está a nuestra disposición todo el tiempo.

Es que San Carlos de Bariloche es una ciudad que tiene más de naturaleza y paisaje que de urbanización. Está dentro de un Parque Nacional (el Nahuel Huapi) junto a la cordillera de los Andes y rodeada de lagos, bosques y picos nevados (en cualquier época del año). En 2012 fue declarada Capital Nacional del Turismo Aventura y en 2015, Capital Nacional del Chocolate. El combo de naturaleza, aventura y chocolate es la fórmula de la felicidad (inesperada) que todos quieren probar en este destino patagónico.

Por qué deberías visitar Bariloche en verano.

Por qué deberías visitar Bariloche en verano. - Créditos: Getty

1. Recorrer el Circuito Chico

Es el típico recorrido barilochense, ideal para tener un primer pantallazo del destino y ubicarte en el mapa (mientras vas paseando por montañas, lagos y bosques). El trayecto es asfaltado, está señalizado y vas a poder ir haciendo paradas en los puntos que quieras (¡hacé un stop obligado en todos los miradores!). Uno de los highlights más esperados es el cerro Campanario, al que podés subir en aerosilla y disfrutar de las vistas más espectaculares de la ciudad. Hasta la base llegás en auto (por la avenida Bustillo) o con el bus público que hace el circuito. A la cumbre de 1050 metros podés subir en aerosilla (tardás solamente 7 minutos) o caminando (unos 30 minutos de caminata atravesando el bosque). Dicen los locales que National Geographic lo calificó como una de las ocho vistas panorámicas más importantes del mundo. Es que desde acá arriba ves todo, de verdad: los lagos Nahuel Huapi y Moreno, la laguna El Trébol, la península San Pedro, la isla Victoria, los cerros Otto, López, Goye, Bellavista, Catedral, Capilla y hasta el icónico hotel Llao Llao. Si tenés ganas de acompañar ese momento con un cafecito o un chocolate caliente, hay una confitería que, además de la repostería casera, tiene un megaventanal para que puedas sentarte tranquila y no perder de vista ese paisaje alucinante.

Otro must del camino es el Punto Panorámico, para ver la inmensidad del lago Moreno y la península de Llao Llao. Lo ideal es calcular unas cuatro horas para toda la travesía y algún tiempo extra para frenar a almorzar o tomar el té a lo largo del camino. El circuito empieza en el centro de la ciudad, por la avenida Bustillo, bordeando el lago Nahuel Huapi. Si no querés manejar, podés ir en los colectivos públicos de las líneas 10, 13 y 20 o, si sos del team deporte y aventura..., ¡animarte a pedalearlo!

2. Admirar el bosque de arrayanes

Cuenta la leyenda que Walt Disney se inspiró en este bosque para crear la peli de Bambi... No sabemos si realmente es cierto, pero sí que es un lugar tan mágico como todas sus películas. Este bosque virgen (que preserva los únicos arrayanes que existen en el mundo) está ubicado en la península de Quetrihué, declarada Parque Nacional para proteger sus árboles con más de 650 años (¡algunos de ellos de hasta 25 metros de altura!). El recorrido es supersimple (un sendero de 800 metros para todas las edades) y, aunque no te canses, vale la pena caminar respirando profundo (para oxigenar bien los pulmones) y haciendo miniparadas en las que puedas mirar hacia arriba y ver el sol filtrándose por las ramas de color ocre. Para llegar, lo más práctico es salir en lancha privada o una embarcación contratada desde Puerto Pañuelo, en el corazón de la bahía de Llao Llao, y navegar el Nahuel Huapi durante una hora, aproximadamente. El viaje se pasa rápido y es divino; vas viendo las montañas patagónicas que rodean el agua, sus cumbres nevadas y las gaviotas revoloteando bien cerquita del barco. Podés contratar la excursión acá: islavictoriayarrayanes.com.

3. Navegar a la isla Victoria

La travesía del bosque de los arrayanes podés combinarla con una visita a la isla Victoria siguiendo la navegación hasta Puerto Anchorena. Acá, el plan es bajar de la embarcación y adentrarte en el bosque con sus senderos naturales de pinos y flores. Si hace calor, podés darte un chapuzón en Playa del Toro y relajarte en su bahía de arena volcánica. Si vas en invierno, aprovechá para ponerte en modo exploradora y descubrir las pinturas rupestres hechas por los pueblos originarios de esta zona. Datazo para las más golosas: en la isla funciona una casa de té, pero hay que tener suerte porque no siempre está abierta al público. Por las dudas, llevá tu propio pícnic o provisiones (¡y una bolsa para juntar toda la basura!).

Bariloche es un destino ideal para visitar en familia.

Bariloche es un destino ideal para visitar en familia. - Créditos: Sofía S

4. Relajarte en Villa Tacul

Es una localidad muy chiquita ubicada en el km 29 del Circuito Chico (el corazón del Parque Municipal Llao Llao), desde donde vas a poder llegar a bahías que parecen secretas, como Lago Escondido y Bahía de los Troncos, y relajarte en sus playas rodeadas de pinos (¡hay más de 1200 hectáreas de bosque andino patagónico!). Cuando hayas recargado energías, podés seguir por un sendero que conduce al Mirador de Tacul (una caminata tranqui de 20 minutos) y ver desde la altura el cerro Capilla, el cerro Millaqueo y parte del brazo Tristeza. Desde la cumbre alcanzás a ver los lagos Nahuel Huapi y Moreno, la isla Victoria, los cerros Millaqueo, Capilla y López, el Lago Escondido y el brazo Tristeza.

5. Esquiar en el Cerro Catedral

Si viajás en temporada de invierno, animate a esquiar o hacer snowboard en el centro de esquí más grande del hemisferio sur (¡1200 hectáreas!), que cuenta con 32 medios de elevación, entre aerosillas y telecabinas. Infaltable el chocolante caliente posesquí con vistas a la cordillera. Si viajás en primavera o verano, igualmente podés conocerlo porque está abierto todo el año. Reservá tus pases y equipos y conocé todo lo que hay acá: catedralaltapatagonia.com.

6. Un chapuzón en el lago Gutiérrez

Es uno de los lagos favoritos para darte un baño sureño o hacer algún deporte de agua. Está rodeado por los cerros Otto y Catedral y bosques de coihues (más lindo, imposible) y sus aguas son más templadas que los otros lagos de Bariloche porque el aporte principal no es el deshielo de nieves invernales, sino de lluvias de invierno y primavera. Está ubicado a solo 15 km de la ciudad y podés, además, hacer recorridos por el bosque o cabalgatas guiadas.

7. Trekking al cerro López

Si tenés ganas de vivir una buena aventura de trekking y montaña, el cerro López es una de las opciones más accesibles (y aun así, una de las más espectaculares) para todas las edades. Después de una caminata levemente empinada de entre 2 y 3 horas, vas a llegar al refugio López (muy cerquita de la cima), en donde podés descansar, tomar algo o hacer base para seguir a otras travesías por la montaña (tiene habitaciones con lugar para hasta 100 personas). Las vistas desde acá son tan fabulosas que no vas a querer emprender el descenso. Además, por la altura (1620 metros), vas a poder ver nieve ¡aunque sea verano! Si estás preparada y querés caminar todavía más, podés seguir el trekking hasta los picos Principal, Turista y La Hoya. ¡Que siga la aventura! Es clave llevar tu propia bolsa de residuos para no dejar basura en el camino y tener en cuenta que, si vas a pasar la noche, necesitás llevar tu propia bolsa de dormir. Podés consultar días de apertura, hospedaje, reservas y más información útil en @refugiolopezbariloche.

El dato aventurero

 Potrerillos, a una hora de la ciudad, es fácil llegar. Podés pasear por el dique, caminar en los cerros, comprar cuarzos, andar a caballo o animarte a algún deporte en el río o en el lago. El Origen de I es un restaurante ecofriendly que funciona con paneles solares, con vista panorámica al Cordón del Plata. Es uno de los spots favoritos de los locales para comer algo rico al aire libre y escuchar música en vivo. Más info en: @elorigendei.
 

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