
10 claves de coaching laboral: una guía de Patricia Jebsen
En un escenario profesional en plena transformación, Patricia Jebsen comparte herramientas concretas para liderar mejor, negociar con seguridad, tomar decisiones estratégicas.
1 de marzo de 2026

Patricia Jebsen, conocida en redes como la Mami Corpo. - Créditos: Archivo LN
El mundo del trabajo atraviesa una transformación profunda. Las carreras ya no son lineales, los liderazgos se redefinen y las certezas que ordenaban la vida laboral durante décadas hoy están en revisión.
A partir de nuestra entrevista en OHLALAND! a Patricia Jebsen, conocida en redes como la Mami Corpo, comunicadora, ex-CEO y gerente general de grandes compañías de la región, especialista en el mundo corporativo, empleabilidad y liderazgo, elaboramos esta guía práctica con 10 claves fundamentales para moverse, crecer y destacarse en el escenario laboral actual.
Consejos concretos, realistas y aplicables para quienes buscan tomar mejores decisiones y construir una carrera más consciente.
1. Ser un buen líder
La clave de un buen liderazgo hoy es la escucha activa, una de las competencias más valoradas para conducir equipos. Ser líder dejó de ser una cuestión de autoridad para convertirse en una habilidad relacional. En organizaciones donde conviven hasta cuatro generaciones, con estilos y prioridades muy distintas, liderar implica comprender qué motiva a cada persona y acompañar su desarrollo.
Cuando no hay escucha, aparecen el desgaste, la frustración y las renuncias. Un buen líder no busca que todos quieran lo mismo, sino encontrar la forma de alinear intereses individuales con objetivos comunes.
2. Prepárense para la entrevista de trabajo
La entrevista empieza mucho antes de sentarte frente a alguien. ¿Qué tener en cuenta?
No llegar tarde. Es básico, pero la gente llega tarde.
Preparar un storytelling sobre tu historia. ¿Quién sos? ¿Por qué cambiaste de un trabajo a otro? ¿En qué sos buena? ¿Cuáles fueron tus logros? Cómo contás la historia de tu vida es clave.
Tener buenas preguntas. Estudiar sobre la empresa, sobre la posición, no hay nada más frustrante para un reclutador que no recibir preguntas. Podés preguntar ¿cómo es la estrategia de la compañía?, ¿cómo me vas a medir?, ¿cuáles son los desafíos que tiene esta posición?, ¿cómo es el equipo? Si no se te ocurren, podés preguntarle a ChatGPT: “Preguntas inteligentes para X puesto”. Si solo estás sentada contestando preguntas, el poder está del otro lado. En cambio, si sos vos la que dice: ¿por qué debería trabajar en esta empresa? ¿Qué me va a aportar este trabajo?, lo das vuelta.
Ser memorable. A veces es con un buen chiste, estudiando mucho o diciendo por qué realmente es tu sueño trabajar en esa empresa. El reclutador entrevistó a diez candidatos ese día, se tiene que acordar de vos. ¿Por qué deberían contratarte a vos y no al otro?
3 . No mentir en el CV
Mentir en el CV es uno de los peores errores que se pueden cometer en un proceso de selección. Hay cosas que son muy comprobables en una entrevista. Si decís “inglés avanzado”, tenés que poder sostener toda una entrevista en inglés. Después, hay habilidades que quizá no se pueden chequear en el momento, como decir que sos buena líder, pero se puede validar más adelante llamando a alguien que haya trabajado con vos.
Pero ¡ojo! No mentir no es lo mismo que no postularte. Muchas veces, sobre todo las mujeres, creemos que tenemos que cumplir con todos los requisitos para animarnos. Si te piden diez cosas, queremos las diez. Y eso hace que no nos postulemos, aun cuando podríamos aprender en el camino. La clave es ser honesta con lo que sabés, pero animarte igual.
4. Desarrollar habilidades blandas
Las empresas contratan por lo técnico, pero despiden por lo humano. Las habilidades técnicas siguen siendo la base para ingresar a un puesto, pero las habilidades blandas son las que sostienen la carrera en el tiempo. Liderazgo, comunicación, empatía, resolución de conflictos son cada vez más determinantes.
Según un informe de tendencias del trabajo, el principal motivo por el que las personas renuncian a los trabajos es el jefe. Si ese/a jefe/a no tiene escucha activa, no sabe entender tus problemas, no te puede acompañar en tu crecimiento, vas a renunciar. Hoy hay cuatro generaciones trabajando juntas, con intereses totalmente diferentes. Desarrollar estas habilidades no solo mejora el clima laboral, sino que aumenta la empleabilidad y la posibilidad de asumir roles de mayor responsabilidad.
5. Negociar tu sueldo
Lo primero es saber cuánto querés ganar. No podés ir a una entrevista sin tenerlo claro. Mucha gente, cuando le preguntan cuánto quiere ganar, no sabe, y ese ya es un problema. ¿Cómo se averigua? Preguntando. Podés hablar con personas que trabajen en posiciones similares, aunque no sea en esa empresa.
También hay estudios de remuneraciones de consultoras que muestran cuánto gana, por ejemplo, un analista, un jefe o un gerente, y es importante entender que los sueldos varían mucho por provincia y ciudades. Otro punto clave es entender que las empresas trabajan con bandas salariales. Si vos pedís muy por encima de lo que la empresa tiene pensado pagar, lo más probable es que no te llamen. Y si pedís muy por debajo, tampoco es una buena señal.
La idea es quedar dentro de esa banda y una buena alternativa es también dar una franja de dos valores entre los que te sentirías cómoda.
6. Saber pedir un aumento de sueldo
Nunca se pide un aumento de sueldo diciendo “no me alcanza”. Pedir un aumento implica poder explicar por qué lo merecés. Qué hiciste, qué resultados lograste, cómo creciste en tu rol y qué valor estás aportando hoy que antes no aportabas. La pregunta correcta no es “¿me pueden pagar más?”, sino “¿qué tengo que hacer para ganar más?”.
Y si la respuesta es cumplir ciertos objetivos, anotalos, trabajá en ellos y luego volvé a conversar. Un jefe, en general, tiene una plata para aumentar, no se la puede dar a todos por igual, se la tiene que dar a los mejores, a los que no quiere que se vayan. El sueldo es una transacción a cambio de un trabajo. Si lo hacés muy bien o aportás mucho valor, van a querer que te quedes.
7. Planear las conversaciones dificiles
Las conversaciones importantes no se improvisan ni se dan en un pasillo. Si vas a pedir un aumento, plantear un conflicto o hablar de tu crecimiento, pedí una reunión, buscá un espacio tranquilo y prepará lo que vas a decir. Arrancar por lo positivo ayuda, pero no alcanza: también hay que ser clara: decir qué te pasa, qué necesitás y qué esperás.
Y, sobre todo, salir de esa charla con algo concreto: próximos pasos, tiempos, objetivos. Evitar estas conversaciones solo acumula frustración y desgaste. Hablar a tiempo es parte de cuidarte profesionalmente.
8. Conocé tu cursa interna
Todos atravesamos una curva en los trabajos, aunque no siempre la sepamos identificar. Al principio, está la adrenalina: todo es nuevo, aprendés, te entusiasma.Después viene la meseta: el trabajo ya te sale “de taquito”, no necesitás pensar tanto, lo hacés casi en automático. Y si no pasa nada nuevo, después viene la caída.
Esa curva la tenemos todos; a algunos les dura veinte años y a otros, muy poco. La clave está en reconocer cuándo estás en esa meseta. Ese es el momento de hablar con tu jefe y pedir más proyectos, más responsabilidad, otro equipo, otro desafío, algo distinto. No siempre es plata. A veces es hacer algo nuevo que te vuelva a generar adrenalina.
Si no te ponés un objetivo nuevo, el cuerpo lo siente: aparece el aburrimiento, la desmotivación y las ganas de irte. Conocer tu curva interna te permite anticiparte, moverte a tiempo y no esperar a caer para reaccionar.
9. Estar abierta al mercado
Aunque tengas un trabajo estable y te guste, escuchar qué pasa afuera es clave. Hoy, más del 90% de las personas en Latinoamérica están dispuestas a cambiar de trabajo y alrededor de la mitad está buscando activamente. La otra mitad no busca, pero escucha.
Eso ya dice mucho: la gente no está tan contenta con su trabajo como parece. Escuchar propuestas no significa querer irte, significa medirte con el mercado. Saber si estás ganando bien o mal, si tenés posibilidades reales de crecer o si ya tocaste techo. Las empresas funcionan como una pirámide y no siempre el crecimiento que una quiere se puede dar adentro.
A veces, explorar te confirma que estás bien donde estás; otras, te abre una puerta que ni sabías que existía. Estar atenta no es traicionar a tu trabajo: es cuidar tu carrera.
10. Adaptarte es la habilidad más importante
El mundo del trabajo cambia todo el tiempo. Los roles se transforman, aparecen nuevas herramientas, la inteligencia artificial acelera procesos. Aferrarse a “esto siempre se hizo así” es quedarse atrás.
Adaptarse implica aprender, desaprender y volver a aprender. No se trata de competir con la tecnología, sino de usarla y sumar lo humano: criterio, creatividad, empatía, toma de decisiones. La adaptabilidad no es una moda, es la habilidad que va a definir quiénes siguen siendo relevantes en el tiempo.
Patricia Jebsen en OHLALAND!
Patricia Jebsen: "Todo empezó con un TikTok"
Trabajé 30 años en el mundo corpo, en un montón de empresas. Mi último puesto fue como gerenta general de Rappi. Y un día me desperté, mi marido me miró y me dijo: “Hoy renunciás”. Y sí, ese día renuncié. Obviamente me fui unas semanas más tarde, pero la decisión ya estaba tomada.
Yo ya hacía contenido en redes desde siempre. Soy comunicadora, estudié Relaciones Públicas y creo que las redes hay que saber usarlas. No hay un manual, aprendés usándolas. En LinkedIn hacía algo más institucional y en TikTok e Instagram jugaba un poco más.
Un día viene Agus, mi hija, que hace contenido en redes, y me filma en la cocina de casa mostrando mi agenda de viajes, porque tengo una meta de un viaje por mes. Y la gente se volvió loca. ¿Quién tiene una meta de un viaje por mes? Querían saber de dónde sacaba la plata para viajar. Me preguntaban si era narco, si era política, imaginaban de todo menos que había laburado toda mi vida.
Entonces contesté en un segundo TikTok y conté que había trabajado siempre, que soy disléxica, que repetí primer grado. Ese TikTok tuvo casi 7 millones de vistas. Y mi hija me dijo: “Mamá, no quiero hablar de cosas de una señora de 50, andá a tu cuenta”.
Y ahí empecé a hacer contenido y me di cuenta de que había una necesidad enorme de hablar del mundo del trabajo. Los jóvenes no les creen a las empresas, no le creen a la carrera. Empecé a contestar preguntas: cómo hago mi currículum, cómo entro a trabajar, qué hago si quiero cambiar. Y también me preguntaban cosas mías: si eché gente, si cerré empresas, si abrí negocios. Fui contestando todo eso y se fue armando una comunidad divina. Hoy hablamos del laburo en TikTok y en Instagram. Y la verdad, ¡es increíble!
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