Gaby Hostnik estuvo en OHLALAND!, el streaming de OHLALÁ!, para conversar sobre algunas de las preguntas que atraviesan nuestra vida cotidiana y también nuestro futuro: cómo construimos nuestros hábitos emocionales, qué hacemos con los patrones que aprendimos y qué lugar ocupan los vínculos en un mundo cada vez más atravesado por la inteligencia artificial.
En esta charla, que reflexiona sobre la posibilidad de cambiar aquello que traemos de toda la vida, la importancia de seguir aprendiendo y por qué, frente a tanta tecnología, las habilidades más humanas pueden convertirse en nuestro mayor diferencial.
- Nuestra generación no aprendió educación emocional en el colegio. ¿Se puede reprogramar un patrón que traemos de toda la vida?
- Sí, se puede. Pero hay algo importante para entender primero: el cerebro sabe recordar, pero no sabe olvidar. Entonces, el foco no tiene que estar en “desaprender” (que es una palabra que está muy de moda), sino en aprender algo nuevo que le gane el lugar a lo viejo. Las neuronas que disparan juntas hacen caminos, y cuando dejás de recorrer ese camino, mientras vas poniendo foco en uno nuevo, el viejo va perdiendo fuerza. Por eso, en temas de hábitos, siempre es mejor acompañar con un aprendizaje nuevo que intentar borrar el anterior a la fuerza.
- Con la inteligencia artificial instalada en todos lados, ¿qué lugar le queda a lo emocional?
- Hay una frase que se repite mucho: “El que no aprenda inteligencia artificial se va a quedar sin trabajo”. Y es cierto que hoy la necesitamos para casi todo. Pero la pregunta que a mí me interesa es otra: ¿qué estamos delegando? Porque el pensamiento crítico, la toma de decisiones, el aprendizaje real (que es repetir, repetir y repetir, no solamente ver un reel y creer que ya aprendiste), eso no se delega. Yo creo que, en lo emocional, el futuro es más ancestral que artificial: hay una vuelta a recuperar lo básico. La empatía, la regulación, el vínculo cara a cara. Y ya se está viendo: en Europa hubo el año pasado una especie de contrarrevolución de gente joven que pide volver a las oficinas, porque el trabajo siempre fue también un espacio de socialización. Y en España hay récord de venta de libros de papel, con más jóvenes leyendo. Hay un movimiento de recuperar los hábitos de nuestros abuelos.
- ¿Qué se pierde cuando el vínculo pasa por lo digital?
- Se pierden las pistas: la mirada, la postura, los gestos, los músculos de la cara. Todas esas claves que te permiten leer al otro sin que te lo tenga que decir en palabras. Cuando eso se pierde, perdés herramientas para vincularte y para comunicarte. Por eso me gusta hablar de habilidades humanas y no de habilidades “blandas”: hoy son las que realmente nos diferencian. Ya hay gente que se presenta a entrevistas laborales con su gemelo digital. Ahí es donde se pone en juego lo que de verdad sabés vos: cómo liderás, cómo negociás, tu creatividad. Todo lo que sale genuinamente de tu cerebro.
- ¿Con qué tres cosas concretas podemos empezar a construir nuestro futuro hoy?
- La primera es no dejar de aprender. Estamos en una era de tanta inmediatez que lo urgente le gana a lo importante, y eso nos come la ganancia futura: preguntate si lo que estás haciendo hoy suma a tu empleabilidad y a tu crecimiento de mañana. La segunda es trazarte metas ilusionantes, aunque sean chiquitas, esas pequeñas zanahorias que te dan dirección, y sumar actividades que te den placer real, no solo gratificación inmediata. Y la tercera, la más importante: no abandonar tus redes ni tus círculos de empatía. Eso es lo que nos sostiene. La tribu es lo que nos salva.
Agustina Vissani Directora editorial de @somosohlala, content manager de SOMOSOHLALA.COM y co-conductora de OHLALAND. Especialista en moda y análisis de tendencias.
Verónica Dema Editora de Actualidad en OHLALÁ! Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Especialista en Prácticas Redaccionales. Tiene un Máster en Periodismo por LN/Universidad Torcuato Di Tella. Dedicada a temas de géneros, cultura y sociedad.



