Estamos en 2026, y hoy en día decir “vamos a comer asiático” es casi tan preciso como proponer “comida europea”: puede significar demasiadas cosas y no resolver absolutamente ninguna. Porque no es lo mismo tener ganas de un caldo humeante que de algo crocante, un bocado de arroz o un sándwich tan esponjoso que se hunde entre los dedos.
Por suerte, Buenos Aires ya tiene restaurantes para cada uno de esos antojos. Elegimos cinco platos icónicos y cinco lugares que se especializan en hacerlos tan bien que la verdadera dificultad no es encontrarlos, sino decidir por cuál empezar.
5 platos icónicos y locales especializados donde probarlos
1 - Ramen en Orei

En Orei, antes de elegir el ramen hay que elegir la escena. La ventanita sobre el Pasaje Echeverría es para almorzar al paso o cazar una mesa al sol; el pequeño salón de al lado, con apenas diez lugares, invita a acodarse en la barra, escaparle al frío y soñar un plato de fideos como salida nocturna.
En ambos se sirven los caldos que Roy Asato cocina durante horas, con fideos alcalinos de elaboración propia. Hay opciones para los amantes de lo picante e incluso para quienes buscan algo más ligero, con caldo claro de pollo. En la barra llega en vajilla de loza y rodeado de conservas artesanales que permiten cambiar el sabor bocado a bocado.
Nuestro elegido: El kumamoto black garlic, oscuro e intenso con aceite de ajos quemados, y el karai miso con base de caldo de cerdo con pasta de miso picante, choclo, huevo, panceta, verduras salteadas en soja y brotes de soja.
Dirección: Echeverría 1677, Belgrano.
Instagram: @orei.jp / @oreiramenbar
2 - Sandos y onigiri en Mitingu

Hay dos maneras de comer Japón con las manos y Mitingu se especializa en ambas. Por un lado están los onigiris, triángulos de arroz envueltos en alga nori en versiones tradicionales con atún o con variantes curiosas, como opciones veggie de berenjena. Por el otro, los sandos, típicos sándwiches nipones preparados con shokupan casero, un pan de leche japonés tan suave y esponjoso que casi se desarma: el clásico es de huevo y mayonesa, pero también trabajan versiones con fiambres en colaboración con Corte Charcutería. Todo se produce en el día y se sirve hasta agotar stock, para comer en el pequeño local de Núñez o seguir camino.
Nuestro elegido: El shoku de katsu de pollo, repollo blanco, salsa tonkatsu, y mayo japonesa. También vale la pena probar el onigiri ebi mayo, de camarones, palta, mayo de wasabi, lima, y cilantro.
Dirección: Avenida Lidoro J. Quinteros 1490, Nuñez.
Instagram: @mitingu.ba
3 - Yakitoris en Yakinilo

Yakinilo cabe entero en una barra de doce lugares, pero alcanza para montar una pequeña noche japonesa en Chacarita. Los vinilos giran y los yakitoris (pinchos de pollo u otras proteínas a las brasas) van saliendo de a uno, todos elaborados con distintos condimentos que acompañan, cuidadosamente seleccionados.
La gracia está en pedir varios y descubrir cómo cambian los sabores, las texturas y los puntos de cocción según el corte. Para ampliar la mesa, aparecen entraditas como karaage, onigiri y shiitakes con manteca trufada, además de sushi tradicional y sets omakase. Al mediodía, la carta cambia y se organiza en sets completos con arroz, sopa y acompañamientos; uno de ellos es el yakitori set, con cinco pinchos del día.
Nuestro elegido: El negima (muslo) con negi y tare, y el tsukune (albóndiga de pollo) con tare y yema de huevo.
Dirección: Av. Dorrego 1551, Chacarita.
Instagram: @yakinilo
4 - Handrolls en Norimoto

El handroll tiene reloj: apenas llega a la barra, se come. Estas piezas parten del temaki japonés: rolls de sushi más grandes, envueltos en alga nori y pensados para comer con la mano. En Norimōto el alga nori debe crujir, el arroz mantenerse tibio y el relleno llegar fresco, así que distraerse para la foto no es una opción. Se pueden pedir por unidad o en sets de cuatro combinaciones, entre las que aparecen la pesca blanca del día, el atún rojo, las vieiras, o incluso centolla o anguila.
La experiencia es breve, de alta rotación y sin demasiada vocación de sobremesa, aunque la carta permite estirarla con nigiris, gunkans, sashimi y ostras. Al mediodía también aparece el chirashi, un bowl de arroz cubierto con pesca e ingredientes frescos del día.
Nuestro elegido: El handroll de langostinos, hisosu, y furilot, y el de vieiras y aceite de trufa.
Dirección: Todas las locaciones
Instagram: @norimoto.ba
5 - Pollo frito en Kikiriki

El pollo frito cambia de personalidad según lo que lleve encima, o por lo menos así sucede en Kikiriki, el restaurante fundado por Pedro Rim y Claudia Kang. Puede ser exageradamente crocante y sin salsa, volverse agridulce con un poco de miel, o tomar el color típico de la comida coreana. También hay versiones con soja, extra picantes y al natural, todas con una corteza que cruje de verdad.
La diversión sigue en los costados: se puede alternar cada bocado con nabo rosado encurtido, coleslaw, arroz cajún o papas fritas con doble fritura. El restaurante abrió en 2021 con el pollo como protagonista absoluto y una premisa muy coreana: si existe un sabor posible, vale la pena probarlo.
Nuestro elegido: El pollo frito Rojito con salsa de Gochujang… y si te animás a lo picante, el pollo frito Dragon, ¡super intenso y sólo para valientes!
Dirección: Terrero 1525, Paternal.
Instagram: @kikirikioficial
Sabrina Palmieri Sabrina Palmieri, periodista gastronómica y viajera, recorre Buenos Aires y el mundo en busca de sabores y culturas que la sorprendan.
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