
La hora de las brujas: qué es y cómo acompañar a tu bebé en esta etapa
Un momento del día en el que el llanto parece no tener explicación: qué es la “hora de las brujas”, por qué ocurre en los primeros meses de vida y cómo acompañar a tu bebé con contención y calma.
8 de abril de 2026 • 10:38

El momento del día en el que el llanto parece no tener explicación: qué es la “hora de las brujas”. - Créditos: Getty
Los primeros meses de nuestros bebés están marcados por muchas etapas diferentes vinculadas a su desarrollo. Por lo general, cuando sentimos que logramos dominar una fase, nuestros hijos ya pasaron a la fase siguiente.
La temida ‘hora de las brujas’ es una de esas etapas de las que todos oímos hablar. Y, aunque su nombre suene poco alentador, lo bueno es que, como toda etapa, no es eterna y en algún momento termina.
¿Qué es la hora de las brujas?
Desde los primeros días hasta aproximadamente los 4 meses, puede ocurrir que por las horas de la tarde (al caer el sol), los bebés comienzan a estar sumamente irritables y su llanto es inconsolable.
El nombre le da algo de misticismo al momento del día en el que nuestro bebé parece ‘hechizado’ sin causa aparente, pero tranquilas que no tiene nada de sobrenatural.
Hay una teoría antropológica que dice que, al caer el sol, comenzaba un momento más vulnerable para las crías, porque las fieras salían a cazar. Y que quizá algo de ese sentido de alerta o peligro haya quedado activado en nuestros bebés.
Otro nombre que recibe este mismo fenómeno es ‘llanto púrpura’, término acuñado por el pediatra Ronald Barr por el acrónimo en inglés de cómo se manifiesta:
P (Peak of crying) - Pico de llanto
U (Unexpected) - Inesperado
R (Resists soothing) - Resiste el consuelo
P (Pain-like face) - Cara de dolor
L (Long lasting) - Larga duración
E (Evening) - Vespertino
¿Por qué sucede?
No hay un motivo concreto que lo explique, pero la manera más fácil de entender este hecho es pensándolo como un conjunto de factores:
En primer lugar, los bebés vienen de un ambiente intrauterino. Intentemos imaginarlo por unos segundos como un lugar tranquilo, con poca luz, sonidos disipados por el líquido amniótico, donde se escucha la voz y los latidos del corazón de la madre. Al nacer, el bebé deja ese ambiente contenido, y pasa a uno con sobreestimulación sensorial que puede resultar desbordante.
En esta etapa, también son muy comunes los cólicos del lactante. Si bien los llantos relacionados a cólicos se deben a un sistema digestivo en desarrollo, también suelen ser desconsolados.
El llanto es la única manera de comunicarse de los bebés, por lo que es lógico que, frente a una sobrecarga de cansancio, de estímulos o de algún dolor, el bebé llore.
Esa sumatoria de factores suele desregular a nuestros bebés y por lo general a nosotras también, generando un círculo vicioso de agotamiento.
El llanto
Cuando un bebé llora de manera desconsolada, es lógico que surjan dudas (y nervios): ¿tendrá hambre? ¿Le dolerá algo? ¿Será un cólico?
Como mencionábamos antes, el llanto es el modo que tienen los bebés para expresarse, así que el gran desafío de los cuidadores es decodificar la demanda. Aunque parezca increíble, con el paso del tiempo, los cuidadores establecerán un vínculo y podrán reconocer los tipos de llanto. Pero antes, deberán crear lazos afectivos y de confianza. Es por eso que siempre le recordamos a las familias que es necesario responder al llanto. Dejarlos llorar nunca es una solución, sino más bien es no responder a su necesidad, generándoles agotamiento y estrés. Intentar consolarlos siempre será la solución.
¿Cómo podemos gestionar la hora de las brujas?
Primero hacer un “checklist mental” de sus distintas necesidades: hambre, sueño, necesidad de contacto, frío o calor, molestia con la ropa, ambiente, cólicos. Una vez que ya chequeaste que todo estuviera bien, sabemos que puede aparecer igual, porque justamente es un llanto “inexplicable”. En ese momento entonces te recomendamos:
tratar de mantener la calma (difícil con un bebé llorando)
abrazar y consolar: ofrecer contacto en brazos, pueden ser tus brazos, o si hay otro/s cuidador/es tomar turnos, cambiar entre ustedes, porque a veces se hace largo de sostener,
ofrecer succión, puede ser una opción, aunque en ese momento muchas veces rechazan teta, mamadera o chupete,
hablar suave,
probar con un baño,
cambiar de ambiente, salir a dar una vuelta y/o ventilar la casa para cambiar el aire
En fin, contener, consolar, abrazar, aupar, hablar y explicar. Puede que no se calme, pero no es lo mismo dejarlo llorar que acompañar amorosamente ese llanto.
En conclusión: no lo vas a malcriar ni malacostumbrar si lo tenés en brazos. Los niños necesitan estar en brazos para crecer con confianza y seguridad.
Pero, así como están los bebés, también es importante cómo los cuidadores se preservan frente a días y noches que son agotadoras, por eso recomendamos tener presente estos consejos:
Pedí ayuda siempre que lo necesites, en tu entorno podés encontrar una mano amiga para alivianarte esos días o noches difíciles.
Compartí tus emociones. El cansancio y la culpa no te hacen mala madre, y por lo general, encontrarás otras madres que están o han pasado por lo mismo (y reconforta saber que no sos la única).
Recordá que es una etapa, y esta también pasará. Sabemos que no es consuelo mientras lo estás atravesando, pero te juro que en unas semanas vas a poder relativizar todo.
Signos de alarma
Si bien el llanto puede deberse a las propias etapas de desarrollo por las que atraviesa un bebé, existen signos de alarma frente a los que debés consultar urgente a tu pediatra o centro de salud más cercano:
fiebre (≥ 38 °C)
rechazo del alimento
vómitos (no el reflujo o regurgitación habitual)
poco pis
decaimiento (se lo nota más apagado o distinto)
somnolencia excesiva (cuesta despertarlo)
y también, si tu intuición te dice que algo no está bien
De eso se trata la maternidad
Los primeros meses, en los que tenés que aprender a entender a tu bebé, suelen ser un desafío.
Habrá días largos, llantos y momentos en los que vas a dudar de todo, pero también habrá miradas, pequeños avances y una conexión que crece cada día.
Confiá en tu intuición, buscá apoyo cuando lo necesites y recordá que tu abrazo, tu voz y tu calma son el mejor refugio para tu bebé.
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