Semana Mundial de la Lactancia: por qué la lactancia no debería ser una carga exclusiva de las madres

En la Semana Mundial de la Lactancia Materna, Julieta Puleo reflexiona sobre las expectativas, la culpa y la soledad que atraviesan muchas mujeres al amamantar, y por qué la lactancia necesita una red de apoyo, no solo la voluntad de una madre.

Por Julieta Puleo

28 de julio de 2026, 14:29

una mujer le da el pecho a su bebés y el marido acompaña
Semana Mundial de la Lactancia: por qué la lactancia no debería ser una carga exclusiva de las madres. - Getty

Nos preparamos para el parto. Leemos sobre los bebés. Hacemos cursos de preparto. Armamos el bolso para la clínica. Elegimos el cochecito, el primer enterito. Aprendemos sobre dilatación, respiración, piel con piel.

Del parto, más o menos, sabemos qué esperar. Crecimos viendo películas donde hay dolor, gritos, transpiración, y un final feliz con un bebé en brazos. Escuchamos cientos de relatos. Nos cuentan que duele, que asusta, que transforma. Llegamos sabiendo que será intenso.

Pero con la lactancia pasa exactamente lo contrario. De la lactancia heredamos una imagen. Una imagen tan repetida que terminamos creyendo que era la única posible.

La vimos miles de veces en publicidades, películas, revistas y redes sociales: una mujer sentada en una mecedora, un bebé prendido al pecho casi por arte de magia, la luz del sol entrando por la ventana, una sonrisa serena y una calma absoluta.

Todo parece instintivo. Todo parece natural. Todo parece fácil.

Y entonces nace el bebé, y muchas veces, la realidad no se parece en nada a esa imagen.

El bebé no logra prenderse solo. Duele, no sabemos cómo hacerlo. Aparecen las grietas. Las tomas duran horas, y no sabemos si eso está bien. Tenemos dudas, miedos, cansancio. Y también el llanto.

Y cuando la realidad no se parece a esa ficción, muchas mujeres no piensan que la ficción era falsa. Piensan que las que están fallando son ellas.

Durante años, en la comunidad de AyMamucha leí cientos de mensajes que empezaban igual: "Pensé que era la única."

La única a la que le dolía. La única que lloraba en cada toma. La única que sentía que no podía. La única que terminó una lactancia mucho antes de lo que había imaginado.

Y quizás esa sea una de las heridas más silenciosas de la maternidad.

No la dificultad. La soledad con la que muchas veces la atravesamos. Porque seguimos hablando de la lactancia como si dependiera únicamente de una mamá.

Y no es verdad.

La falta de libertad, la desinformación o la culpa son las que más se destacan en quienes tienen bebés menores de 9 meses.
El dolor al amamantar es algo de lo que poco se habla. - Getty Images

Una lactancia también depende de la información que recibe. Del acompañamiento profesional. De una pareja que sostiene. De una familia que acompaña sin juzgar. De un lugar de trabajo que entienda que una mujer no deja de lactar cuando termina su licencia. De políticas públicas que protejan ese proceso.

Depende de una red. Y cuando esa red falla, muchas mujeres terminan cargando con una culpa que nunca debió ser solamente de ellas.

También están las otras historias, y que también son un montón: las de quienes no pudieron amamantar. Las que eligieron no hacerlo. Las que atravesaron enfermedades, duelos, dificultades físicas o emocionales. Las que todavía sienten culpa cuando alguien pregunta: "¿Hasta cuándo le diste la teta?"

Ellas también necesitan algo de todos nosotros: Respeto. Porque el amor por un hijo nunca debería medirse por la forma en que fue alimentado.

No es casualidad que el lema de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026, impulsada por la World Alliance for Breastfeeding Action (WABA), sea "Fortalezcamos las acciones que funcionan".

Ese lema nos invita a dejar de mirar la lactancia como una responsabilidad exclusivamente individual y a fortalecer aquello que realmente hace la diferencia: las redes de apoyo, los sistemas de salud, las políticas públicas, los lugares de trabajo, las comunidades y todas las personas que hacen posible que una mujer que desea amamantar pueda hacerlo acompañada.

Y quizás esa sea la conversación que todavía nos debemos. Dejar de preguntarnos solamente cómo lograr que más mujeres amamanten y  empezar a preguntarnos qué necesita una mujer para poder hacerlo, si así lo desea.

Porque fortalecer la lactancia no es solamente promoverla, es fortalecer la red que sostiene a una madre.

Tal vez ya sea hora de cambiar la imagen que heredamos sobre la lactancia.

Una mujer extrayendo leche materna con un sacaleche
La mayoría de madres en algún momento de su lactancia van a necesitar extraerse leche por diferentes motivos: hablar de cómo hacerlo es importante.  - Getty Images

Mostrar menos postales perfectas y empezar a mostrar todo lo que realmente implica amamantar: una madre aprendiendo, una puericultora acompañando, una pareja sosteniendo, una familia haciendo lugar, un trabajo respetando, una comunidad conteniendo y un sistema de salud llegando a tiempo.

Porque la imagen que necesitamos dejar de romantizar no es la de una madre dando la teta en soledad. Es la de una sociedad haciéndose cargo de sostenerla.

Porque cuando una mujer está acompañada, no solo tiene más posibilidades de sostener una lactancia si así lo desea. Tiene más posibilidades de atravesar la maternidad sintiéndose menos sola.

Y quizás esa sea la imagen que más necesitamos empezar a mostrar.

Referencia: World Alliance for Breastfeeding Action (WABA). Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026. Lema: "Fortalezcamos las acciones que funcionan". https://worldbreastfeedingweek.org/2026/wp-content/uploads/2026/04/wbw2026-Spanish-poster.pdf 

Julieta Puleo

Julieta Puleo Julieta Puleo lidera @AyMamucha, la comunidad en Instagram de más de 175.000 mujeres donde se aborda, con honestidad, la experiencia de maternar.