Newsletter
Newsletter

El regreso a clases: entre el alivio culpable y la maratón mental de las madres

La vuelta a clases despierta en muchas madres una mezcla de alivio y culpa. Hablamos de carga mental, autocuidado y por qué sentirse así no las hace malas madres, sino humanas.


Johanna Gambardella y Victoria Pardo, cofundadoras de MamiTasking.

Johanna Gambardella y Victoria Pardo, cofundadoras de MamiTasking. - Créditos: Prensa



El inicio del ciclo lectivo no solo marca un nuevo comienzo para los chicos. Para muchas madres, también es un punto de inflexión emocional: vuelve la rutina, reaparece un tiempo propio y, con él, una mezcla incómoda de alivio… y culpa.

Febrero en Buenos Aires. El despertador suena distinto cuando termina el verano. Ya no anuncia solo una mañana más: inaugura otra etapa. Mientras los chicos se reencuentran con sus compañeros, cuadernos y mochilas, muchas madres experimentan algo que casi no se dice en voz alta: una sensación de respiro. Un espacio mental que se ensancha. Un silencio que vuelve a existir.

Pero ese alivio suele venir acompañado de una pregunta interna que incomoda: ¿está bien sentir esto?

regreso a clases: el impacto en la vida de las madres

Regreso a clases: el impacto en la vida de las madres - Créditos: Getty

En una cultura que idealiza la entrega total, admitir que la vuelta a clases trae un poco de paz puede vivirse como una contradicción. Sin embargo, lo que aparece no es desamor: es agotamiento acumulado. Durante las vacaciones, la carga mental se multiplica —organizar comidas, entretener, mediar conflictos, sostener rutinas sin estructura— y muchas mujeres llegan a marzo con el cuerpo y la cabeza en modo supervivencia.

Desde @mami.tasking, una cuenta que se volvió referencia para hablar sin filtro sobre la maternidad real, lo explican con claridad. “No es que queramos estar lejos de nuestros hijos. Lo que deseamos es que pare un poco la gestión constante”, dicen.

“Es el único momento del año en que esperamos que llegue el lunes y, al mismo tiempo, nos sentimos las peores madres por pensarlo”, reflexiona Johanna Gambardella, cofundadora y directora creativa de MamiTasking. “No extrañamos menos a nuestros hijos. Lo que necesitamos es una tregua de la logística emocional que no descansa nunca”.

La psicóloga Victoria Pardo, también cofounder del proyecto, suma una mirada clave: “La culpa es una construcción social que nos exige ser fuentes inagotables de entrega. Pero el alivio es una respuesta natural del cuerpo cuando baja el estrés. Sentirlo no te hace mala madre: te hace humana”.

Y los datos lo confirman. Estudios internacionales muestran que casi la mitad de los padres se sienten abrumados la mayoría de los días, una cifra mucho más alta que entre adultos sin hijos. A eso se suman la presión económica, las preocupaciones por el rendimiento escolar, la seguridad y un aislamiento emocional que muchas madres viven en silencio.

Entonces, ¿qué hacer con todo eso? El primer paso es cambiar el enfoque: dejar de leer el alivio como una falta y empezar a verlo como una señal. Una señal de que se sostuvo mucho. Durante mucho tiempo.

El regreso a clases no es solo un hito para los chicos. También puede ser una oportunidad para que las madres reequilibren sus roles, recuperen su centro y recuerden algo esencial: cuidarse no es egoísmo. Es una de las formas más profundas de cuidar a quienes aman.

¡Compartilo!

SEGUIR LEYENDO

Los 5 criterios a la hora de elegir el protector solar de tu bebé

Los 5 criterios a la hora de elegir el protector solar de tu bebé


por María Golé

Tapa de revista OHLALÁ! de febrero con Eva de Dominici

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2026 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.

QR de AFIP