
Abuso sexual infantil: cómo el juego y los dibujos pueden revelar un trauma
El juego y el dibujo son formas clave a través de las cuales niños y niñas expresan su mundo interno. Qué dicen esas escenas y por qué pueden ser fundamentales para comprender y acompañar situaciones de abuso sexual.
30 de marzo de 2026 • 14:10

Abuso sexual infantil: cómo el juego y los dibujos pueden revelar un trauma - Créditos: Getty
¿Cómo habla un niño cuando las palabras no alcanzan? ¿Qué se esconde detrás de un dibujo aparentemente caótico o de un juego que se repite una y otra vez? Lejos de ser expresiones inocentes sin sentido, el juego y el dibujo son formas privilegiadas a través de las cuales la infancia comunica su mundo interno, sus emociones y, muchas veces, también sus experiencias más difíciles.
En su libro Secretos y memorias de la infancia abusada (Planeta), Silvina Cohen Imach propone una mirada profunda sobre estos lenguajes simbólicos, especialmente en contextos de trauma. A partir de su experiencia clínica, sostiene que “las escenas lúdicas y gráficas que el niño arma en el consultorio funcionan como verdaderos testimonios de su modo de funcionamiento psicológico, al estilo de la palabra en el adulto”.
Juego y dibujo: puentes del decir infantil

Silvina Cohen Imach, autora del libro Secretos y memorias de la infancia abusada (Planeta) - Créditos: Prensa
Para el psicoanálisis, el juego y el dibujo no son solo actividades recreativas: son modos de expresión. “Se instauran como puentes del decir infantil, como formas privilegiadas de proyectar el mundo interno”, explica Cohen Imach. A través de estas producciones, es posible acceder a cómo el niño siente, piensa y también a aquello que le genera angustia.
Escenas aparentemente simples —como esconderse, romper una hoja o repetir una construcción— pueden dar pistas sobre su posición frente al mundo y sobre su proceso de desarrollo psíquico. En ese sentido, estas manifestaciones no son azarosas: insisten, se repiten y construyen un lenguaje propio.
El valor de lo simbólico frente a lo traumático

Libro Secretos y memorias de la infancia abusada (Planeta), Silvina Cohen Imach. - Créditos: Prensa
Cuando se trata de experiencias difíciles o traumáticas, el juego y el dibujo adquieren un rol aún más relevante. “El niño encuentra en la repetición el primer paso para la elaboración de lo traumático”, señala la autora. Al plasmar en un papel o en un juego aquello que lo angustia, logra “poner afuera” lo que no puede decir, y así reduce su ansiedad.
Estas producciones funcionan como vehículos para tramitar lo vivido. Muchas veces aparecen en forma de imágenes hostiles, monstruosas o confusas, que hablan de lo que no pudo ser simbolizado en su momento. “Son modos de decir que hablan sobre lo imposible de decir con palabras”, agrega.
La repetición y la posibilidad de elaborar
En el espacio terapéutico, la repetición —tanto en el vínculo con el analista como en el juego o el dibujo— permite que el niño escenifique aquello que quedó fijado como trauma. “A través de la transferencia, el niño puede simbolizar lo que quedó detenido”, explica Cohen Imach.
Estas producciones tienen una doble dirección: por un lado, remiten al pasado, porque toman material de experiencias vividas; por otro, miran hacia el futuro, ya que abren la posibilidad de transformar eso que quedó en silencio.
Del secreto al relato
Uno de los ejes centrales del libro es la importancia de transformar la experiencia en relato. Cuando un niño logra contar —con palabras, imágenes o escenas— lo que le pasó, comienza un proceso de elaboración.
Inspirada en el pensamiento de Hannah Arendt, la autora destaca que la memoria no es solo un registro de hechos, sino una construcción que necesita de otro que escuche. “La memoria se construye con otro que valida y sostiene. Ese es el primer paso de la recuperación”, afirma.
Poner en palabras o en imágenes lo vivido permite salir del secreto y del aislamiento. “Si no contamos la historia, el hecho nos devora. Transformar el recuerdo en relato permite tomar distancia, comprender y empezar a elaborar”, señala.
El rol clave de los adultos
En este proceso, la escucha adulta es fundamental. Especialmente en los primeros momentos de una revelación, es necesario ofrecer un sostén emocional que habilite nuevas formas de regulación. “La escucha, la validación y la presencia son condiciones esenciales para que el niño pueda empezar a procesar lo traumático”, subraya.
Cuando esto no sucede, la experiencia dolorosa puede quedar fijada en el cuerpo y en el psiquismo, dificultando su elaboración. Por el contrario, cuando hay un otro que acompaña, el proceso de historización —es decir, de transformar lo vivido en historia— se vuelve posible.
Un libro que es una herramienta para comprender y acompañar
Secretos y memorias de la infancia abusada no solo busca visibilizar una problemática, sino también ofrecer herramientas concretas para comprender y acompañar. A través del análisis de dibujos, relatos y escenas lúdicas, invita a leer esos “ecos” que muchas veces pasan desapercibidos, pero que pueden ser señales de alerta.
Porque cuando un niño juega o dibuja, no solo imagina: también expresa, comunica y, en algunos casos, pide ayuda. Escuchar esos lenguajes —más allá de las palabras— es un paso clave para proteger, acompañar y reparar.
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