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7 consejos para ayudar a tus hijos a estudiar

Con los chicos en clases siempre están las demandas de hacer tareas y estudiar para exámenes. ¿Cómo podemos acompañarlos? Consejos para estudiar con ellos en casa.


Cómo estudiar con tus hijos.

Cómo estudiar con tus hijos. - Créditos: Getty



Para las mamás y papás con niños en edad escolar, cuando los chicos llegan del cole, empieza un nuevo trabajo. Tareas y exámenes requieren concentración y estudio, algo que cuesta mucho hoy, incluso a los adultos, con tanta distracción entre pantallas y actividades.

¿Cómo hacemos como adultos, entonces, para enseñarles a estudiar? La psicóloga Lucía Gómez Centurión, directora de Aprentia (@aprentia_ae), es experta en claves para facilitar este proceso. ¡Atenti! También te pueden servir para enfocarte en tu trabajo.

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    Organizar el espacio

    No es fácil sentarse a estudiar en el living, con la tele prendida y el hermanito y el perro dando vueltas. Entonces, lo primero que tenemos que hacer es ver cómo podemos optimizar el espacio para darles a los chicos un lugar para estudiar y concentrarse. Tal vez sea un espacio en su cuarto o en otra parte de la casa, pero lo importante es que siempre sea el mismo. Si no hay otro lugar más que la mesa del comedor, podemos dejar una partecita siempre para eso.

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    Designarle un tiempo

    Al volver de la escuela, pueden fijarse qué tienen que hacer y ya completar las tareas, o tomarse un rato de descanso y después ponerse con el estudio. Eso depende, como siempre, de cada niño y de cada familia, pero está bueno implementar el hábito desde chiquititos. Primero será a través de la pregunta del adulto y después ellos solitos lo adoptarán. Entonces, ya saben: “tengo que hacer esto y lo voy a hacer cuando vuelva de fútbol”. 

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    Encontrar un sistema

    Cuando terminan la tarea, pueden guardarla en un folio específico o que esté todo lo del mismo tema en un mismo lugar. ¡Ojo! No a todos les sirve el mismo sistema. Como mapadres, tendemos a duplicar lo que nos sirvió a nosotros de chicos: hacer resúmenes, guardar las cosas de determinada manera, llevar una agenda de papel. Pero hay que ver qué le sirve a cada chico o chica en particular. 

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    Dejar que se responsabilicen

    Para que en sexto grado tu hijo se siente solo a hacer los deberes, tuvo que existir un recorrido y herramientas previas. Por ejemplo, desde jardín de infantes, los chicos pueden ayudar a hacer su mochila o armar su vianda. A través de lo que las personas adultas marcan y estructuran, el niño o niña puede luego apropiarse. ¿Cómo? Desde el principio, decirles: “Esta responsabilidad es tuya, esto te corresponde a vos. Yo te voy a ayudar. Elijamos juntos qué materiales querés llevar”. Intentemos que no nos ganen las corridas y dejar que el otro se apropie de ese espacio. Según el momento y la etapa, uno puede colaborar para que los chicos puedan responsabilizarse.

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    Establecer límites claros

    La crianza respetuosa no es dejar que los chicos hagan lo que quieran. Por ejemplo, pueden elegir si bañarse con mamá o papá, pero tienen que bañarse. Lo mismo sucede con la tarea: se tiene que hacer, quizás el niño puede elegir el momento del día. En particular en adolescentes, podemos decir: “¿Querés ir con tu amigo? Yo te habilito eso, pero primero terminás la tarea”. Muchas veces, para que se instale el hábito de estudio, tiene que ser con una motivación. ¡Atenti! Que no se confunda con un castigo: primero hacer lo que corresponde y después disfrutar. 

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    Repensar sus actividades

    En un mundo donde la oferta parece ilimitada, queremos que nuestros hijos, además de la escuela, hagan yoga, robótica y aprendan chino. Pero tenemos que manejar nuestra exigencia y moderar el deseo de darles todo frente a lo que los chicos pueden hacer. Es mejor recortar lo que les interesa y no empezar mil actividades y que al mes las dejen. A veces, como no les sale algo, quieren abandonar. Seguir, esforzarse y no dejar (¡obvio!, siempre que no sea una tortura) también es un gran aprendizaje ante la frustración.

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    No etiquetar

    Si a tu hijo todo el día le dicen que es “vago”, probablemente termine siendo así. Muchas veces, desde casa y desde la misma escuela, se ponen, sin querer, esas etiquetas que terminan restringiendo a los chicos. Lo que parece un comentario inocente puede terminar marcado como piedra. .


Primero hay que distinguir que no todas las familias pueden acceder a un celular. Mientras sea una herramienta que aporte, bienvenida. Hay colegios que piden que los chicos lleven algún dispositivo para determinada materia. El tema es que después ya se quedan con ese dispositivo en la mochi. ¿Qué recomendación hay para eso? Depende siempre de la escuela, de los chicos y la familia. Pero es muy importante que tengan muy ordenado el tiempo que saben que es para eso y después lo guarden. 
Hay chicos que van súper bien en la escuela y el celular les sirve y eso está genial. Ahora bien, para el que es recontra disperso, sumarle un celular, en el que todo el tiempo le están llegando notificaciones, no está bueno. Pero, a cierta edad, ¿cómo trabajarlo? Ya sea porque ya circulan solos o porque necesitan contactarse con sus padres, el celular termina siendo inevitable. Por eso, depende mucho más de un acuerdo entre familias y colegios. 

Experta consultada: Lucía Gómez Centurión. Psicóloga y directora de APRENTIA. @aprentia_ae. 

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