Paternal está de moda. Con sus veredas arboladas, casas antiguas y ritmo relajado, es uno de esos lugares donde el tiempo parece ir a otra velocidad. En medio de ese paisaje nació Café Mar del Plata, el nuevo café de Martín Piroyansky que ya empezó a dar que hablar.
El proyecto empezó casi de casualidad, cuando el actor se enteró que en el terreno de al lado de su casa iban a construir un edificio. En lugar de resignarse a perder el sol de la ventana, decidió transformarlo en oportunidad y abrir su propio café. Así, junto con su amigo Diego Berakha, creó un espacio que es mucho más que un bar: es un guiño al cafetín de siempre, con un aire actual y descontracturado. Según le contó a La Nación: “Primero me puse contento, porque pensé que iban a poner un bar. Pero después me enteré que iban a hacer un edificio… Hasta que uno me dijo: ‘si querés te alquilo la propiedad y vos poné un café’”. Así, casi de manera accidental, nació su primer proyecto gastronómico. “Maté dos pájaros de un tiro”.
Dónde queda


La carta gira en torno a un ícono porteño: el sándwich de miga. Pero lejos de quedarse en la versión tradicional, aquí aparecen combinaciones inesperadas –como rúcula, brie y pera, mortadela con pesto, queso y dulce, atún y hasta de dulce de leche, que lo convierten en un verdadero hit foodie. A eso se suman medialunas de Mar del Plata, chipás y torta vasca.
El café abre de miércoles a domingo en Añasco 2543. El espacio también habla por sí mismo: funciona en una casa chorizo restaurada que conserva su esencia, con techos altos, pisos originales y un patio que invita a quedarse. Es el tipo de lugar al que podés ir a desayunar, ir con la compu a trabajar o encontrarte con amigos. "La idea es volver al cafetín porteño clásico, pero hoy", aseguró a La Nación.
Con nombre nostálgico y espíritu relajado, Café Mar del Plata se suma al mapa gastronómico de la ciudad como ese nuevo spot que mezcla barrio, tradición porteña con un toque muy canchero. Y confirma lo que ya intuíamos: La Paternal está de moda.
